domingo, 13 de marzo de 2016

Juntaletras: lecturas

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que bien <3 Vengo con otra entrada del Juntaletras y esta vez, vamos a hablar de las lecturas que nos han formado, tanto buenas como malas y todas nuestras mañas a la hora de leer.

Yo empecé a leer de muy chica. Mi madre siempre me compraba libros para que me entretuviese pues, terminaba uno y comenzaba a leer otro, a veces, con un gran intervalo entre uno y otro, generándome ansias para leer cualquier cosa, lo que me hacia releer los que ya había leído. Hasta que me dediqué a escribir, compensando un poco eso. Primero, eran historias sobre mis historias favoritas, hasta que mi madre me tachó de poco original y me llevó a escribir historias originales, con personajes propios, pues, según ella, cualquier agarraba un persona y lo hacia vivir algo. Así que empcé a escribir conjuntamente, con que leía mucho.

Descubrir la biblioteca del colegio fue un verdadero lujo. En el primer instituto, no había biblioteca, en la escuela publica que fui luego, tampoco, tardé otro cambio de colegio en encontrar uno donde había una biblioteca que tenía la suerte, de que casi mensualmente, iban actualizando ejemplares y llevando algunos nuevos ¡Y qué maravilla que fue eso! Mi primer contacto con Gregorio Samsa o la Princesa Sisi fue en esa biblioteca, en la que me llevaba bien con la bibliotecaria y podía, por ese afín de charlar de libros y demás, llevarme los libros a mi casa el fin de semana y devorarlos el sábado y domingo, con suerte, el lunes si había algún feriado de por medio.

También, fue ahí que tuve mi primer ejemplar de Benedetti. Era una joyita esa biblioteca. El resto, fue un clavo. Recuerdo que al cambiarme de colegio, la bibliotecaria era una reverenda hija del diablo, que incluso, te hacía un interrogatorio más minucioso que policía buscando a un criminal para sacar un pinche mapa y llevarselo a un profesor ¡con los libros era un trámite que era mejor no hacer! Así que en ese momento, empecé a optar por las bibliotecas públicas —que realmente, hay pocas aquí que se las pueda aprovechar— o las casas de segunda mano. Será que hay gente que les gusta tener el libro nuevo y todo, más, he conseguido realmente, joyitas al ir a esas casas. Sin ir más lejos, algunos que ya ni si quiera se vendían y estaban ahí, con sus páginas amarillentas y el olor a libro viejo esperando que alguien lo compre y con algunos, no me arrepiento en lo absoluto. Más, algunos otros fueron una gran perdida de dinero.

Como todos, me ha tocado esos libros que son indigeribles y otros, que son de los que te dejan marca. También, aquellos populares que no son ni buenos ni malos, sino que son simples. Me pasó con Crepúsculo. No me gusta, la trama no me parece llamativa debido a que han desvirtuado el mito del vampiro con esto del brillo y el vegetarianismo, sin embargo, Meyer tiene una prosa simple y bastante amena, que hace que te leas fácilmente el libro sin mayor problemas ni detenimientos. Incluso, su léxico —al menos, la traducción, que no leí la versión original— es bastante coloquial, por lo que es de fácil llegada a todos los publicos. Lo que muchas veces me ha dado a pensar que, tener una trama que interese poco a algunos lectores no hace que la narrativa de dicho escritor sea mala, sino que a lo mejor, debería jugarse por otros temas que sean más... interesantes, vamos a seguir repiento la palabra.

Me ha tocado otros que a pesar de que tenían una trama muy buena, la terminaron jodiendo en su libro. El libro de los días malditos es uno que me ha jodido la existencia hasta la fecha. Marcus Sedgwick, que, tenía una trama prometedora en manos, no lo supo aprovechar. La historia de un prestidigitador que debe salvarse de los espiritus que llegaran en los días malditos, los días en que la tierra tiene conexión con el mundo espiritual y se puede viajar de un plano a otro. Esta premisa era mortal. Lo conseguí en el supermercado, mientras hacia la cola para pagar, lo vi y pensé que iba a ser uno de esos libros increíbles. Había cementerios, maldiciones, espíritus ¡todo lo que me encanta! Y... falló. Al final, uno de los que prometía convertirse en uno de mis libros favoritos fue una desilusión bastante fuerte en los capítulos finales y sobre todo, el final.

Y también están esos de los que no esperaba nada y me terminaron sorprendiendo con mucho gusto. Como Casada con Buda, un libro que me parecía iba a ir mucho en el plano religioso, más, lejos de eso, la historia es atrapante, con una muchacha confundida por dos hombres, sin saber a cuál de los dos corresponden sus sentimientos y así, también, su crecimiento personal. Es una de mis novelas favoritas <3

Y así, puedo nombrar muchísimas. Más allá de que el libro haya sido bueno o no, algo de él nos queda. Recuerdo que una vez, hablando con el quiosquero que me vendía comics, me recomendaba que —como había charlado con él de que dibujaba—, comprase al menos un número de otros autores, así no me gustasen o no tuviesen el estilo que yo quisiera, para ver y aprender sobre otros estilos de dibujos y entre uno de ellos, encontrarme. Y es que hay miles y lo interesante es que algunos tienen publicados bocetos sin mayor tratamiento —recuerdo el final de Yu Yu Hakusho, donde Togashi en algunas escenas, ya practicamente, hacia los dibujos en dos patadas y los mandaba a publicar—.

