martes, 8 de marzo de 2016

Claro de luna; luz de sueños - Capítulo 1 - Con la lluvia de telonera

¡Hola a todos! ¿Cómo están, mis amores? Espero que muy bien <3 Hacia mucho, mucho tiempo, quería subir un fic de esta parejita. La verdad, siempre me gustó Sayo desde que salió en Samurai X. Una lástima que en el manga no exista el arco, pero aun así, no perdió su encanto para mí. 

El fandom de la pareja es poquísimo y como es poquísimo, quizás, por el hecho de que muchos dicen que como sólo en el anime no gusta, no la tienen en cuenta. Pero como me gusta mucho a mí, subiré una historia que hice de ellos dos y espero, sea de su agrado. Quizás, quizás, si logro hacerme tiempo en algún momento, llegué a subir algún dibujo propio de ellos dos. Paciencia nomás (?)



Había decidido irse. Mentira. Tenía qué huir. Como de costumbre, sólo sabía andar por lo ilícito y generarse un problema tras otro. Siempre era igual y con sus años encima, aunque pocos, no iba a cambiar. Era demasiado terco como para querer enderezar el camino de su vida de un momento a otro y hasta, se pensaría que disfrutaba de esa adrenalina que la persecución permitía sentir hasta que esta acababa o por cosas de la vida, la acababan desechando por encontrar a alguien mucho más problemático que él.

Su próximo destino era Holanda, aquel lugar del que había oído hablar al perderla a ella. Un buen punto de partida para su gran viaje. Quizás, tuviera suerte, quizás, el destino lo fuera a favorecer. Quizás, quizás, quizás. Sólo había tenido un breve momento de lucidez donde su nombre y su rostro habían vislumbrado sus pensamientos y había decidido casi por impulso irse hasta allí: donde viera a Sayo. Sayo, aquella mujer tan hermosa y tan triste que había dejado partir hacia varios años, cuando el gobierno los exilio para no volver más al país.

Holanda. Holanda. Holanda. Aquella tierra lejana, profunda y extraña ¿Qué cosas le deparaba aquel país del que no sabía absolutamente nada más que su nombre? No tenía idea, posiblemente, la posibilidad de tener una vida en paz o algo similar en el camino. Quién sabe a cuánto estaba dispuesto a llegar él. Lo cierto es que se iba. Había dejado una carta para Kenshin antes de cruzar el último camino que lo llevaría al barco para marcharse lejos.

No conocía nada del lugar, más, tenía una esperanza latente después de tantos años de pensarlo y meditarlo. Y en momentos, se arrepentía de no haber sido más jugado en su momento y marcharse con ella después de todo.  Pero las cosas ya estaban hechas, el tiempo había pasado y ahora, estaba jugado. Debía contar con su suerte y su habilidad para recorrerse el país si hacía falta que, ganas le sobraban.



Llovía. Hacía cinco días que el agua se había largado y parecía que no daría tregua por mucho tiempo. Aun así, Sanosuke caminaba bajo la lluvia. Estaba lejos de todo y no le quedaba otra que caminar hasta que encontrase un lugar para resguardarse del agua y poder hacer una fogata para secarse. No iba a tener suerte que mientras más andaba, menos posibilidades de encontrar refugio veía ¡era todo descampado! Un campo abierto donde encontraba cuanto mucho, algunos árboles dispersos, nada que fuera a darle un refugio sólido.

Salvo allá, a lo lejos, aquella pequeña casita que veía cerca de un granero. Mismo, el granero iba a ser un buen lugar para pasar la semana si hacía falta. No le importaba en lo absoluto, llevaba demasiado bajo el agua y esperaba, conseguir un sitio donde dormir seco al menos, esa noche. Fue así como caminó y se quedó debajo del pequeño tinglado que protegía así a la casa de la lluvia, sintiendo el estrepitoso sonido del agua golpear contra la chapa allí abajo. No sintió ruidos y al golpear la puerta, tampoco salió nadie, así que se vío en un aprieto. Al menos, estaba bajo un techo que era algo por ahora. La casa se veía bien cuidada, así que simplemente, se limitó a esperar si alguien llegaba y le concedía la suerte de dormir en el granero un par de días. Era difícil que aceptaran a un extranjero así como así, aunque se esforzaba en aprender el idioma, algo que antes no habría hecho por nadie, ahora, viéndose de vagabundo, debía hacerlo sí o sí si quería sobrevivir fuera de la isla que había sido su hogar durante muchos años.

Respiró profundo y miró al techo, pasando su mano por su rostro, quitándose todo el excedente de agua que había en éste. No servía de mucho usar su ropa para ello que estaba en las mismas o peores condiciones todavía: agua era lo que tenía encima y en grandes cantidades. Bajó la vista y se concentró en el camino que antes había andado, viendo la silueta de una persona acercarse. Probablemente, uno de los habitantes de la morada. Traía un bolso consigo y el paraguas que pronto, acabó cayendo al suelo con quien lo sujetaba. Sanosuke, reaccionó rápido, se levantó de un brinco y corrió a ver qué había sucedido. Tomó a aquella persona en brazos, llevándola debajo del tinglado cuando le quitó la capucha y se encontró con ella: Sayo.


¿Y? ¿Qué les pareció? Espero les haya gustado y pronto, traeré la continuación.

Bye!

4 comentarios:

  1. No recuerdo quien era Sayo. Me siento vieja. Demasiado.
    ¡Que tierno! Me ha gustado mucho, la forma en que lo has narrado, el sentimiento solemne de la decisión romántica de Sanosuke. Que cuqui (que tierno).
    ¡Seguiré leyendo!

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    Respuestas
    1. ¡Oh, una lástima que no la recuerdes! El arco en que salió ella fue uno de mis favoritos. Es justo después de la batalla de Shishio por si te interesa buscarlo y verlo.

      Gracias por comentar. Me alegra saber que la historia te esté gustando. Espero subir pronto el siguiente capítulo <3

      Bye!

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