lunes, 16 de mayo de 2016

31 días de escritura: día diecinueve

¡Hola a todos! ¿Cómo están? ¡Seguimos con el reto! Hoy toca una palabra al azar. Estuve buscando mi diccionario y quedó bajo el mar de cosas que tengo por ordenar después de que mi modular colapsó, así que descarte de usar el diccionario para este reto. Pero eso no quiere decir que no haya sido una palabra al azar. Me puse a buscar en Google y encontré un generador de palabras al azar. Pueden chusmear por aquí si desean usarlo. La primera palabra que me salió fue piso. Lo interesante es que es un diccionario de palabras al azar bastante completo que luego, me puse a travesearlo y contiene sustantivos propios también entre las palabras que pueden tocarte así como que puedes elegir el idioma en que quieres que salgan las palabras. Es bastante interesante. Además, cuenta con la opción de buscar el significado de la palabra por si nos toca una de la que no sabemos ni jota.

Día diecinueve: Un relato con una palabra al azar (decir cuál es)


El brillo de los copos de nieve

Capítulo 1

Casados

Vio todo a su alrededor. La calle, el cielo y todo lo que la rodeaba la hacía sentir tan pálida y vacía como la nieve misma. Quizás, era una buena señal para comenzar su vida de casada. Acababa de contradecir a sus padres al llenar la forma del registro civil. Había firmado como Shiratori Nadeshiko en vez de conservar su apellido[1] y dejar que su esposo lo cambiase. Su esposo, sin más remedio, conservo el suyo para no hacer más largo el trámite y rellenar nuevamente la forma. Tarde se habían enterado sus padres que ella no había aceptado las condiciones que habían establecido, pero, ya nada se podía hacer por ello. Así que ahora, el apellido Oda había acabado en ella.

Tampoco podría decir algo sobre su esposo. Lo había conocido el día anterior en la reunión que sus padres habían hecho a último momento. Ni si quiera habían seguido el protocolo ni se les había permitido tener al menos una cita: la vida de casados sería una verdadera aventura para ellos. Y eso, había sido cortante para Nadeshiko, entre otras cosas. Después de despedirlos en el registro civil con su rumbo a su casa, había decidido cortar todo contacto con ellos. Le sonaba maravilloso no volver a saber nada de nada de sus padres.

—Dame la mano— le pidió él, más bien, le ordenó al bajar del auto.

Nadeshiko lo dudó, haciendo que él suspirara sonoramente.

—El piso está lleno de hielo y nieve. Con esos tacones, te caerás y no pienso levantarte— espetó manteniendo su mano extendida. Habiendo dicho eso y si ella no aceptaba, poco le importaba, iba a seguir a lo suyo. Más, Nadeshiko se sintió apenada por eso y terminó por aceptar aquel gesto y agradecerle.



La casa era bonita. Ellos habían rechazado todo regalo que pudieran darles, incluso, la ceremonia religiosa, así que los padres de ambos, habían comprado la casa  para que comenzaran su vida juntos. Ninguno de los dos se veía especialmente entusiasmado por eso, pero ahí estaban, intentando llevar bien las cosas.

Nadeshiko recorrió todo después de dejar el bolso en la entrada y quitarse los tacones. Más, cuando vio que había una chimenea, decidió encenderla, deteniéndose un momento allí ¡la casa estaba helada! Y era normal, con el frío que hacía. Se quedó allí unos momentos, frotando sus manos hasta que sintió que el calor volvía hacia sus dedos y decidió continuar con su recorrido. Aunque su esposo se veía más dispuesto a hacer las cosas rápido.

Quería ver la habitación en donde dormiría, más, al llegar allí, confirmó con su esposo que había una sola cama en toda la casa: era la única habitación amoblada. Y había revisado a su alrededor y ni si quiera, un futón había como para que pudieran dormir separados. 

Ambos se miraron y miraron la cama. Ninguno había pensado en que iban a tener qué dormir juntos. Aún estaban bastante reacios a que se habían conocido apenas, hacía días.

—Dormiré en el sofá. Tú puedes quedarte aquí—

Nadeshiko se sintió mal de escucharlo. Sabía que ambos eran las víctimas de sus padres por lo que no tenía que pagar la culpa durmiendo en el incómodo sofá.

