jueves, 31 de marzo de 2016

La credibilidad y la veracidad en la escritura

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Yo, con una indigestión terrible y no, no me empache de chocolates —aún (?)—. Les traigo otro tema que me molestó en otro blog. La mayoría de las veces, no comparto opinión con esta autora —que además, es correctora también, aunque, sinceramente, no recuerdo si tiene otro título/profesión, pero pueden pasar a chusmear por aquí, en su blog—. No sé, siento que todo muy de formula y muchas cosas que leo es de esas que odio que la gente crítique o quiera darlas de verdad única, que al menos, no van conmigo. Allá a quién le guste.

El tema que se trataba en su blog es sobre un libro que leyó que hablaba sobre un lugar donde vivió y usaba elementos que pueden considerarse muy acordes dentro del realismo mágico. 

Opiné, una de las cosas que poco hago porque siempre discrepamos, y generalmente, el publico que la sigue piensa exactamente igual a ella por lo que mis comentarios son en contra de la corriente. Pero la leo. Que no coincidamos no implica que no esté abierta a leer opiniones diferentes a la mía, por supuesto. Pero hay cosas que me pueden. Y como me pueden, vengo a plantearlas por aquí, que más allá de que estén de acuerdo o no, habré dicho lo que tenía qué decir.

La suspensión de la incredulidad es un recurso fundamental tanto que el escritor debe tener en cuenta de usar correctamente como que el lector debe tener presente cuando se embarca a leer algo. Esto nos lleva a que aceptemos hechos que si no son imposibles en nuestra realidad, sí son improbables. Como que los Ipods tomen el control del mundo y nos hagan sus esclavos. Es imposible en nuestra vida cotidiana —a menos que lo veamos a un plano más filosófico y reflexivo que no viene al caso ahora—, pero es probable en un universo bien construido para ello. Aquí es donde entramos con dos o quizás, tres conceptos: veracidad, verosimilitud y credibilidad.

Ser veraz es cuando se cuenta la verdad. No hay que ir más lejos que eso. Es la verdad y no hay vueltas. Como que en la tierra existe la gravedad y en la luna no. No hay forma de refutar eso.

La credibilidad es la capacidad de creer algo como posible, factible, sin necesidad de ser probable, parece verdadero, quizás, puede llegar a ser verdadero. Lo cierto es que no lo es.

Verosimilitud es mas o menos lo mismo que credibilidad, pues, tiene la apariencia de verdad sin llegar a serlo, aunque bien puede serlo.

Sabiendo esta diferencia entre las palabras —que es poca pero importante—, tenemos por cierto que un libro no debe ser veraz. No existe estatuto que diga que es obligatorio que presentemos información real en el libro. No existe. Y si existe, es sólo para libros exactos. No te puedes inventar un valle, lago y río en medio del Aconcagua si vas a escribir un libro de geografía. Vas a los mapas, a lo preciso y a lo cierto.

Pero si vamos a la ficción —que es todo en la literatura—, no existen reglas para llevarnos a que estemos obligados a algo. Miren si J. K. Rowling se hubiese visto obligada a ello, Harry jamás hubiese cruzado la plataforma 9 3/4, porque no existe dicha plataforma y si ella la puso ahí, tenía toda la libertad del mundo de hacerlo. No es como que la gente se enoje porque haya puesto un 3/4 de plataforma inexistente. Es parte de la trama. Lo mismo iría si Lewis se hubiese visto obligado a que el león no hable. Aslam jamás hubiese tomado un papel importante en el libro porque se hubiese visto obligado a que el león sea león y sólo ruja. Esto es un corte creativo increíblemente ridículo. Miren si a Mary Shelley le hubiesen dicho que era obligatorio que use información real: jamás hubiese creado un monstruo hecho con partes de cadaveres humanos y así, Franskentein no existiría.

