jueves, 12 de mayo de 2016

31 días de escritura: día dieciseis

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Hace un frío terrible y me duelen los dedos a más no poder :,D odio el frío en este extremo, que aunque no me guste el calor, esto de que no sabes cómo entrar en calor no me gusta nada de nada x.x Más, les traigo el reto un día más. Sinceramente, es otro que no me queda muy claro.

Día dieciseis: Un relato basado en una historia popular (decir nombre y autor)


Sospecho que pide que sea de un libro, sospecho, sospecho, aunque no estoy muy segura pero fue lo primero que pensé cuando lo vi xD Suponiendo que va por ese lado, me comí la cabeza pensando de quiénes hacer la  historia. Es que tengo muchos libros favoritos y hay tantos personajes increíbles que no me decido tampoco. Además, soy mucho de las que si le ha gustado como acaba, no me tomo la molestia de pensar un poco más allá de la obra para hacer un fanfic, por ejemplo. Pero como es parte del reto, vamos para ahí. No sé si es exactamente una historia popular porque, es una historia vieja y que fue descatalogada hace una o dos décadas, cuando Poppy se retiró de la escritura porque 'sus personajes no tenían nada más qué contar'. Aun así, es una de las obras que más me gusta de ella, aunque no descarto algún día hacer una extensa reseña del El arte más íntimo y quizás, un fic de ello.

El libro que elegí es El alma del Vampiro, libro por excelencia, uno de mis favoritos. Lo he recomendado muchas veces y es que es tan macabro, sucio y apasionado que no puedo menos que mencionarlo cada vez que puedo (?) En algún momento, usé a uno de los personajes para Skectchbook blogger y ahora, vamos con una historia de ello. Aunque amo a Zillah y Molokai, mi favorito por sobre todos, es Fantasma y Steve. Así que la historia irá apuntada a ellos.

¡Disfruten!

Almas perdidas

                Su cabeza se mecía en el auto. Steve conducía el T-bird a las tres de la madrugada por la carretera como si su vida dependiera de ello. Fantasma se durmió apenas bebió un trago de whisky y su cabeza tocó el respaldo mullido del asiento. Estaba seguro con él, estaba en el T-bird junto a Steve y no había nada más que pudiera preocuparle allí. Vivía en una pendiente entre la realidad y la fantasía y Steve era su cable a tierra, quien lo devolvía al mundo de los humanos y quien lo alejaba cuando sabía que la realidad era demasiado dura para su amigo. Fantasma tenía una fuerza increíble pero también, una fragilidad que Steve no sabía cómo manejar aunque durante los años que habían convivido en su casa y en el T-bird, había aprendido algo.

—Steve, nos vas a matar a los dos— balbuceó sin abrir los ojos, girando la cabeza en el respaldo. No lo veía pero sabía que habían dejado Missin Mile hacía horas y quien sabe qué es lo que pretendía su amigo en ese momento. 

El recital no había sido de los mejores, porque la había vuelto a ver a ella y del brazo de otro hombre y había hecho a Steve rabiar como un lobo hambriento. Probablemente, si no hubiese estado ahí, tendría que estar viéndolo en la comisaría más cercana, estaba seguro. No sería la primera vez que tuviera encuentros con la policía y estaba seguro de que no sería la última, pero quería mantenerlo al margen de la ley mientras pudiera.

Steve gruñó sin hacer caso a Fantasma. Éste último, abrió los ojos con lentitud y apoyó su mano sobre la suya cuando movía la palanca de cambios. Entrelazó sus finos dedos contra la dura mano de Steve, la cual dejaba ver sus venas sobresalientes por su bronca acumulada.

—Baja la velocidad— dijo con calma, susurrando algo con olor a whisky y ajenjo ¿en qué momento había bebido ajenjo? Seguramente, cuando él no estaba cerca —estamos entre las nubes ¿lo ves? Allí van los pájaros volando. Se ve la ciudad pequeña desde aquí arriba. Podría decir que no sabría reconocer nada desde aquí, ni tu casa ni el bar.

