martes, 17 de mayo de 2016

Cita en el bar - Capítulo 3 - Huyendo

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Al fin traigo continuación de esta historia <3 Tengo varias en curso, así que intento darme tiempo de actualizar todas sin dejar ninguna de lado, pero es complicado eso :,D Así que viene siendo casi al azar todo, que abro varias veces el word con las historias y me pongo a escribir la que menos pensaba hacer. Así es mi vida diaria (?) 

Capítulo 3

Huyendo

Los días pasaban y sin ayuda alguna, Lizzy había logrado dejar bastante más agradable la casa. Las heridas de Robert iban mucho mejor pero aún no podía levantarse. La última vez que lo había hecho, se le había abierto la del vientre por lo que había retrasado su rehabilitación mucho más tiempo, así que iba mano firme evitando que hiciera cualquier tontería. Y aunque al principio, le había costado tratar con él por su carácter arisco, mal que mal, la iba llevando sino, aquella convivencia no habría sido posible nunca.

—¿Qué harás después? ¿Vivirás aquí?— preguntó Robert mientras Lizzy terminaba de limpiar sus heridas. 

Ella no despegó la vista de su cuerpo aunque en ese momento, él no podía verla. Agradecía en esos momentos que no pudiera ver su expresión o tendría que decir muchas cosas.

—No lo sé. Intentaré volver a casa—

—Pensé que habías escapado— se rió sutilmente.

—No, me raptaron. Salía del bar cuando me agarraron y me montaron a un caballo. Fue cuando te encontré y aquí me ves— y de sólo decirlo, se disculpó. Aunque era una expresión, él no la veía y le sentó mal recordárselo en ese momento. Pensaba en lo difícil que debía ser enfrentarse al mundo sin poder ver absolutamente nada de él ¿habría visto algo alguna vez? ¿Lo extrañaría más por eso? El vivir en las penumbras debía ser un problema, pero haber nacido viendo y perder la vista debía ser muchísimo peor para alguien. El saber que no volvería a ver la oscuridad de la noche, una bella sonrisa, el color de las flores en primavera o saber simplemente como eran las personas que estaban frente a ellos.

No quiso pensar más en eso que se iba a poner demasiado sentimental. 

Terminó de guardar todo y él la detuvo de la muñeca.

—Te llevaré a tu casa después. Tú puedes estar perdida pero yo me sé manejar bien por el mundo— advirtió severo —así no te deberé nada de nada—

Y con eso, iba a quedar saldada su deuda: un favor por otro. Ella lo cuidaba, él la guiaría de nuevo hacia su hogar. Era justo, sonaba justo aunque no sabía cómo definir eso. Más, Lizzy terminó por aceptar, agradeciéndole el preocuparse por ella antes de salir de la habitación y dejarlo descansar.




Encendió un par de leños en la chimenea cuando sintió voces fuera. Le causaba terror sentir el sonido de los pasos de extraños, así que apenas sucedió, apagó el fuego con el balde de agua que había allí y corrió hasta arriba, viendo por la ventana.

Robert al sentir los pasos agitados de Lizzy, la llamó. Pero ella no fue. Había reconocido a dos personas de entre los que llegaban y sabía lo que debía hacer: marcharse de allí. Tomó todo lo que pudo meter en un bolso harapiento, conjunto a algunas hierbas que estaba usando para curar a su compañero y se lo cargó al hombro.

—Hay que irnos— dijo quitando la manta de encima de él y metiéndola rápidamente en el bolso para luego, pasar el brazo de él por su hombro y ayudarlo a que reposara sobre su cuerpo para que no cayera y tampoco, hiciera un esfuerzo tan grande como para lastimarse nuevamente.

Él insistía en saber qué es lo que sucedía mientras ella pensaba en que hicieran silencio. El humo los debía haber delatado así que debían salir rápido por la puerta trasera, donde estaría aun el caballo y podrían escapar rápidamente.

Lo ayudó a subir al caballo y ella subió después cuando salieron los bandidos y los vieron marcharse lejos. No podían atraparlos. No quería pensar cuál iba a ser su destino si los atrapaban. Escuchó un grito detrás de ellos, así que se metió por la espesura del bosque, iba a ser más difícil encontrarlos.

—¿Por qué nos vamos así?

—¿Recuerdas que te dije que me raptaron y escapé? Eran ellos y un par de hombres más— respondió sosteniendo con fuerza las riendas del caballo. Así le llevará la vida en eso, no se iba a dejar llevar por un par de bandidos a quien sabe dónde y además, contaba con Robert ¿Qué le iba a suceder a él? Estaba lastimado y ciego además. Aunque suponía que esto último no era un problema para él, para ella era un cargo de conciencia terrible que no iba a poder dejar pasar así como así.




Al caer la noche se detuvieron. Nadie los seguía pero tampoco tenían un sitio donde pasar la noche. Se bajaron del caballo y lo dejaron descansar.

—Si me hubiese dejado actuar, no tendríamos que estar huyendo ahora— sonrió apoyándose contra un árbol. Dormirían a la intemperie aquella noche, aunque tampoco tenían otra opción: seguían en medio de la nada y no iban a tener tanta suerte como para salir al pueblo más cercano y conseguir un techo ¡claro que no! La vida les ponía situaciones complicadas a los dos.

—Te estás recuperando. Si sigues haciéndote el héroe, acabaras por no volver a contar otra historia— respondió ella haciendo una pirámide con ramas y hojas secas para encender una fogata.

—Te preocupas demasiado. No deberías hacerlo—

—¿Por qué?—

—Por culpa de eso pasaras la noche fuera nuevamente—

Ella sonrió y dijo simplemente, que no importaba. Se iba a acostumbrar tarde o temprano si seguía de aquella manera. Más, si alguien le hubiese dicho que iba a aprender a hacer fuego sin usar cerillos y dormiría sobre el piso duro en la noche fría, no se hubiera creído semejante cosa. Se sorprendía de lo bien que se había adaptado a ello también. Y aunque sentía ganas de llorar de sólo pensar lo que le esperaba y lo mucho que extrañaba a su padre y a su casa, pensaba que iba a llegar el momento de regresar más tranquila hasta allí.

Se acostaron a dormir cubiertos por el manto de la noche y el calor del fuego débil que fue apagado por una fuerte lluvia. Así, en medio de la noche, volvieron a emprender viaje bajo el agua buscando refugio.




Al amanecer, Lizzy divisó la entrada a un poblado. Iba a ser un buen lugar para encontrar un lugar donde quedarse, aunque debería pensar en conseguir dinero primero que nada.

Le dijo eso a Robert y antes de que ella pensara en pedir asilo a alguna familia de allí, él sacó de entre sus ropas una bolsa llena de monedas que le dio a la muchacha. No quiso saber de dónde provenían pues, le había dicho que era un asesino ¿Qué lo detenía de ser un ladrón también? Pero necesitaban un lugar para descansar y estar a salvo, al menos, hasta que sus ropas se secaran y supieran bien donde se encontraban. Ella ansiaba volver a su hogar. Y Robert… bueno, ya vería qué es lo que sucedería con él cuando se recuperase.

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Y ha sido todo por ahora. Espero que hayan disfrutado el capítulo <3

¡Se cuidan!

Bye!

2 comentarios:

  1. Oh, Robert es amable y misterioso. Pero yo sigo teniendo curiosidad de su pasado... espero que pronto sigas con el capítulo.
    :D cuídate

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    Respuestas
    1. De hecho, tiene su lado tierno y un pasado bastante cruel ewe

      Pronto subiré el próximo capítulo <3

      ¡Cuidate!

      Bye!

      Eliminar

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