lunes, 23 de mayo de 2016

31 días de escritura: día veintiseis

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que muy bien <3 Miren que tengo mitones nuevos y ya casi los perdía, que salí del hospital y me los había dejado en la mesa de una de las habitaciones. Si vivo con la cabeza en la luna (?) Lo bueno es que el frío te recuerda estas cosas importantes y me volví a tiempo.

Día veintiseis:  Un relato sobre un personaje histórico que admires (decir quién es)





Tengo bien clarito quién será, casi desde que leí el listado y me animé a hacerlo. Hará una semanas, conseguí un libro de historia japonesa especialmente, dedicado al Shinsengumi y a sus integrantes. Uno de mis favoritos siempre ha sido Hajime Saitou por el manga Rurounin Kenshin, y aunque he visto que casi no hay nada seguro de este personaje, tiene una historia —o lo que se cree que es su historia— bastante interesante. Que he leído varios libros de ellos y relatos que encontré y todos parecen contar algo totalmente diferente, incluso, algunos le suman o le quitan familia. Al parecer, lo único certero que hizo este hombre según los historiadores, fue pertenecer al Shinsengumi y casarse con Tokio que, incluso, como la conoció es un misterio. Leía que Tokio era hija de un daimyo y en otros, que la conoció en una ochaya porque era una geisha y a Hajime le gustaba frecuentar esos lugares, habiendo tenido varios amoríos anteriormente con geisha. 

Y algunos, aseguran que después de dejar el Shinsengumi se cambió el nombre a Goro Fujita, razón por la que se le perdió pista luego de eso, aunque no todos lo aseguran, que dicen que trabajo en una escuela de mujeres y otros, que siguió en la policía. Otros dicen que se cambió el nombre a Goro y luego, volvió a cambiar su nombre, hasta que murió. Cuando murió, pidió que en su tumba no hubiera nombre porque ya había tenido demasiados en su vida. Como ven, hay una cantidad de hipótesis increíbles sobre él xD y como me ha parecido interesante, será el protagonista del relato.

Vale aclarar que me valeré de algunos hechos históricos, pero como no son importantes al relato en sí, que sucedan tal cual como pasó históricamente, me tomaré mis licencias también.





A contramano

El bosque estaba frío y oscuro. Sabía que había hecho mal, pero quedarse sólo hubiese complicado las cosas mucho más. Había sido un accidente, lo sabía. No había sido su intención, pero era un protegido del daimyo[1]. Lo cierto es que iba a comprometer demasiado a sus hermanos si se quedaba, así que era mejor irse cuanto ante de la casa y que no supieran nada más de él. Así fue como también, su apellido fue transmutado en ese momento y sólo conservó su nombre: su nombre lo hacía ser quién era, por lo que debía conservarlo a pesar de todo.

Desaparecería en algún poblado lejano al suyo y comenzaría una nueva vida bajo el nombre de Hajime Saitou. Era diestro con la espada, así que podía pasar como un ronin buscando un lugar en el cual establecerse viéndose en un período crítico en el país. Sabía que el Clan Choshu[2] había sido expulsado de la corte imperial y que las batallas y la inminente revolución se palpaba, fuera donde fuese. Más, gracias a eso tuvo un motivo para continuar con su vida de una forma útil. A sus oídos había llegado que en el Roshigumi[3] había miembros que habían desertado para formar un grupo opositor. Reclutaban a miembros expertos en la espada, tanto como en el Roshi, ronin[4] en su mayoría, pero todo aquel que pudiera brindarle una mano a cumplir sus ideales, de la forma que fuera.

Saito sabía que, por primera vez, tendría algo por lo que luchar y qué proteger. Así que no dudó en hacer alarde de sus habilidades para poder ser uno de ellos. Así, se convirtió con el tiempo y su gran manejo de la espada, en el capitán de la Tercera tropa del Shinsengumi.

Era un hombre serio, poco hablaba con sus compañeros por lo que poco se sabía de él que no supieran por cuenta propia. Le encantaba el sake porque tomaban juntos, más, algo más personal de él no salía a la luz. No le gustaba hablar de sí mismo, mejor era escuchar a su punto de vista y hablar cuando era necesario. Era un joven taciturno y modesto.






