viernes, 20 de mayo de 2016

Arreglos de eternidad - Capítulo 34 - Poco qué hacer

¡Hola a todos! ¿Cómo están? ¡Ya toca actualizar esta historia! Me falta terminar algunos dibujos de ésta y además, hacer el post de dibujos, así que vengo demorándome como siempre y como dentro de poco quiero comenzar a publicar otra historia mía que también irá acompañada de dibujos —espero, digitales—, me voy demorando más que con aquellas que son más de edición de imágenes para la portada. Pero no se preocupen, que está cerca a terminar ¡mi primera novela terminada! Al menos, en el blog ^^u.

Los dejo con el capítulo :D




Capítulo34

Poco qué hacer

Aunque había querido ayudarlos, no había forma de hacerlo. Yuri se sentía un poco inútil con lo que sabía de su novio y sus amigos ¿Qué podía hacer una humana en ello? No mucho. Nada simplemente, las cosas escapaban a su control y más que echarles ánimo, nada podía servir de ayuda. Gracias a Rosu, un demonio que había terminado perdidamente enamorado de ella y que, ella, había terminado sucumbiendo a sus encantos, se había enterado de muchas cosas y ahora, había menos secretos entre ella y Myoun. Ambas eran amigas después de todo, aunque la información también suponía poner en peligro a alguien querido para ellos. Por eso, llegado el momento no sabían qué tan beneficioso era eso.



Saitou les había contado algo importante sobre uno de los planes de su padre. Sabía que buscaba tres gemas y la quinta esencia para llevarlo a cabo. Aquellas gemas suponían poderes ancestrales casi iguales que el poder que había dado inicio al Dracon. Había una leyenda que contaba que cada una de esas gemas era un corazón de dragón que había sido fosilizado con el paso del tiempo hasta convertirse en piedras preciosas. 

Los dragones eran seres preciados en su cultura y entre ellos existía la creencia de que el corazón del dragón era el que guardaba los poderes de la bestia.

Saitou no estaba tan seguro de las leyendas pero si aquello era capaz de otorgar poder a alguien, estaba seguro de protegerlo con su vida. Más, le faltaban dos aun y tenían que encontrarlas antes que los demás ¿Cómo? Myoun tenido la idea de intentar algo: si la gema tenía la misma esencia que las demás, ella podría guiarlos. Se manejaba mejor y podía sentir la presencia de las cosas así que no perdía nada con intentarlo, más, por mucho esfuerzo que habían puesto durante la semana, ella no había conseguido nada, quedando bastante frustrada pues, pensaba que sí podría ayudar una vez y las cosas le salían mal. Por suerte, su novio la animaba al igual que sus amigos, aunque no la hacían sentir del todo mejor con ello.





—¿Crees que alguna vez llegues a hacer las paces con tu padre?— preguntó mientras volvían a casa —dices que si es necesario, lo matarías ¿por qué?— preguntó. No conocía del todo la historia de su novio, sólo sabía lo que él le había contado y había omitido muchos detalles en el camino.

Saitou se detuvo y la miró. Acarició su rostro y le sonrió hasta darle un beso en la frente.

—Es más complicado que eso. A esta altura, dudo que algo de corazón quede en ese hombre— respondió sin volver a dirigirle la mirada.

—Pero

—Él pretendía que matara a mi hermana con mis propias manos. Como no lo hice, él se encargó de hacerlo— y guardó silencio —aunque eso fue lo que marcó todo, no es lo único que tiene sobre su espalda—.

En ese momento, se sintió mal de preguntar. No podía creer eso ¿de verdad había pasado? Pero el verlo a él así, hizo que le pesara el corazón. Nunca había hablado de su hermana más, ella supo que había sido alguien realmente importante para él y sin pensarlo, lo abrazó ahí, en medio de la calle. Él la cubrió con sus brazos y se quedaron así un momento.

Sin decir nada, sabían que estarían ahí, el uno para el otro a pesar de todo. Ella, iba a estar ahí, como siempre, amándolo sin importar absolutamente nada de lo que sucediera en él mundo, sólo existía su querido Saitou y nadie más.





Las tres gemas juntas y la quinta esencia dominadas por una sola persona iban a darle el control absoluto de todo. Hasta el control interdimensional ¿Quién no querría semejante poder? Aquella ambición desmedida de su progenitor era algo que no podía permitir continuar. Pero la situación se volvía más dificultosa y él, se había vuelto un obstáculo digno de ser desaparecido por parte de él. Habiendo abandonado su tierra, nunca representó un problema a su padre ni tampoco, algún punto en cuenta hasta ahora que volvía a hacerle frente una vez más, como hacia tantos años.

Jin, ahora conocido como Kurisu Saitou, estaba dispuesto a arriesgar su vida para que él no consiguiera sus objetivos. Y no era el único dispuesto a hacerlo.

En la tarde, justo cuando salía del Instituto después de sus prácticas, encontró al último de sus hermanos: Kenji. Él pensaba ignorarlo más, al presentarse así, de frente a él dispuesto a enfrentarlo, no quedaba más remedio que aceptarlo.

El encuentro sería en la noche. Myoun lo había oído y a pesar de todas las advertencias que él le dio, ella insistió en acompañarlo. No era muy fuerte pero estaba segura que podría serle de ayuda. Sensui, Nadeshiko y Yumi también estarían ahí, en las afueras de la ciudad, esperando al gran desenlace entre ellos. Iban por la gema.




Estaba oscuro y comenzaba a lloviznar, aun así, se habían reunido todos en el descampado. Saitou y sus amigos, Kenji y su séquito.



Capítulo perdido


<<Capítulo 32 y 33                                                                                        Capítulo 35>>


Espero les haya gustado <3

Bye! 

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