miércoles, 2 de marzo de 2016

Juntaletras: La extensión de una historia

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Toca semana de Juntaletras de nuevo y ahora, vamos a hablar de cuánto debe durar nuestra historia y de las veces que hemos pensado llenarnos los bolsillos con las trilogías. Y voy a ser sincera con esto: amo las tragedias. Así, a la antigua, donde se mataban todos los personajes y quedaba sólo el narrador contándote el final de la historia o donde quedaba el texto entrecortado porque el protagonista, que narraba todo en primera persona muere y no hay más historia ¡Es perfecto!


Nunca he pensando en mis libros como sagas, como trilogías, como nada en realidad. Son mis historias y como toda historia, tiene un principio y un final, más o menos, claro que algunas, no lo son tanto, pero, no empiezo a escribir pensando que va a ser un libro únicamente, una trilogía o demás variantes. Simplemente, escribo y nada más que eso. Aunque sí, tiendo a matar a mis personajes, ya les dije que amo las tragedias y en muy pocas ocasiones, tienen a tener la posibilidad de 'revivir' para una segunda parte pues, como que la trama no da tampoco. Y así, es cuando termino de contar lo que tenía qué contar, es cuando la historia termina, sin más vueltas, sin más pensamientos, sin absolutamente nada más en medio.

Les conté alguna vez que sentía que mis personajes tenían vida propia y lo sostengo porque así vivo la escritura y es así, como llega el momento en que ellos le dan un final, sea bueno o sea malo y es ahí donde todo acaba. Aunque tampoco es que sea muy fan de las sagas, las trilogías, me gustan más los libros únicos si vamos por eso. Que sean extensos o no tampoco es una prioridad. Mientras la historia sea interesante, tenga coherencia y se dejé leer bien, para mí es más que suficiente. 

Creo fervientemente que cantidad no es calidad. A ver, El principito de Exupery es una obra maravillosa y no debe tener cien páginas si es que le quitamos los dibujos, que eso ocupa mucho espacio. Y sin embargo, contado en tan poco es una historia que cada vez que la leo, me emociona hasta la médula. 

Un hombre ve una espantosa sábana tendida en la soga de colgar ropa. Como es natural, se paraliza de terror. Finalmente, se tranquiliza al descubrir que era un simple fantasma.
Alejandro Dolina

Y no sé ustedes, pero ese relato que Dolina contó en la radio y que luego, leí en uno de sus libros, es maravilloso. A ver, esto de la extensión es pura tontera. Uno no escribe una saga de libros. Uno escribe historias. Uno encausa la vida de nuestros personajes y deja que hagan y deshagan a su gusto, llenando páginas o quizás, dos renglones ¡eso no importa! No es más meritorio una saga que un microrrelato. Ambos son igual de meritorio y tampoco es que debes aspirar a convertirte en escritor de trilogías porque es lo que está de moda. Por sobre todo, por sobre todo, debes aspirar a contar algo interesante, sea en mil páginas como sea en dos renglones. Esto de que sea largo tiene sus ventajas y tiene sus desventajas, pero no es lo primero que debes pensar, de hecho, no sé si es algo que debas pensar, porque cuando te dejas llevar por las palabras, simplemente, escribes, más allá de que a alguien le guste que haya sido corto o le disguste que sea largo.

Mayu Shinjo, una autora de smut romántico muy criticada porque según dicen los que saben, ella se dedica sólo a hacer escenas de cama —a mi me gustan sus argumentos, allá al que no le gusten—, contó en Akuma no eros que, al llegar a la batalla de Lucifer contra Miguel, contó en uno de sus talk show que llegaba al último tomo porque ya no tenía nada más qué contar sobre la historia y extenderlo, era innecesario para ella, por lo que finalizó en cuatro tomos.

