viernes, 20 de mayo de 2016

El brillo de los copos de nieve - Capítulo dos - Vida de casados

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Tengo un frío horrible y se me rompieron mis mitones :,D así que tengo los dedos mucho más helados que nunca, para mejor, no tengo nada de hilo para tejerme unos nuevos así que será hasta que vaya al centro de nuevo XD Últimamente, los dioses se confabulan muy seriamente contra mí para hacerme la vida dificil.

Pero el lado bueno es que, al menos, terminé el capítulo de esta novela. Aun no tengo bien definida qué tan larga será, aunque no creo extenderme mucho. Por lo pronto, disfruten <3



Capítulo 2

Vida de casados

No tenía absolutamente nada qué hacer en el día. Había sido educada en casa por lo que no iba al instituto. Sus padres se habían encargado de que tuviera cuanto tutor le hiciera falta con tal de que no saliera. Así, Hiromu la había invitado a que fuera a conocer su restaurant, después de todo, iban a tener que convivir durante mucho tiempo juntos así que era bueno que se fueran conociendo un poco. Le había dicho que fuera al mediodía así almorzaban juntos y ella, aceptó entusiasmada ¡era la primera vez que saldría sin sus padres! Así que estaba también, bastante ansiosa de que llegara la hora.

Se vistió y buscó su bolso y la llave. Nunca había tenido la llave de casa así que era toda una novedad para ella una cosa tan simple como esa: tenía su propia llave para ir y volver a casa cuando quisiera ¡estaba emocionada!  Y no era para menos. Con sus dieciséis años, iba a ser la primera vez que hacia todo sola y estaba también, un poco nerviosa pero estaba segura de poder con todo. O eso creyó hasta que salió a la calle.

Había intentado hallar por todos los medios la dirección del restaurant dándose cuenta de que no tenía idea de cómo llegar hasta ahí. Siempre la habían llevado y traído y largarse sola al mundo había sido mucho más difícil de lo que ella misma se esperó. Para mejor, en la situación en que estaba, al ver las calles, no supo reconocer ninguna sin saber tampoco cómo es que debía volver a casa. Y no se había fijado en la dirección de la misma, así que lo único que tenía seguro era eso ¿Dónde diablos estaba el restaurant? Se animó varias veces pensando que ella lo iba a encontrar sola, pensando en no desesperarse hasta que se echó a correr sin dirección alguna.

No supo cuánto estuvo dando vueltas, pero acabó rendida buscando a alguien en las calles para preguntarle. Para mejor, no sabía qué estaba peor: que estuviera perdida o que no viera a nadie por la zona ¿es que había entrado en una zona residencial? Ella siempre veía las calles repletas y ahora ¡ni un alma! Se desplomó en el suelo frustrada. No tenía idea de qué debería hacer en ese momento. Sólo sabía el nombre del establecimiento ¿Qué haría con ello?

Fue entonces cuando un joven se acercó a ella y se puso de cuclillas llamando su atención. Nadeshiko apenas sintió su voz, levantó la mirada mucho más motivada ¡al fin parecía que las cosas iban a mejorarle!

Se puso de pie de un brinco, explicándole casi atropellándose con las palabras, a donde quería ir, que estaba perdida y haciendo un resumen bastante dramático de su situación, en la cual, ella misma se había puesto.

Él se rió intentando calmarla luego, para al fin, decirle que la acompañaría hasta el comercio o se perdería nuevamente.

En unos minutos de caminata, llegaron. Entraron al lugar y ella apenas vio a Hiromu salir de uno de los cubículos, se hizo paso para abrazarlo, tomándolo por sorpresa en ese momento. De verdad se había asustado y no había tardado nada de nada en ser sincera con él sobre ese hecho mientras el muchacho que la había acompañado, veía todo desde la entrada.

Él, la rodeó con uno de sus brazos, sosteniendo una bandeja vacía con el otro. La miró y miró al muchacho en la entrada como pidiendo una explicación con la mirada.

—Estaba perdida. La encontré en la calle y la traje hasta aquí. Me dijo que alguien la esperaba y se preocuparía ¿eres su hermano?—

—Su esposo, en realidad— respondió serio, suspirando. Si había algo que caracterizaba a aquel hombre, era su tranquilidad, no había nada más típico de él que una calma al mejor estilo de meditación que, según decían sus empleados, ni los mismos monjes tenían.

El muchacho, miró a Nadeshiko y miró al hombre que la sostenía en su brazo, debía tener unos treinta años y ella, era una adolescente ¿verdad? No terminaba de creerlo todavía y Hiro lo leyó en su mirada pero eso era algo que a él no le importaba. Lo que los demás pensaran de él, era algo que sólo acababa por competerle a los demás: él no se metía en juicios ajenos, así que simplemente, ignoraba aquello que no podía cambiar.

—Pero es su esposo ¿y no usan anillos?—

—Nuestro matrimonio fue japonés— y viendo a la muchacha más tranquila, aprovecho a poner una mano en su cabeza y hacer que lo reverenciara y él, la imitase —gracias por encargarte de ella— y miró por sobre su hombro, llamando a una de las muchachas que atendía las mesas y le dijo que sirviera a su invitado con lo que quisiera del menú que iba por la casa lo que consumiera. Así, se despidieron de él y se fueron directo a la cocina.

