jueves, 14 de abril de 2016

Si perdemos el control - Capítulo 8

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Me entusiasmé escribiendo este capítulo <3 Lo terminé mientras esperaba el colectivo, que hay que aprovechar esos momentos de tiempo muerto que uno tiene y ser más productivos (?) Y como generalmente, siempre salgo con mis libretas y lapiceras a por montones —porque siempre que llevo una tengo la suerte de que no anda, así que mejor tener varias a la mano—.




Capítulo 8

El avión despegaba a las cuatro de la tarde y ellos,  como de costumbre, habían llegado sobre la hora para poder despachar el equipaje. Jack había tenido la suerte de ganar un viaje para cuatro personas y llevando a su esposa, quedaban dos puestos libres, acabando por invitar a Morgan y a Kysa para que los acompañasen a su viaje de placer. 

El Caribe era un lugar interesante en aquella época del año, por lo que no habían dudado en aceptarlo y como era de arriba, como quien dice, tampoco daba para desperdiciarlo. A todos les iba a venir bien unas merecidas vacaciones, lejos del trabajo, el papeleo y todo lo que pudiera traerle un mal recuerdo.

Aun así, habían tenido algunos problemas, Jack especialmente con su esposa, que no podía concebir que un viaje de placer incluyera a Morgan. Cualquier menos él. Más, siempre termina de aceptar por su esposo, porque era demasiado bueno y porque quería mucho a Morgan aunque ella no lo entendiera. No entendía cómo Jack podía ser amigo de alguien como él. Tan sólo mirarlo y terminaba por hacerse esa pregunta una y otra vez. Lo mismo cuando veía a Kysa tan cercana a Morgan ¿Qué es lo que tenía el detective que ella no lograba ver? No terminaba de entenderlo y llegaba el momento en que decidía que tampoco le debía importar. Sólo sabía que ninguno de los dos se llevaba bien con el otro, eso era seguro.




Llegaron al hotel donde se quedarían. Habían reservado dos habitaciones para ellos, así que Morgan y Kysa iban a compartir un cuarto. Por algún momento, Jack llegó a pensar que eso podría determinar al fin su relación: una semana durmiendo en una misma habitación podría llegar a ser algo bueno. O no. Morgan podría ingeniárselas para que saliera mal también.

Lejos de dedicarse a pensar en un hermoso día, el clima les arruinó todo. Apenas cruzar la puerta, la lluvia se desató con fuerza para horas más tarde, terminar por romper todas sus esperanzas con la alerta meterologica. Tan sólo les quedaba pasarse en el hotel hasta que mejorase todo.

—Para esto nos quedábamos en casa— suspiró Marissa echándose hacia atrás en el sillón de la sala de estar, mirando por uno de los ventanales la lluvia. 

—¡Claro que no!— intervino Kysa dejando su coctel en la mesita. Ella parecía ser la única que estuviera disfrutando a pesar del agua —viniste aquí de vacaciones y a que te mimen. Eso puedes hacerlo con o sin lluvia— dijo muy contenta guiñándole el ojo para luego, dirigir la vista a Jack —además, vi que hay varias actividades. En la noche, hasta habrá una banda aquí. Imagino que debe ser algo muy elegante para lo que es este hotel, pero seguro, será divertido. Y también he visto que hay unas conferencias. Llegamos en una época muy concurrida— les contó dejándoles algunos de los folletos que había recorrirdo al ir a buscar algo de beber mientras se sentaba en uno de los sillones, al lado de Morgan.

Disfrutaba de la lluvia. Y el hecho de no tener que trabajar ya era algo muy bueno para ella. No iba a tener que preocuparse por los muertos, desaparecidos o cuánto mal de la sociedad apareciera en su vida. Las cosas iban a ser sencillas y agradables después de tanto tiempo. Y no es que no disfrutase de su trabajo, sólo que a veces Kysa, necesitaba despejarse y cambiar de ambiente. Imaginaba que Jack y Morgan debían pasar por lo mismo aunque ninguno de los dos lo dijeran en voz alta o se mostrara reacio a su trabajo, por el contrario, ambos eran demasiado apasionados en lo que hacían.

Morgan dejó uno de los folletos que había tomado en la mesa, mirando a su acompañante.