No sé incluso si es necesario que un autor conciba de escribir una trilogía o una saga. Lo veo muy comercial al pensar en esto. Vender una serie de libros ¡y no! Si bien, en el caso de que pudiera ganar dinero haciendo lo que me gusta, no rechazaría la oportunidad, pero no empecé a escribir para vender. Y esto de seccionar, de hacer más, me suena a comercial, a buscar vender y hacer más dinero.

Un escritor debe preocuparse por contar historias, por escribir. De lo demás, se encargará la editorial que lo publique si esto llega a pasar. Como Los miserables de Victor Hugo. La historia es larguísima, larguísima. El tipo no pensó en hacerlo saga, ni trilogía, ni nada similar. Simplemente, escribió su historia y la dividieron en volúmenes ¡ni si quiera les estoy diciendo que la hicieron saga! La historia completa tiene cinco volúmenes —aunque vi que hay una editorial que los ha publicado en siete y otra que los ha publicado en dos, depende de qué editorial hablemos. Al menos, lo que vi en la wiki, es que la historia se dividía en cinco volúmenes, no sé si será la primera obra publicada esta o no, yo sé que tengo cinco volúmenes (?)—. Siguiendo con este ejemplo, pueden ver que las editoriales dividen la historia a conveniencia según la extensión que quieran darle y por supuesto, cuánto van a vender —más libros, más dinero—.

Al menos, desde mi opinión, no escribo sagas, ni trilogías ni me detengo a pensar en eso. Me dedico a contar historias, allá ellos si además de todo, piensan de esta forma. No está bien ni está mal, simplemente, no va conmigo al menos.

¡Se cuidan!

Bye!


4 comentarios:

  1. Nunca había pensado en las trilogías como algo comercial, pero ahora que lo recuerdo, en la saga de Outlander, ella firmó para un libro y al final le salieron ocho. Pero bueno... cada uno es libre de escribir lo que quiera.
    Aunque es verdad, yo cuando comienzo a escribir no pienso en la duración... pero bueno, supongo que alguna vez lo tendría que pensar.
    Por cierto, me encanta esa frase de Dolina. Me he enamorado.

    Nos seguimos leyendo!
    Saludooss

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    1. Creo que la magia de escribir está precisamente en eso, no pensar en la duración —a menos que tengas que meterte a un concurso y vayas con límite de páginas—, escribir se trata de libertades. Y una de esas libertades es precisamente, no estar al pendiente del final o la extensión, simplemente, dejarse llevar por las palabras.

      Es un microrrelato el de Dolina, que figura en una de sus recopilaciones de cuentos 'Relatos de aparecidos', sino me equivoco, en el libro del Angel Gris.

      Bye!

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  2. Lo que mencionas sucede en Hamlet.
    Y en las tragedias griegas, que a veces integraban ciclos como la Orestiada.

    Me gusta el planteo que haces. No hay que pensar en la extensión, sino dejarse llevar por la historia, que sea lo que los personajes requieran y puedan brindar. Y se puede recurrir a personajes recurrentes. Más todavía en la ciencia ficción y el género fantástico con personajes de expectativa de vida ilimitada. Como la serie Doctor Who.

    Me gusta la saga de la Fundación, que fue surgiendo por relatos que se fusionaron en Fundación. Novela a la que siguió Fundación e Imperio, integrada por dos relatos independientes. Y así surgió una trilogía que fue expandida. Y la que se le agregaron tres novelas autorizadas y encargadas por los herederos de Isacc Asimovo.
    La mejor en mi opinión, es Preludio a la Fundación, que es una precuela.

    Y podría agregar lo molesto que se corte la conexión, luego de escribir un extenso comentario.

    Un abrazo.

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    Respuestas
    1. De hecho, las tragedias de Shakespeare fueron las primeras en venirme a la mente mientras escribía esto, que fueron de las primeras que leí y Hamlet, debe ser de mis favoritas.

      Lo del personaje eterno también es algo interesante. O que queda con un final abierto, aunque poco he ido para ese lado. No lo he descartado tampoco, pero creo que son las menos las historias que he llegado a hacer por ahí XD

      Gracias por pasar <3

      Bye!

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