—No me jodas—

—Tan sólo, baja la velocidad y mira por la ventana— insistió acariciando con la yema de su dedo pulgar el dorso de la mano de Steve. Él suspiró sonoramente y se detuvo. 

Incrédulo comprobó que todo lo que le decía él era verdad ¿o soñaba? No estaba seguro, pero Fantasma tenía un don para todo, para todo, hasta para convencerlo de que el cielo era verde si lo miraba de manera constante. Él no entendía mucho de la vida, pero sabía que Fantasma sí y que podía ver más allá de lo que los ojos mortales podían ver ¿era posible hacer algo como eso? Le quitó la botella de whisky a su amigo antes de que diera un trago y bebió un tercio de la botella de un golpe, arrugando la nariz al terminar y soltar un sonoro gesto de gusto, o de disgusto. Fantasma sólo lo vio como algo propio de Steve.

Apenas Steve se quedó dormido, tomó la botella de whisky, le dio un buen trago y se echó de lado y se le quedó mirando. Podía saber muchas cosas, pero en ese momento, lo único que deseaba era tener la forma de hacer más ligera la carga de Steve. Con todo eso de los vampiros, la traición de Ann y su muerte había quedado bastante mal y ahora, con Lucy que había hecho exactamente lo mismo. ¿Cómo podría aliviar el corazón de Steve? 

Estiró su mano y recorrió sus labios con la yema de su dedo índice, bajó por su mentón con su dedo y fue trazando un camino hasta el cuello de su camisa abierta, donde se detuvo. Steve murmuró algo y luego, volteó a ver a Fantasma.

—Aún no sé por qué te creo—

—Porque te hace bien— susurró Fantasma sin dejar de mirarlo. 

Steve agarró la mano de él que aun reposaba en su pecho y la apretó entre la suya. Él tenía razón. El mundo, su mundo sería una jodida mierda si Fantasma no existiera en él. De hecho, estaba seguro que por lo único que se mantenía cuerdo era por Fantasma, de lo contrario, ya habría hecho alguna soberana estupidez como probar un combinado de pastillas y whisky de mala calidad, hasta el alcohol etílico hubiese servido bien si hubiese ido por ése camino. Y quizás, hubiese caído en eso pero estaba Fantasma a su lado y las cosas cambiaban. El mundo era una mierda mucho más aceptable para Steve porque contaba con su único amigo.



Gruñó nuevamente, pero esta vez, de una forma más tranquila. Fantasma supo que estaba mejor al escucharlo, peinando su cabellera con sus dedos.

—Te bebiste todo mi whisky— dijo mirando la botella, quedando apenas bebida por debajo de la etiqueta.

Steve se rió, encendió el coche y ahora, sereno y más despejado que antes de subir al coche, invitó a Fantasma a embriagarse hasta que el sol saliera. Conseguirían algo de whisky, ajenjo o cualquier otro licor que les quitara la sequedad de la garganta y serían nuevamente, almas perdidas.




El dibujo ilustrativo es de un proyecto ruso, fan de El alma del vampiro de Poppy Z. Brite que hicieron representaciones tanto con personas reales así como ilustraciones como la que dejé en el comienzo de la entrada. Son bellos, bellos, bellos <3 Si no lo han visto, lo recomiendo al 100% que les va a encantar ver sus trabajos. Tienen un mano para el arte y los personajes, tanto como el maquillaje y la vestimenta, está muy bien logrado. Arriba dejé el link, pero lo vuelvo a dejar aquí.

Espero que les haya gustado. ¡Se cuidan! Pasan una hermosa noche y un bonito día <3

Bye!

2 comentarios:

  1. Oh, ha sido tierno. Muy tierno. Me ha gustado mucho, parece una historia muy triste la de ese libro. Cuando tenga menos libros que leer posiblemente me anime a ver que tal.
    ¡Cuídate!

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    Respuestas
    1. La verdad es que tiene de todo el libro, quizás por eso, sigue siendo de mis favoritos sin importar cuánto tiempo pase o cuántas veces me lo lea. Es hermoso <3 Te lo recomiendo, aunque no sé si sea del tipo que te gusta porque es bastante cruel por momentos.

      ¡Cuidate!

      Bye!

      Eliminar

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