—¿Vas a ir a una conferencia estando de vacaciones?—

—¡Claro! ¿Por qué no?

—Porque se supone que vienes a dejar de trabajar. No tiene sentido que vayas a escuchar a otros hablar de cómo trabajan— siguió Morgan sin dejar de mirarla con una sonrisa pícara.

—Entonces ¿Qué sugieres que hagamos mientras estamos aquí?—.

Él, sonrió con agudeza, entonces, Kysa supo que no debía haber preguntado aquello. Más, antes de que lo supiera o pudiera decir nada, la había tomado de la mano y la había levantado del sofá dejando a Jack y Marissa solos, quienes, sólo los vieron alejarse de allí.

Se dirigieron por uno de los pasillos del hotel. Ella apenas había estado viendo alguna parte del mismo, pero Morgan parecía que conocía mucho mejor el lugar. Tuvo la duda de si alguna vez había estado allí ¿Por cuantas partes del mundo habría estado? Jack le había contado algo de que se había dedicado a viajar después de dejar el ejército. Ambos lo habían hecho durante un tiempo antes de asentarse a trabajar nuevamente. Había mucho que desconocía de aquel hombre, más, Kysa tenía la paciencia y la fuerza para esperarlo y conocer más de él, porque ella, de verdad quería saber más de Morgan, aunque sintiera que preguntar sobre cosas de su pasado, le terminara por salir mal, ya que no siempre reaccionaba bien. Heather nomás le había contado cómo había reaccionado cuando ella se enteró de su prótesis y entonces, ella iba con tacto, sigilosa como si fuera un gato esperando que el ratón saliera del escondite. Aunque a veces, ella misma se sentía como el ratón y Morgan, era un intrépido león acechándola.

—¿Qué haremos ahora?— preguntó ella cuando se detuvieron frente a la puerta que dirigía a la piscina del hotel. Se podía ver mucho mejor el paisaje desde allí. Las palmeras se doblaban por el viento y la lluvia caía a cantaros. Era un paisaje frío y a su vez, el sonido del agua podía hasta ser relajante.

—¿Qué tal si lo decidimos de una forma interesante?—

—O estúpida— corrigió ella. Sabía qué podría ser interesante para él no era lo más sensato para ella.

—¿Ves el sombrero que está allá, flotando en el agua?— se encorvó un poco quedando a la altura de Kysa, señalando el lugar donde se veía el sombrero flotar —quien lo consiga, hará el itinerario de estos días— sonrió confiado. Era una competencia por tener el control de todo y si se trataba de eso, él iba a llegar hasta las últimas consecuencias ¡la lluvia era lo de menos!

Kysa podía ser más sensata hasta que perdía el juicio ante los retos de Morgan. Lo miró y terminó por asentir, abriendo la puerta. Apenas dar un paso fuera y el viento cargado con agua los mojó. Era natural pensar en eso, sabiendo cómo estaba todo fuera pero a ninguno de los dos realmente le importaba eso. Ambos estaban dispuestos a arriesgar por tomar la sartén por el mango y ninguno, iba a dar una tarea fácil.

Se pusieron de acuerdo y dieron la salida para buscar conseguir su gran premio. Kysa se detuvo a la orilla de la piscina. Estaba empapada ¿Qué mal le iba a hacer mojarse un poco más? Y decidió zambullirse dentro de la piscina para así, llegar más rápido que él. Sabía que Morgan no se iba a tirar dentro, lo que ella no sabía es que las ondulaciones del agua gracias a que ella se habita tirado dentro, habían acercado el accesorio lo suficiente como para que él lo alcanzara. Ella lo vio haciendo un moflete con sus mejillas frustrada, pero tuvo una idea.  Se acercó nadando hasta la orilla y lo tomó del cuello de la camisa, haciendo que cayera dentro del agua con ella y así, en aquel descuido, ella se hizo con el sombrero y una expresión de triunfo en sus labios.