Por eso mismo, yo había planteado en mi respuesta en el tema, que la veracidad es pura y exclusivamente indispensable en los periodistas, no así, en los escritores —a menos que caigamos en la parte educativa donde hay que repetir información y nada más—. Un escritor no necesita ser veraz, no tiene que ser veraz ¿A quién le importa si cuenta la verdad o no? Un escritor, por sobre todo, debe ser creíble. El hecho de que se haya basado en hechos reales o no, en que haya salido de un sueño o de un viaje con puro LSD, no es importante: lo importante es que el lector establezca el lazo de complicidad que es necesaria en toda obra. El escritor nos miente contándonos una historia que nunca sucedió, nunca va a suceder o que es simplemente, inexplicable; el lector, como cómplice que es, le cree y termina haciendo esa historia suya. A mí no me importa si el Principito es veraz o no, lo que sentí, lo que disfruté, lo que recuerdo del ese libro, no se compara con nada. Pero es creíble. La ternura que tiene el autor al narrar el libro, la inocencia del Principito y su viaje a través de lo planetas, es lo que hace que se plantee esa conexión con uno y no se ponga a pensar que es imposible que sólo viva una persona por planeta. No. Vive una persona por planeta y punto. No hay más vueltas al asunto y yo, me lo creo, porque es parte del universo del Principito.

Y el que tú conozcas el lugar en que se desarrolla la historia no hace que el autor deba tomar exactamente el espacio físico tal cuál. ¡Miren si Brown lo hubiese hecho! El Código Da Vinci no hubiese tenido el éxito que tuvo y tiene, pues, la gente aun viaja a Louvre intentando resolver el misterio que presenta el libro.

La libertad creativa que te da la ficción, la tienes que usar. Sí, me conozco el cerro San Javier de ida y vuelta y si me quiero inventar una fuente subterranea que conduce a la entrada al Olimpo ¿por qué no? Es mi historia ¿acaso los habitantes de San Javier se van a molestar porque en mi mundo fantástico existe una conexión con el Olimpo debajo de los cerros? ¿Es tan terrible esto?

Por supuesto, volvemos a la suspensión de incredulidad: un libro bien contado genera que el lector lo crea. Plantearé esa conexión y si está bien hecho, el lector me creerá, sino, pasará esto. Sin embargo, el 90% de los problemas de este tipo, no creo que radiquen en el autor, sino, en quien lee. Siento que la gente es demasiado escéptica y se detiene por detalles que son tan insignificantes que no important en lo absoluto y, cuando llegan a desglosarlo punto a punto que le quita todo lo bueno a la historia.

No hace mucho, leía una crítica de House, Greys anatomy y otras series médicas donde un hombre que había estudiado medicina, reclamaba que los programas eran demasiado irreales y explicaba cómo debían hacer procedimiento a procedimiento y que debían contratar a un médico a que los asesore. House —que de ese sí leí, los otros, desconozco— surgió gracias a un médico especialista en enfermedades poco comunes, como las que trataba House en su serie. Es cierto, yo trabajé de secretaria de bioquímicos durante mucho tiempo y sí, muchos procedimientos no se llevan a cabo de esa manera. Un cultivo, yendo muy rápido, necesita 24hs para que desarrolle algo, dejándolo un poco más de tiempo, 72 hs. El programa dura 50 minutos, poco más, poco menos y es un paciente por caso ¿en serio creen que se van a extender a hacer eso cuando no es por ahí donde va la situación? En ocasiones, a House sólo le importaba que no tuviera infección. Punto. No había necesidad de extender el diagnostico, tiempos de pruebas y demás, porque simplemente, no importaba. La trama iba para otro lado, entonces, que hagas la glucemia en quince minutos o en una hora importaba poco si el tipo se moría por una gangrena, pues, no tenía nada qué ver y solo había que sacar el diagnóstico correcto de una forma más o menos realista. No es como que un médico aprenda medicina de un programa de televisión.

Seamos justos, tenemos tiempo limitado y si bien, uno al hacer ciertas cosas está informado, a veces, es simplemente, adaptarla al universo en donde suceden las cosas. Y no, si no se hace de la manera que en la realidad se hace no es por ignorancia de los creativos y escritores: es porque conviene. Y conviene y entonces, uno lo adapta a que funcione en ese mundo. Y va a funcionar en ese mundo y en ningún otro más. Uno podía ver House y disfrutar de la trama y creer que la medicina era tan rápida —y a veces inexacta—, como la mostraban en la serie. Y era una complicidad entre lo que estaba viendo en la pantalla y que el espectador lo creía. Allá si luego el médico decía que eso no se puede hacer en una sala de emergencias ¡obviamente no vas a hacer algo así! Porque la realidad no te lo permite, pero la ficción sí te lo permite. Y como te lo permite ¿no lo vas a aprovechar?