Hiromu la guio hasta allí y hasta la tomó de la cintura sentándola en la silla alta que estaba dispuesta en la mesa de la cocina, donde solían comer con los empleados del restaurant, respirando con más alivio. Ella lo miró caminar de un lado a otro hasta que llegó a pararse en frente de ella, del otro lado de la mesa, con las manos sobre a superficie metálica de la mesa, la miró fijamente.

—¿Cómo no me dijiste que no sabías cómo llegar aquí? hace cuatro horas y media que te espero— se descargó al fin.

—Lo siento— respondió apenada —creí que sería más sencillo todo. Es la primera vez que salgo sola—.

Y esto lo tomó por sorpresa ¡sabía tan poco de ella! Una de las grandes desventajas de que su matrimonio hubiese sido tan apresurado que apenas le había dado tiempo a verse una vez y saber sus nombres. Sólo sabía lo necesario: que sus padres eran muy estrictos con ella y que su educación había sido en casa, aunque nunca pensó que eran tan estrictos. Se peinó el cabello con los dedos y volvió a suspirar. Era un pasatiempo desde que vivían juntos. Pero tampoco es que ella tuviera la culpa. La miró y le sonrió de medio lado, estaba a su cargo así que debía esforzarse porque eso no volviera a suceder. Así que le prometió que se tomaría el día siguiente libre para que salieran juntos y dieran un recorrido por la zona, que era la única forma fácil de que conociera y se empezara a manejar por el barrio, después de todo, había sido un cambio para ambos, aunque ahora, la casa le quedaba mucho más cerca del restaurant, así que para él, había sido una gran ventaja. Para Nadeshiko, no.

¡Feliz estaba ella de escuchar eso! Hasta había olvidado que estaba cansada, con hambre y que le dolían los pies. Había aprendido de la peor manera, que los tacones no eran dignos de ser usados cuando había que caminar mucho. Y aunque ella no había planeado una larga caminata, la había tenido. Pero ahora, eso ya podía quedar como una anécdota qué contar.

Hiro dejó al otro cocinero encargado de los pedidos mientras él charlaba con ella, llegando, Eiji, uno de los camareros a interrumpir. Apenas la vio, fue de acercarse a ella sin ningún tipo de recato y una sonrisa feliz en su rostro.

—¡Así que tú eres la razón por la que Buda perdió su paz!— exclamó apoyándose con el antebrazo en la mesa donde ellos estaban —¡Lo hubieses visto! Hasta se le quemó el arroz por andar distraído esperándote— se rió tomando por sorpresa a la muchacha.

—¿No terminó tu turno ya?— intervino Hiromu para que Eiji se fuera. 

Él asintió pero no le dio mucha importancia más, Hiromu sí, terminando por cumplir con su turno y dirigiéndose directo al vestidor para quitarse el uniforme.

Eiji se despidió con una sonrisa de Nadeshiko pidiéndole que volviese pronto al restaurant así se conocieran mejor. Más, antes de que alguien más les interrumpiera la charla, Hiro le pidió que le esperara para cambiarse y salir con ella. Ese día iba a trabajar hasta el mediodía por la visita de ella al restaurant y había terminado extendiéndose hasta la tarde. Así que ahora que al fin había llegado, iba a salir. 

Salieron del restaurant y se dirigieron a la tienda a comprar algunas cosas para luego, ir a la casa. De paso, ella podría ver un poco mejor todo. Estaba cerca, a quince minutos de su casa, así que tampoco iba a demorar mucho.

Y así, se sintió feliz, más cómoda caminando por las calles nevadas con el hombre que se había convertido en su esposo. Después de todo, no parecía que iba a ser tan mala la vida juntos. Y él, después de todo, iba a empezar a acostumbrarse a su presencia. Justo como la nieve, su historia estaba en blanco, lista para comenzarse a escribir.


<<Capítulo 1                                                                                                      Capítulo 3>>


Espero que les haya gustado <3

¡Se cuidan!

Bye!

6 comentarios:

  1. ¡Oh que tierno! Me ha gustado, me da la sensación que el marido será un poco celoso.
    Cuida tus manitos, ponte una mantita o algo no te vayas enfermar.
    ¡Cuídate!

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    Respuestas
    1. ¿Verdad que sí? Me ha encantado la dinámica de estos dos y presiento que sí, será bastante celoso a futuro xD

      Me abrigaré <3 escribiré bajo las mantas si es necesario (?)

      ¡Cuidate!

      Bye!

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  2. Espero que se lleven bien parece una buena historia.

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    Respuestas
    1. ¡Gracias! Me alegro que te parezca interesante.

      ¡Un abrazo!

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  3. Cuando Hiro le recalcó al hombre sobre el papel suyo en la vida de de Nadeshiko me sonó a celos.
    Pero me alegra que hayan empezado a tener mas conocimiento uno del otro.
    Seguimos leyendo.

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    Respuestas
    1. Hiro es especial hasta para demostrar interés en alguien (???) pero van progresando <3

      ¡Un abrazo!

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