Morgan salió a la superficie muy cerca de ella, tomándola de la cintura y susurrándole al oído, tramposa. Más, ella se rió y acabó mirándolo dispuesta a echarle en cara que iban a hacer todo lo que ella quisiera el resto de la semana. Pero hubo algo que la detuvo. El viento, el agua, la lluvia, incluso, que sintiera su mano sobre su cintura y verlo así, tan de cerca, tan pegada a su cuerpo, tan cerca el uno del otro que casi sentían el aliento cálido del contrario sobre sí. Y fueron unos escasos segundos de duda entre ambos, que se miraron los labios antes de que terminaran por besarse. Kysa rodeó el cuello de Morgan mientras él la atraía más contra sí, ansiando el beso, que continuara hasta que el tiempo se detuviera.

Más, lo que a ellos no les importó sí le importó a un encargado del hotel, gritándoles que salieran de la piscina, haciéndolos sobresaltarse por ello. Se miraron y acabaron por nadar a la orilla. Morgan ayudó a Kysa a salir mientras él iba por la escalera de la piscina. A este punto, el sombrero ya no importaba en lo absoluto.
 


El muchacho que los había regañado anteriormente, les trajo unas toallas y les pidió expresamente que no volvieran a hacer una tontería como esa. Morgan lo ignoró dirigiéndose a su habitación mientras Kysa aseguraba que eso no se iba a repetir. Así, lo alcanzó en el pasillo. Ninguno de los dos se dijo nada. Y mientras estaban allí en silencio e impacientes a que el ascensor llegara, la luz se cortó y un grito retumbó en todo el hotel. Algo malo había pasado.

Él, se acercó a ella, tirando la toalla, ya no importaba. Le pidió que se quedara a su lado mientras la luz volvía y ellos, se reunían con Marissa y Jack. Más, al cabo de unos minutos, apenas, unos cuatro o cinco, todo el hotel volvió a quedar iluminado.

El detective sabía que algo estaba pasando y lo confirmó cuando vio a un par de empleados correr hacia las escaleras. La pareja se miró y supo que quizás, sus vacaciones no fueran tales y tuvieran que intervenir por el caso. Al menos, Kysa sabía que la curiosidad de Morgan no iba a quedar saciada hasta saber qué había producido aquel grito y la agitación entre el personal.

Sin más, se dirigieron a la sala, encontrándose allí a sus amigos. La gente estaba algo alborotada por lo que había sucedido antes. Paseando de un lado a otro a preguntar. Ninguno sabía qué pasaba pero el clima no había sido propicio para hacer las cosas más agradables para todos los presentes.


—¿Se puede saber por qué están empapados los dos?— preguntó Jack con sorpresa ¡y los dos! Miró a Kysa quien sólo evitó contacto visual, más Morgan se veía mucho más despreocupado por ello.
—Fue una apuesta— explicó rápidamente

—¿Y ahora qué hicieron?—.

—Mejor, nos ocupamos en saber qué pasó aquí— dijo volteando a ver a un muchacho que salía de una de las habitaciones con un bolso para dirigirse al ascensor. Algo pasaba y estaba seguro de que era interesante por el alboroto que estaba causando. Por supuesto, Jack no se iba a quedar con la duda de qué había sucedido entre ambos. Pero sería a su tiempo.
  

Así, los dos hombres se dirigieron al mostrador a intentar averiguar algo del encargado, quien se veía mandando a los que se acercaban a su habitación prometiéndoles un trago de cortesía por el mal momento ocasionado. Eso, le daba una pista más al detective para saber que algo más sucedía. 

Esperaron a que se dispersaran la mayor cantidad de gente posible y se acercaron hablando bajo. El muchacho insistía en que fueran a su habitación, más, Morgan acabó por usar su título y el de Jack para ahorrarse los problemas y las insistencias: eran detective privado y policías. Si algo sucedía, ambos querían saberlo.

Así, habían ganado un trabajo extra en sus vacaciones casi perfectas: un asesinato.


<<Capítulo 7


¿Y? ¿Qué les pareció? Se están poniendo más melositos pero no podía dejarlos sin un trabajito de por medio (???)

Nos estamos leyendo <3

¡Se cuidan!

Bye!

2 comentarios:

  1. ¡Oh! Es que están hechos el uno para el otro, aunque... estaban tan, tan apunto... ¡casi!
    Me encanta, desde luego esta historia me fascina.
    :D

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    Respuestas
    1. Los dejaron con las ganas a todos (?)

      ¡Gracias por leer!

      ¡Cuidate!

      Bye!

      Eliminar

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