jueves, 21 de abril de 2016

No te soñé - Capítulo 4

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Aprovecho mis ganas para ponerme al corriente y continuar algunas historias y retos. He tenido una semana bastante productiva así que me siento muy satisfecha. Aunque a decir verdad, la semana se me ha pasado volando xD El año va muy rápido :,D Y éste no ha sido uno de mis mejores días, pero qué se le va a hacer. Hay que escribir a pesar de todo ;D




Capítulo 4

Kayla

Llevo una semana viajando con él. Me siento un poco egoísta, casi lo he obligado a quedarse conmigo. Pero realmente, me sentía aterrada y después de esa noche, no ha vuelto a suceder nada parecido. Parece que se ha resignado a que estemos juntos. Sigue siendo escueto para hablar como de costumbre. Aunque, ya he podido averiguar cómo se llama: Fei. Creo que es todo lo que puedo decir con certeza de él. Viaja mucho y no nos mantenemos estables en ningún sitio. Tampoco nos hemos encontrado con nadie que parezca conocerlo. Nuestros encuentros con las personas son bastante casuales y él es bastante frío para hacer sus cosas. Me imagino que está solo desde hace mucho tiempo ¿Le molestaré? No se queja de mí y a pesar de todo, me cuida.

Aún sigo creyendo que es muy solitario, pero me gustaría pensar que puede verme como una amiga aunque no nos entendamos.

Más, me detenía a pensar cosas como esas y jamás fui consciente de que en este mundo, hay problemas mucho mayores a los que me afectan a mí. Son esas lecciones que aprendes de la peor manera posible, quizás, una de esas trampas del destino para forzarte a no olvidar nada a futuro. Nunca entendí nada, sólo sé que debía aprender mucho todavía.

Fei me dejó al lado del caballo mientras él buscaba leña para hacer una fogata. Nunca había pensado que me iba a acostumbrar a dormir a la intemperie, pero lo llevaba bastante bien, aunque no iba a negar que extrañaba estar en mi cómoda cama, calentita y sin preocuparme de que una bestia salvaje podría aparecer en la noche y quién sabe qué podría hacernos. Sentir los ruidos, el frío y el canto de los coyuyos era algo extraño. Pero podía con eso.

El caballo se puso intranquilo ¡y no era para menos! Cuando sujeté la correa, vi lo que él estaba viendo: una bestia de increíble tamaño iba acompañando a un hombre. Nunca había pensado nada similar de un animal, pero estaba segura de que podía ver la muerte en los ojos de aquella criatura. Intenté montar al caballo y salir de allí, pero el extraño me sujetó y retuvo al caballo también. Me sonreía tan lascivamente que sentía que iba a pasar lo peor. Más, creo que aquello no fue nada hasta que vi al monstruo a su lado, sus dientes afilados brillaban aunque su aliento pestilente no era de los mejores. Sabía que había otras cosas de las qué preocuparme, pero no pude hacer mucho. Mientras más tiempo estaba cerca de él más débil me sentía hasta…




¿Dónde estoy? Está oscuro, pero estoy segura que cerca de la entrada está el caballo ¿Verdad? Me pongo de pie. Con suerte, voy a poder montarlo e irme lejos de aquí, donde esté Fei. Más, veo que aquel animal horrible salta sobre el caballo y tras un grito desgarrador, veo la sangre salpicar. 

No podía ver. Mis piernas flaquearon y caí al suelo entre los gemidos del caballo y los gruñidos de la bestia. Sentía su cuerpo desgarrarse, la sangre y aunque cerraba los ojos y me tapaba los oídos, la imagen seguía llegando a mi mente. Quería irme. Quería irme lejos de todo. Lejos.

Fue entonces que llegó el hombre que anteriormente, me capturado. Sentir su mano en la espalda me dio un escalofrío terrible. No entendía nada de lo que decía, pero ver las mandíbulas llenas de sangre de su mascota no me dijo nada bueno.

Lo golpeé. No sé de dónde saqué fuerzas y salí corriendo, casi a punto de tropezar y caer pero me di fuerza para seguir, hasta que él gritó algo que hizo que su mascota me acorralara. Ver su rostro teñido de sangre tan cerca de mí hizo que la piel se me helara por completo. ¿Hasta aquí había llegado? ¿Era todo?

Cerré los ojos. El hedor a sangre, el miedo me tenía demasiado mal. Apreté los ojos con fuerza y me ovillé esperando lo peor.

Pero no llegó. Abrí los ojos con miedo. Ya no estaba ahí. No lo vi de frente pero pude reconocer aquella espalda cubierta por su cabellera larga y oscura como la noche misma: era Fei. Sonreí feliz, pero vi que algo había cambiado en él. Estaba casi segura de ello. Vi que había formado una esfera de luz con sus manos matando al fin a la bestia, pero, estaba casi segura de que sus dedos se habían convertido en ¿garras? Estaba segura de ello. Aunque estaba lejos para confirmarlo, podía ver su silueta, su forma. ¿O sería cosa de mi imaginación? No estaba segura de nada, sólo sé que me levanté y corrí hacia él y lo abracé. Quería saber muchas cosas, quería preguntar muchas otras, quería decir tanto, más, sólo me limité a llorar en sus brazos.


Espero les haya gustado ¡Se cuidan!

Bye!


6 comentarios:

  1. ¡Oh! Que cuco (tierno) me ha parecido muy bonito.
    Bueno, aunque Fei sea un poco soso parece tener un corazoncito en algún rincón de su pecho.
    ¡Seguiré leyendo impaciente!
    Saludos

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    Respuestas
    1. Sí, poquito a poquito se va ablandando el muchacho <3

      ¡Gracias por leer!

      ¡Cuidate!

      Bye!

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  2. Lo noté lo del primer comentario. Pero me intriga que es el lugar al que fue a parar Kayla.
    Un abrazo.

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    Respuestas
    1. Pues, sí. Fei es algo soso, pero tiene su encanto.

      ¡Un abrazo!

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  3. Uy yo me ando enamorando de Fei veamos como sigue

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