jueves, 7 de enero de 2016

Arreglos de eternidad - Capítulo 29 - Madre

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Como había prometido maratón, traigo maratón, aunque un poco tarde que hacía tiempo que lo había dicho —como dos meses— y hasta ahora, lo hago. Pero bien dicen que más vale tarde que nunca y como saben que vengo tarde, se conforman (?).

Parece un dibujo sencillito, pero me ha costado muchísimo. De nuevo, una técnica diferente para pintar, aunque he de decir que es una de las que más me ha gustado hasta ahora de manera digital, claro. Eso sí, las manos me han costado mucho, así que he colocado el título en medio para tarpar errores (?) ya dicen que el ingenio popular nunca duerme (?).
Capítulo 29
Madre

Por mucho que había intentado llegar a hacer algo, había sido tarde. Sensui corrió con Nadeshiko siguiéndolo hasta llegar a su casa, pero ésta ardía en llamas azules. Le pidió a la mujer que se quedara fuera mientras él, iba a buscar a su familia. No veía a nadie fuera, no sentía absolutamente nada más que el crepitar de las llamas. Nada más que eso.

Corrió esquivando llamas, quemándose un poco, pero no importaba, buscaba a alguien entre todo el daño, principalmente, a una mujer: su madre.

¿Cómo es que habían llegado a hacer algo como eso? Se jactaban que eran una de las familias más poderosas que había y morir de esa manera… no se los iba a perdonar a ninguno. Ni a su padre ni a su madre. Pero por donde mirase, no había rastro de su padre. Gritó su nombre varias veces y tuvo que esquivar una viga que cayó casi aplastándolo, salvándose casi por un pelo, viendo como su hakama prácticamente, había quedado destrozado. Ya era la tercera vez que lo apagaba. Ni hablar de su pierna quemada

Pero mientras más pasaba el tiempo, menos importaba todo eso.

—¡Sensui! ¡Sensui! ¡La encontré!— gritaba Nadeshiko al haber entrado a la mansión en ruinas, en busca de su prometido. Las llamas, el humo, todo dificultaba la visión y el avance de un lado a otro. Si no salían de ahí pronto, ninguno de los dos tendría oportunidad de contarlo luego.

Pero no había forma de que lo encontrara, al menos, no así. Más, el humo la estaba afectando y comenzaba a sentirse mal. Esperaba que él estuviera bien, más, el sentir el crujir del techo hizo que la joven intentara reaccionar, más, para cuando se había dado cuenta, estaba en el suelo, con los brazos de su ahora novio alrededor de ella. 

—Tonta, te dije que me esperases— masculló entre dientes tomándola en brazos y sacándola de allí sin esperar mucho más. Las esperanzas de Sensui iban disminuyendo a medida que las llamas se iban comiendo poco a poco la vivienda. Nada de ello quedaría en pie y tampoco importaba en lo más mínimo. 

Más, le contó que había encontrado a su madre y aquella desilusión pronto desapareció, dejando a la muchacha en el suelo para ver a su progenitora. Estaba herida, entre la conciencia y la inconciencia. No entendía qué estaba sucediendo, pero sabía que fuera lo que fuera, no iba a permitir que alguien le hiciera daño a su madre y saliera ileso. Eso no.

—Vamos a tu casa. Necesitamos curarla— advirtió al ver la herida que yacía sobre su pecho y algunas quemaduras que había conseguido gracias a su intento por escapar. La muchacha que lo acompañaba asintió dispuestos a irse, pero había alguien más por allí que vigilaba cada paso que daban y no se iba a ir así como así.

Llevaba a la mujer consigo, lo más rápido que podía pero su camino se vio cortado por alguien. La razón por la cual su madre se encontraba de esa manera.

Se tomó unos segundos para pensarlo y dejar a la mujer en manos de Nadeshiko. Se las arreglaría para que aquella persona se arrepintiera del día en que se había cruzado con su familia y sin más, se había lanzado a atacarlo, a fuerza de golpes.

Sensui era sensato pero en ese momento, lejos estaba de serlo. Estaba enojado y el enojo era quien dominaba sus actos y hacia que no pensara en las consecuencias ni si quiera, que averiguase las razones de por qué sucedía todo. Simplemente, estaba cegado por la rabia y la impotencia. Pensando en que si no hubiese ido a dar un paseo con ella, las cosas hubiesen salido de manera diferente y quizás, habría tenido oportunidad de hacer algo más.

Pero el fuego volvió a quemarlo, dejando unas marcas importantes en su pecho al romper su ropa por las mismas llamas. Las logró apagar pero el dolor de su piel quemada no ayudaba en lo absoluto: sólo le quedaba recurrir a algo mucho más ventajoso: sus poderes. Pero por ese entonces, era un crío con sed de venganza y como tal, le fue mal. Sus heridas empeoraban y la peor de todas, apenas estaba por ser lograda: su madre se puse en medio para defenderlo.

Quedó cubierto con su sangre, viéndola caer al suelo con todas sus esperanzas y mancharse con sangre. Por un momento, no lo creyó hasta que bajó la vista y la vio. El suelo se iba tiñendo poco a poco con el líquido que iba abandonando su cuerpo. 

Nadeshiko había intentado detenerla pero no había podido: el deseo de una madre por proteger a su hijo es mucho más fuerte que todo, que la muerte inclusive.

Desesperado, él la tomó entre sus brazos, revisando su pulso, que aún respirara. Si era así, aún era posible que algo hiciera para poder sacarla adelante.

—Todo estará bien— le decía él pero ya era tarde y ella lo sabía. Sonreía. Sonreía y la sonrisa manchada por las cenizas y la sangre hacían que él se sintiera peor todavía: no podría hacer nada por ella.

—Seguiré contigo a pesar de todo— lo consoló acariciando su mejilla —algún día te hará falta esto. Será mi último regalo— le susurro cálidamente mientras su alma se iba desprendiendo de su cuerpo y se volvía una luz azul que entró por el iris derecho de Sensui, quedando en su ojo.

Un deseo, era todo lo que le quedaba de ella y era justo lo único que no podía pedir de vuelta. Quería llorar, necesitaba llorar.

Nadeshiko se acercó hasta él y lo abrazó hasta que el fuego de la casa se extinguió y un nuevo amanecer llegó. 


Y tenemos otros flash back. Personalmente, esta historia es una de la que más me gusta  y tenía ganas de contar cómo Sensui perdió su ojo porque será importante para el futuro. Espero y les haya gustado <3

¡Se cuidan! 

¡Nos vemos!

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