Practicaba en el bosque. Hubiese sido un día como cualquier otro si no hubiese sido por aquella mujer que rondaba en los alrededores. La ignoró y siguió con su entrenamiento, más, al tomar un descanso, fue ella quien se acercó hasta donde estaba y le ofreció un nashi[5] que andaba recolectando. 

La mujer, se sentó en el suelo, frente a él. Iba vestida muy humildemente, aunque Hajime no dijo nada. Era su particular forma de ser, comiendo la fruta en el más perfecto de los silencios, sin embargo, ella era todo lo contrario a él. Lo había estado viendo desde que había llegado y juntando coraje, al fin se había animado a hablarle. Al ver su uniforme doblado sobre una piedra y verlo manejar la espada, ella supo de quién se trataba. Habia oído mucho de él, sin embargo, no habia tenido el gusto de verlo en persona y es que su padre era un hombre demasiado sobreprotector y ella, bastante más curiosa que el común de las mujeres de la época. Quizás, algunas lo eran pero por respetar el protocolo, nunca lo demostraban. Ella no, quería salir y salió sola, sin preocuparse de nada ni nadie. Y lo encontró. Aunque era duro hablarle.

—¿Vendrás mañana también?— preguntó ella esperanzada cuando lo vio colocarse el haori y colgar su espada en la cintura.

Él no respondió.

—Te esperaré aquí. Mañana, prepararé algo yo misma— aseguró ella con una sonrisa y lo vio marcharse de allí. Y ella, emprendió camino hacia su casa, no sin antes, decirle su nombre.

Tokio estaba ansiosa de que llegara el siguiente amanecer para encontrarse con Hajime. Aunque no estaba segura de que iría, ella, lo esperaría.


[1] El es señor feudal con más poder y tierras. Literalmente, el kanji 大名 se traduce como ‘gran nombre’.

[2] Fue un Clan importante en este período, que su shogunato representaba toda la prefectura de Nagato.

[3] El origen del Shinsengumi, era un grupo que defendía el modelo imperialista. Mientras que el Shinsengumi —miembros del Roshigumi que se fueron de éste—, defendían el Shogunato. Durante Edo, el Emperador tenía un poder más que nada, espiritual pues, no tenía influencia sobre política, comercios, etc. Los que gobernaban en ese tiempo realmente, eran los Shogun, un rango militar que era otorgado por el emperador. Durante esta época, se vivió un gobierno de facto por esto mismo, donde el emperador sólo era una figura y no ente poderoso en sí mismo. Por eso, se hacen las facciones. El Roshi quería que el poder siguiera en el Emperador y el Shinsengumi, en el Shogun. Y aunque el Emperador suprimió estos poderes, como se trataba de militares, gente con poder y dinero, se vio una época muy turbulenta en Japón. Por eso, gobernaban por la fuerza los Shogun.

[4] Los ronin son samurái que no tienen un señor al cual servir —por muerte, despido, deserción, etc., etc.,—, son vagabundos.

[5] Son peras japonesas. Se diferencian de las peras occidentales en que tienen una forma más parecida a la de manzana y una piel mucho más dura, además de ser mucho más crujientes y suaves.




Debe ser la historia con más referencias que he hecho xD Había pensado en que fuera un capítulo sobre la vida en el ejército de Hajime, más, como no hay mucho de cómo conoció a su esposa, me pareció interesante incluirla. Iba a ser autoconclusivo, pero cuando iba terminándolo, me dieron ganas de continuarlo. Ya veré si lo sigo en el futuro XD

¡Se cuidan! Pasan un lindo día y unas buenas noches.

Bye!

2 comentarios:

  1. Oh, que bonito. Ha sido una entrada muy educativa. Me ha gustado.
    :D
    Cuídate

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    Respuestas
    1. ¡De hecho! Es que para hablar de él había que hablar de un poco de historia XD

      Me alegro que te gustara <3

      Bye!

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