Lo que te da a pensar de que muchas veces no es el estilo, la estética de lo que se cuenta, sino, lo que estás contando. Y a veces, lo mejor radica en la simpleza. Y mis autores favoritos van por ese lado: hablan claro y conciso, directo al grano y con una maestria en las palabras que no les falta ser rebuscados para ser profundos. Que pueden ser simples, pueden ser concisos, tanto así que dicen lo más importante en unos cuantos renglones en vez de demorarse capítulos. Y es algo que me ha quedado de patrón en casi todas mis lecturas.


Y es algo que me encanta. Y algo que siempre digo, admiro muchísimo. No sé cuántas veces lo habré repetido, así que para no cansarlos, sigo con algunas de las otras mañas que tengo cuando leo.

Suelo marcar mis libros. Todos ellos, sin que se salve ninguno. Los libros más queridos y leídos por mí, están llenos de anotaciones. Siempre tengo una birome de color e intento tener una regla cuando leo —digo intento, que vivo comprando reglas de todo tipo, color y tamaño y cuando las necesito, nunca están, pero cuando no ¡encuentro veinte en un cajón nomás!—. 

Me critican, me han regañado muchísimas veces, más de las que puedo contar por tener mis libros escritos ¡que lo libros no se escriben! Los libros son sagrados y no sé cuánta cosa más me han dicho. Y yo creo que un libro que no ha sido marcado es un libro que no ha sido leído. Eso que te llega debe estar señalado de alguna manera, yo siempre lo he hecho y es fácil encontrar qué libros he llegado a terminar y cuáles no por la cantidad de marcas que hay allí. Subrayado de frases, de palabras, dialogos enteros entre personajes porque eran algo que me había fascinado en su momento. Quizás, años más tarde eso haya cambiado —o no, me ha pasado que me he leído libros de nuevo y me he encontrado más cosas que no había marcado anteriormente, y es como un seguimiento del crecimiento de uno, el que era cuando leyó el libro y el que es uno cuando lo releé—. A veces, es simplemente abrir un libro, leer aquello que está resaltado y pensar si es algo que todavía me sigue haciendo vibrar o no. Porque uno cambia, de manera casi imperceptible a veces, pero va haciendo ese pequeño crecimiento día con día y llega el día que lo notas. Y sí, me sale lo nostálgica también.

Leo casi en todo momento que tengo oportunidad y aunque, la tecnología nos ha facilitado muchísimo la lectura, no hay nada más lindo que tener el libro en papel. Sí, soy de esas que ama sentir la textura del papel entre los dedos, la tapa dura o blanda, dependiendo del libro o si tiene algún detalle. No hace mucho, conseguí una edición de Holmes en cuero con un acabado de dorado a la hoja que es casi una joya el libro <3 Después de mi piano, claro está. Me gusta eso. Es verdad que en la computadora, o en el celular o casi cualquier medio tecnológico se puede conseguir ejemplares que no contaminen el medio ambiente —pero vamos, si la humanidad muere consumida por alguna plaga estúpida no va a ser porque hagan libros, sino, por estupidez propia de la raza— así que es disfrutar de los libros en papel mientras se puedan. Que siempre me encuentro con esos crueles vaticinios que me dicen que ya en el 2025 —mi profesor de periodismo siempre me lo recordaba—, ya no van a existir los medios escritos en papel, sino que va a ser todo digital. Y que todos los dioses no lo permitan que es un placer enorme tener el diario, los libros o incluso, mis cuadernos en papel y no en digital. Que la computadora es maravillosa, pero no reemplaza ni a la textura ni el olor del papel.

Y creo que me voy por las ramas ya, que empecé hablando de libros y ahora, ya vamos a su extinción. Sin irme mucho más por las ramas, raíces y demás, les dejo una cita final, de un fragmento de explicaciones y citas de uno de los libros de King que encontré en otro blog —lamento no haber anotado el link x.x, pero si lo encuentro, lo agrego—: 
'Si quieres ser escritor, debes hacer dos cosa más que nadie: leer mucho y escribir mucho'. Incluso dice en otra parte que es necesario dedicar de cuatro a seis horas para leer y escribir, señala: 'read, read, read', si no tienes tiempo para esto probablemente no tengas el tiempo para escribir (ni las herramientas). Doloroso, pero cierto.
 Stephen King

¡Se cuidan! Pasan un hermoso día y unas buenas noches <3

Bye!

2 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho mucho la entrada. La has escrito con sentimiento y me he emocionado. Me ves asentir mientras leo como una tontita.
    Yo no soy de marcar los libros, de vez en cuando lo he pensado pero buff... soy coleccionista, no puedo hacer algo así. Aunque también me gusta eso de tener las colecciones, ahítodo viejitos el olor, la textura...
    Pues si, pues si.. esto de acuerdo con lo que dice King (y mira que últimamente no me caía bien ese hombre).
    Muy bonita la entrada.
    Saludos~

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    Respuestas
    1. La verdad, es que he disfrutado mucho haciendo esta entrada. Me encanta hablar de las cosas que me gustan y a veces, me extiendo más de la cuenta, haciendo entradas muy largas XD

      Alguna vez, he pensado en no marcarlos a los libros, pero, no puedo. Es más fuerte que yo ir a subrayarlos y que quede ahí pauta de que me gustó. Quizás, sea eso. Aunque como tú, los colecciono. Tengo un estante, cajones y tuppers llenos de libros para que no se arruinen, que serán viejitos algunos pero deben estar bien cuidaditos.

      Sobre King, a decir verdad, no es de mis autores favoritos, pero a veces, leo algunas cosas interesantes que dijo en algún lado. Por ahí, le encuentras la vuelta de tuerca.

      ¡Gracias por comentar!

      Bye!

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