Y simplemente, a veces creo que no es cosa de que tengamos malos productos en frente, en cualquier plano de la ficción, sino que, simplemente, el escepticismo gana. He visto desglosar maravillas del arte porque era imposible que sucediera. Por supuesto que si te lees Alicia en el país de las maravillas y vas creyendo que un conejo blanco te guiará a su madriguera y te llevará a un mundo fantástico va de imposible el tema —o de que tomaste algo muy poderoso—, no hace falta que analices nada, que compruebes que los conejos no hablan y no usan frac y pajarita, todos sabemos que eso no sucede —y que si un conejo llega a usarlo es porque alguien lo vistió así—, pero es maravilloso creer en eso. Y sí, es ridículo pedir veracidad en la ficción, cuando se parte de un invento. De ahí que todo sea ficción:

  1. f. Acción y resultado de fingir.
  2. Invención:
    este rumor es una ficción.
  3. Cosa imaginada:
    relato de ficción.
Y sí, si bien es cierto que el autor debe poner de su parte y hacer que uno crea en lo que dice, a veces, no hace falta tanto del autor y sí, mucho de nosotros. Porque le buscamos la quinta pata al gato y llegamos al momento de tachar grandes obras porque no le encontramos la quinta pata al pobre felino.

Y no, no hace falta que se use información real. Ni si quiera, debe ser información —que eso también me respondieron, que es obligatorio que el escritor use información real—, muchos autores lograron crear mundos maravillosos sin tener en cuenta la época en la que vivían, ni sistemas políticos ni ideologías o lugares contemporáneos. Se largaron a crear y quizás, nombraron algún lugar y se acabó la historia. Miren si iban a discutirle a Tolkien que tenía que usar información verídica y comprobable para hacer el Señor de los anillos. Dan ganas de mandarlos a pasear.

Sí, a veces, puede hacer falta una explicación, otras veces, no. Es bueno dejar cosas al aire sin que haya explicación alguna, de ahí surgen las teorías. No es como si todo en la vida estuviera específicamente explicado. El universo en el que vivimos, está lleno de misterios, de preguntas sin respuestas, y quizás, hasta seres más poderosos, racionales y quizás, hasta etéreos en las galaxias y galaxias ¿Por qué es obligación limitar al escritor a usar información real y nada más que información real? No todo es una regla de tres simple o decir que tal sitio se ubicaba a 34º de latitud oeste. ¡No! No y no. La magia de escribir está precisamente en que el escritor es el creador del mundo, es el Dios absoluto que hace y deshace a su antojo. No se tiene que valer ni por leyes físicas, químicas, cuánticas ni de ningún tipo a menos que así lo quiera, pero no es obligatorio, es, como todo, opcional.

De ahí es que leamos fábulas donde los animales salen personificados, hablando y hasta con una casa amoblada. Y uno no se pregunta porqué un oso necesita un inodoro. Asume que lo usa y punto. Porque la historia así lo requiere y ahí, en donde nosotros asumimos, aceptamos que las cosas son así porque son así en la historia, es cuando empezamos a disfrutarla. Sí, a veces, el autor saca algún recurso que es demasiado random hasta para el universo que ha creado y nos termina perdiendo, pero, yo creo que muchas veces, el escepticismo del que lo lee hace que nada de lo que está escrito funcione.

La libertad creativa está en el escritor, y también, está la libertad del lector en simplemente, dejar de leer, sin pensar que el escritor es malo o que está en su obligación de ser veraz. Ni si quiera una biografía es veraz, porque nuestros recuerdos, son una construcción colectiva en muchas ocasiones, como en la infancia o simplemente, algo que podemos recordar de manera clara o difusa. A menos que haya una filmación, es difícil reproducir todo de manera veraz, por lo que, yo me juego que hasta las biografías tienen algo de ficción, si no es todo.

Y ya para ir terminando, cito de una de las entradas que mencioné, por si alguno no llega a leerla, un fragmento de una entrevista que adoro de Castillo:
[...]Yo creo que la memoria es siempre un poco imaginaria. Por ejemplo: lo que nosotros llamamos nuestra biografía, la vida que hemos vivido, es un relato donde lo imaginario y lo fantástico intervienen de una manera que muy pocos pueden apreciar en su verdadera dimensión. En general, nosotros decimos que cuando fuimos chicos nos pasó tal cosa y fuimos de tal manera; eso lo creemos, lo sentimos y sobre eso hemos construido nuestro yo. Sin embargo, eso que decimos que fuimos es un relato que puede ser de una tía, de tu propia madre, y que lo asumís e internalizás como propio. En realidad, vos no lo viviste así. Pero te han asegurado que cuando eras chico hacías tal cosa y vos incorporás a tu recuerdo una historia que es ajena. La memoria tiene un enorme componente imaginario. [...] Este es el trabajo sobre una memoria que tal vez sea falsa, hasta que el personaje decreta que esto ya ni importa. Que todo lo que él imagina ya sucedió. No importa si sucedió históricamente, fácticamente, porque lo que él imagina se transforma en un suceso cierto. Ya es real aquello que imagina que sucedió.

