miércoles, 2 de marzo de 2016

Huesos

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que muy bien <3 Yo estoy agotadísima, pero tenía qué escribir esta entrada. Volví de una clase de danza jazz y para mí, que soy dura como el hierro, me dejó molida XD Pero sobreviviré, aunque mañana me va a pasar factura todo lo que salté hoy (?).

Les cuento que les traigo un cuento (?) Valga la redundancia. Este es para un concurso de cuentos que hay en mi foro y con la que participe con uno de mis vampiros más queridos: Jounetsu Ketsueki <3 Amo a este personaje porque es un vampiro loco como él sólo, con un yo desdoblado y una pasión por los huesos —calaveras especialmente— que lleva a una obsesión importante. Me encanta llevarlo en el rol <3 Y bueno, como había qué contar una historia de amor, conté un poco cómo es su relación con sus calaveras y su locura que van de la mano.

Personas sensibles, abstenerse de leer. Los demás, disfruten <3

Huesos

Había llegado con tan sólo un par de pertenencias: dos calaveras putrefactas. Eran tan hermosas. Aún tenían la piel semipodrida cayéndose a pedazos del hueso. Despedían olor, no íbamos a negar eso, pero él estaba embobado con ambas, especialmente, con la de ella. Era tan hermosa, incluso, en aquel estado de putrefacción, con aquel deterioro que tenía. Había recibido varios golpes en la cabeza hundiendo el cráneo de esa manera, dejándolo aún más bello a sus ojos. Era exquisito verlo de esa forma.

Aun así, Jounetsu Ketsueki, el nuevo nombre que había adoptado al ingresar a Japón, iba tranquilo, con una sonrisa retorcida en sus labios aprovechando a darle un vistazo a las dos calaveras que portaba encima sin saber muy bien a dónde ir. Sabía qué tenía un solo destino: encontrar a su maestro. Y tenía una sola pista: un conjunto de islas del país Nipon. Nada más que eso. No podía tener la suerte de encontrarlo de buenas a primeras más, tampoco era algo que le molestase. Había quedado fascinado con aquella cultura a no más de apenas conocerla, tanto así que ahora, su nueva vida como vampiro empezaba su nueva vida como un japonés más. Aunque sus rasgos no fueran los típicos de hombre de aquellas tierras. Aunque su piel fuera más oscura, aunque sus ojos no fueran tan rasgados y tuviera el segundo pliegue del parpado, nada de eso le importaba realmente a Jounetsu al calzarse el hakama y un haori negro. Era perfecto todo.

Pero por sobre todo, había una misión mucho más grande para estar en aquel país perdido del mundo: encontrar a su creador. Un hombre que le había mostrado lo fascinante del mundo, que lo había sacado de la frívola comodidad en la que vivía en su aristocrática y aburrida vida diaria. Y aquel, que lo había hecho probar la magia de un beso lleno de sangre, lujuria y sabor a muerte.

Y aquel deseo permaneció en sus labios durante horas, a pesar de que él ya se había ido, seguía en su sistema y se fue arraigando tanto él que lo llevó a cometer aquella locura: matar a todos cuantos les rodeaba para al fin, irse lejos. Pero como quería mucho a su madre, se llevó su cráneo. Y no quería que estuviera sola ¡eso nunca! Y llevó el de su padre para que le hiciera compañía. Dos perfectos tesoros que lo acompañarían en toda su travesía.


El olor a podrido reinaba en la habitación. Eran tan sólo dos cabezas que se estaban despedazando entre gusanos, piel muerta y una fragancia que él mismo preparaba: cortaba su palma y dejaba caer la sangre sobre tres velas encendidas, dando aquel toque tan especial a aquella macabra habitación. Pero había alguien que estaba tan loco como él para poder acompañarlo hasta ahí. Le había dicho que tenía información sobre él, que podría llevarlo a donde quisiera y mucho más lejos. Y Jounetsu, se había dejado llevar con aquella promesa, esperando conseguir ver a aquel hombre. Sin embargo, no era su único plan. Podría parecer un loco, lo mirasen por donde lo mirase, hablando solo, diciendo incoherencias o contándole lo que hacían los dos cráneos cuando los dejaba solos y él los espiaba por una rendija que dejaba ver lo que pasaba dentro de la habitación. Eran muy fogosos ¡se amaban con pasión! Pero cuando el cráneo de su madre, dejaba sólo al cráneo de su padre, pensaba que podía conseguir algo mucho más emocionante, una nueva aventura, con un hombre más joven, más candente y con muchas cosas que enseñarle en el lecho. La calavera de su padre no lo sabía, y como saben, lo que no sabes no te daña. Pero Jounetsu sí que lo sabía y seguía con sigilo sus pasos. Y aquel hombre que estaba ahí, escuchando aquella historia, la seguía de la misma manera, sin saber qué cara poner ante las cosas que contaba el hombre que, a su parecer, eran delirios.