—¡Espera! No debes dormir en el sofá— lo detuvo tomándolo de la manga de la camisa antes de que fuera a la sala —es decir, tú eres muy alto y grande, estarías incómodo en el sofá. Puedo quedarme yo ahí. Me acurruco en un rincón y ni me notaras— insistió. A pesar de todo, le sabía mal que estuvieran peleando por el sofá.

—No me sentiría bien haciéndote dormir allá. No sería propio de un caballero. Estaré bien—

Y de nuevo, un estúpido impulso hizo que se adelantara a los hechos, lo sostuviera con más fuerza de la manga de su camisa y le dijera que compartirían la cama.  Si Nadeshiko lo hubiera pensado detenidamente, no hubiese llegado a proponer algo como eso. Habían empezado a discutir precisamente para no dormir juntos y ella había terminado por decir que dormirían juntos. Aun así, no vio que la expresión seria del rostro de él cambiara, simplemente, terminó por acceder.

Ella sonrió y fue a buscar los bolsos que había dejado anteriormente en la sala. Habría que comenzar a acomodar las pocas pertenencias que llevaban consigo.



Nadeshiko desempacó la ropa y la fue acomodando en el ropero que ambos compartirían mientras Hiromu preparaba la cena. La heladera estaba llena de provisiones al igual que las alacenas por lo que, por aquella noche, ninguno de los dos tendría problemas. Aun así, él no podía dejar de pensar que estaba casado con una adolescente. Sus padres habían sido unos total imprudentes al hacer ello.

—Degenerados— musitó mientras removía las verduras en el wok. Todo había sido por un arreglo que habían hecho ellos sin contar que podrían no estar de acuerdo. De hecho, Hiromu había rechazado su acuerdo por la fuerte diferencia de edad que había entre los dos, pero ante las presiones, acabó por acceder. Seguiría el divorcio después de todo ¿no? 

Más, el acuerdo con sus padres había sido estricto y deberían esperar un tiempo antes de que pudieran llegar a firmar los papeles de la separación. Todo, por sus queridos padres. Pero no les quedaba de otra opción que aceptar las cosas tal y como estaban que, de lo contrario, iban a acabar con más problemas de los que ellos quisieran. Quizás, ella no, aún era estudiante y tenía toda una vida por delante, pero, para él, su restaurant estaba en juego y con él, su reputación, sólo por eso, aceptaba las estúpidas reglas del acuerdo matrimonial que si no hubiese sido por eso, jamás hubiese firmado el acta de casamiento.



[1] En Japón, no es obligatorio que la mujer cambie de apellido. Mayormente, lo es que uno de los dos cambie de apellido al casarse. Normalmente, es la mujer. Más, si el apellido de ella es de más prestigio, tiene un kanji con mejor significado, etc., etc. Es válido que sea el hombre quien haga el cambio de apellido. A veces, cuando un kanji tiene un significado malo —o que augura la mala suerte—, al casarse, se lo puede cambiar por el de su esposa —en caso de que sean hombres—.


Espero les haya gustado <3 Y pronto estaré actualizando. No creo que esta novela sea larga pero ya veremos qué tal me va con esto :D

¡Se cuidan!

Bye!

6 comentarios:

  1. ¡Oh! Que interesante... me ha gustado mucho.
    ¡Sigo leyendo!

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    Respuestas
    1. ¡Gracias! Espero que te gusten los próximos capítulos. Ya subiré la continuación dentro de poco.

      ¡Cuidate!

      Bye!

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  2. Me parece una buena historia te mando un beso

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  3. Tengo que confesarte que aún no soy muy buena ordenando blogs y todavía no tengo muy claro como se hacen varias cosas. Pero eso punto aparte. Porque algo que me encanta es leer y cuando busque entre tus obras, me enganché de una con esta y no me arrepiento. Me gusta la idea de las bodas arregladas y lo que podría resultar de la convivencia entre dos personas que no se conocen como Nadeshiko e Hiromu. Sigo leyendo.

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    Respuestas
    1. Aprenderás, no te preocupes. En todo caso, si necesitas ayuda con algo, puedes decirmelo que no tengo problemas en echarte una mano en lo que sea.

      Me alegro que te gustara esta, la verdad es que los matrimonios arreglados también me gustan, las historias que surgen son mi debilidad <3

      ¡un abrazo!

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