Abelardo Castillo

Pasen unas buenas noches y tengan un bonito día <3

¡Se cuidan!

Bye!

2 comentarios:

  1. Tengo que decirlo, sabía que era "esa" página. ¡Lo sabía!
    Perdona mi regocijo, pero me alegra saber que alguien (aparte de mi querida M) opine igual que yo sobre esa señora.
    En fin, volviendo al tema... acabo de leer su entrada y entiendo su "indignación" porque claro, cada uno tiene su libre opinión y es totalmente aceptable que ella "crea" que su opinión es la real, pero realmente ¿cuál opinión es real? Ninguna, las personas somos muy volubles y no hay que tomarnos las cosas 100% al pie de la letra, porque sino todos seríamos puros robots, y como digo siempre... la escritura es arte, es libre, no hay que poner parámetros y reglas. ¿Desde cuando al gozo se le pone reglas? ¡Es absurdo! ¡Absurdo!

    Referente a lo que dices, me ha gustado mucho las diferencias de credibilidad y demás que has puesto, aclaras mucho esos pequeños matices que a veces son imperceptibles. Pues eso, lo que decía... la credibilidad de una obra depende de la historia que estés escribiendo. Además una cosa que creo es que cuando metes magia a una obra, ya toda la veracidad o lo real pierde absolutamente el interés. Lo digo porque la señora en cuestión se leyó el libro de Forastera, y yo me lo he leído y he estado en esos países... y no me siento ofendida en absoluto. Más bien, da otra visión a un mismo país... ¡es simplemente divino!
    Realmente dudo que alguien se vaya a sentir "ofendido" porque pongan un río ahí donde no las hay, además es como haz dicho, un lector no busca la "realidad" de la obra. En el momento que coges una novela sabes que es ficción. A menos que ésta novela ponga en letra grande "Basada en hechos reales", si es así... pues obviamente ya puedes ponerte quisquilloso, pero si no... ¿para que comerse el coco?

    Honestamente no creería a nadie que se pusiera a cortarle las alas a la imaginación. Ponerle reglas, tabúes y demás cosas... simplemente estás creando un escritor mediocre y sin capacidad de imaginar sea cual sea lo que quiere escribir.

    Comparto absolutamente tu indignación. Absoluta.
    :D

    Me ha dado gusto leerte otra vez, llevaba día pasándome a ver si publicabas algo.
    ¡WELCOME BACK!
    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Qué genial! La verdad, me alegra que te haya gustado la entrada y que compartamos punto de vistas. Algo que en ese blog, nos lleva la de perder porque si leíste los comentarios, verás que todos iban por el mismo camino de la autora del blog ^^u.

      Es cierto que es imposible ponerle reglas a la inspiración, al gozo y a la pasión. Imposible, que de lo contrario, estaríamos en una sociedad muy similar a la que planteaba Orwell, diciendonos cuándo hacer cada cosa.

      Lo cierto es que gracias a esa libertad, se han creado muchas categorías, géneros y estilo. Mira a los pintores que dejaron el realismo y se metieron al cubismo, la abstracción y a otros tantos estilos tan hermosos como novedosos. Yo creo que la literatura es igual. Uno puede pintar, en el mismo lugar donde vive, un paisaje surrealista haciendo algo mágico sin salir de la cuadra donde ha estado siempre. Después de todo, de eso se trata imaginar.

      ¡Gracias por comentar! Y por extrañarme <33 Se aprecia mucho eso. Ya si los dioses me lo permiten, andaré más seguido por aquí <3

      Bye!

      Eliminar

¡Hola! ¿Cómo estás? Gracias por pasar a leer mi blog y agradezco que vayas a comentar. Me encanta leer sus opiniones.

Si quieres que dejar invitación para que pase por tu blog, pincha aquí.
Si vas a afiliar o dejar confirmación de ello, por aquí

Gracias por no hacer spam <3 Y si lo haces, ten presente de que borraré tu comentario por no estar relacionado con la entrada ¡Estás avisado!

¡Qué tengas un lindo día!

Bye!