Y tenía un plan por eso, sólo de esa manera, habría aceptado si quiera, estar con alguien tan desequilibrado como el hombre que aseguraba, sólo buscar a un hombre.

—¿Para qué quieres verlo?—

—Eso no te incumbe— dijo mirando un punto en el piso con una sonrisa mostrando los colmillos —claro que le incumbe, nos llevará con él— se decía en respuesta a sí mismo —no, no debe saberlo o nos seguirá—.

Y la misma batalla con él seguía por un rato siendo interrumpida por el extraño, aquel que fruncía la nariz por el olor a cadáver que había en la habitación pero que lo soportaba porque había algo mayor de por medio: Jounetsu era un extranjero de dinero y eso, importaba y mucho. Así es, como para callarlo de su problema personal, decidió besarlo.

Y aunque el beso fue apasionado, no le había transmitido el mismo deseo de aquella vez. Era un hombre, sí. Le gustaba mucho más qué cualquier mujer, pero no se comparaba a aquel que lo había llevado hacia la oscuridad. ¡En lo absoluto! Se dejaría llevar por aquella lengua, por aquel destello en sí, porque necesitaba subir escalas para encontrarlo. O al menos, pensaba así hasta sentir el frío del metal y la calidez de la sangre recorrer su cuerpo. Su espalda dolía más, era un dolor reconfortante. Se separó de golpe de él pasando su mano por su espalda, hasta donde alcanzase y manchándose la misma con su propia sangre para después, lamerla con una sonrisa ladina.

El contrario, que observaba todo con horror, al ver que Jounetsu no se doblegaba ante el dolor ni si quiera, al ver su propia sangre, se arrojó a atacarlo: apuntaría al corazón. Y ante cualquier imagen que podría haber figurado en su mente, él lo dejó. Dejó que atravesará su pecho con el tantou más, en ese preciso momento en que él intentaba horadar lo más profundo en el pecho del contario para cercenar su vida, el vampiro clavó sus colmillos en su cuello, comenzando a drenar su sangre. Y es que desde que lo había visto, pensaba obtener información y usarlo de alimento: Jounetsu no sentía nada por él, sólo era su cena.

El metal comía en su pecho, dolía, pero era reconfortante. El sentir aquella sensación que punzaba, que abría su piel lo hacía sentir un éxtasis que, conjunto a la sangre que bebía, hacían que llegara a la plenitud total. Estaba seguro de que ni el más puro amor podría sentirse tan bien como aquello.

Pronto, sintió como el cuerpo ajeno se desplomaba sobre él, habiendo oído susurrar algo antes de que lo dejara caer al suelo: bastardo. Jounetsu sonrió y se lamió los dedos manchados de sangre una vez más. Repasó con su lengua sus labios y buscó su espada. Tenía una calavera nueva. Con cuidado, tomó la cabeza del que había podido ser un amante en potencia para llevarlo al lado de la calavera de su madre. Y entonces, vio en las cuencas vacías de ella que la calavera del cazafortunas era justo lo que ella estaba buscando. Era joven, era elegante y tenía aquella expresión de horror aun en su rostro que llenaba de deseos a la calavera de su madre. Y entonces, el vampiro sonrió, tomó a la calavera de su padre y los dejó solos en la habitación para que se conocieran mejor. Para que se amaran mejor.


 ¿Y? ¿Qué les pareció? Espero, les haya gustado. ¡Se cuidan y pasan una linda noche y un bonito día!

Bye!

2 comentarios:

  1. Vaya, es bastante lúgubre la historia esta. Me ha gustado bastante, todo oscuro y con aspecto macabro.
    Por cierto, escribiste abría con H. Un despiste tonto xD.
    Esperaré impaciente otro cuento.
    saludos

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    Respuestas
    1. ¡OMG! Error garrafal x.x Ya mismo lo corrijo (?) Gracias por la corrección, que lo revisé antes de publicarlo pero no me di cuenta de ello XD

      Me alegra que te haya gustado, me apasionan las historias de este tipo <3

      ¡Cuidate!

      Bye!

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