sábado, 21 de febrero de 2015

Arreglos de eternidad - Capítulo 4

             Hi hi a todos! ¿Cómo están? Espero que muy lindo y la vida los trate bien :D Vengo descuidando un poquito esto y es que ando con demasiadas cosas encima y quería hacer una bonita portada para el capítulo pero entre roles y demás obligaciones, fui estirando y estirando la fecha de entrega y aquí me ven, estirando más tiempo la fecha de entrega (?)
                    El dibujo está pintado a mano :D con algunos retoques en Photoshop. Espero que les agrade la nueva versión del dibujo. Ya cuando tenga más tiempo y ganas, la haré digital. Por ahora, es la que queda :D





Capítulo 4
Rompiendo lazos

            Saitou nadó en medio de aquel remolino tomando a Myoun entre sus brazos, intentando salir a la superficie hasta que al fin, al llegar a la puerta el agua comenzó a drenar, sin embargo, el disturbio que había causado junto con los daños que había provocado eran demasiados. La joven tosió debido a toda el agua que tragó, quedándose junto al pelirrojo contra su cuerpo un momento, en lo que se recupera. Muchos de los animales acuáticos salpicaban en lo que quedaba de agua en el piso, sin poder hacer mucho por todos aunque algunos de los trabajadores de allí habían comenzado a llegar al lugar.
               —¿Te encuentras bien?— preguntó frotando la espalda de la muchacha con calidez, esperando que recuperase un poco el aliento. Sabía que ella no sabía nadar y le había preocupado demasiado verla siendo arrastrada por el agua tan rápidamente.

               La muchacha asintió con la cabeza poniéndose de pie con la ayuda de su amigo, enfocándose en el tumulto que había sido provocado momentos antes. La gente corría o se recuperaba gracias a la ayuda de los que habían dado una mano hacia aquellos que el agua arrastró lejos. Saitou contuvo a la muchacha que después de toser un poco para expulsar toda el agua que tenía en sus pulmones, logró articular un bien. Se sintió más tranquilo al escucharla hablar más, había algo que no estaba del todo bien con lo que había sucedido: algo más había sido el que provocó todo esto. Y él estaba seguro de ello, procurando ser lo más cuidadoso para llevar a cabo su accionar: no quería ser descubierto más, tampoco quería llamar la atención, más de lo que ya habían llamado, con algo poco pensado.

               —Bien, creo que deberíamos dejar el paseo por hoy. Debes ponerte algo seco—le dijo él con tranquilidad ayudándola a ponerse en pie con la intención de dirigirse a su hogar luego de lo ocurrido. Más, las cosas no eran simples para el pelirrojo, menos a esta altura. Tomó la mano de la muchacha con una sonrisa en el rostro, intentando ayudarla a pasar el mal momento. Sabía que el agua no era precisamente el mejor aliado de Myoun, alguna vez le había contado de su fobia a los piletones y cosas similares debido a un accidente que había tenido de pequeña en el casi se había ahogado así que intentaba hacerla pensar en otras cosas, pero, fue ahí cuando sintió que su mano se alejó rápidamente de la suya para ver desaparecer a la joven frente a sus ojos. Se echó a correr con afán de alcanzarla, no podía perderla así nomás.
Ya no importaba el acuario, sino, ella. No se fijó más en las personas que se cruzaba ni similar, simplemente, tenía un objetivo mayor. Saitou siguió su rastro a toda prisa, sospechaba que había algo más en todo el tumulto que había causado sólo para llamar su atención. Y Myoun que estaba en medio de ello no facilitaba nada las cosas ahora. Presentía que algo más grande había y podría estar involucrado algún ser que no fuera humano. Y es que el pelirrojo tampoco lo era.

En su vida anterior, era mejor conocido como Jin, el demonio de las sombras. Había tomado forma humana para escapar al mundo de los humanos pues, su vida en su tierra natal no estaba siendo muy a su gusto, por lo que su mejor opción fue huir y vivir como otro mortal.



Llegó a un galpón. Presentía que había llegado a destino especialmente, cuando notó que allí fuera, no era el único que estaba esperando por ver el interior. Había un hombre allí de cabellera negra y larga, piel blanca y un parche en el ojo derecho. Saitou pensó que era su enemigo, así que ahí nomás tomó una postura defensiva, pero las cosas no iban a salirle tan mal como creía.

—No vas a detenerme de que recupere lo que es mío— aseguró el hombre del parche al ver a Saitou —si eres amigo de Toru, puedes marcharte ahora mismo— sentenció entrando al lugar sin darle más tregua a él. Saitou lo miró unos instantes antes de seguirlo al interior y recibir un fuerte golpe gracias a ello al tomarlo desprevenido. Tenía que aclarar un poco las cosas pues, parecía que ambos iban por lo mismo.

—No te metas en mi camino o te irá peor—

—No quiero hacerlo. Vengo por alguien—respondió poniéndose de pie limpiándose la mejilla al ver que el contrario lo miraba con fijeza —creo que venimos por lo mismo.

No dijo nada más, sólo vio cómo se separaban. Por un momento, olvidó su verdadero objetivo, introdujéndose en aquel sitio. Estaba poblado de cosas, apenas dejando espacios para caminar, parecía ser el depósito de alguien aunque estaba bastante abandonado pues, las cajas y demás piezas que se veían alrededor estaban llenas de polvo y no parecía reciente, sino, todo lo contrario: llevaba tiempo así. Saitou pensaba que se respiraba el olor a humedad y polvo en aquel ambiente, pero era lo de menos considerando sus verdaderos motivos para seguir hasta el final. Tenía que encontrarla y llevarla con bien de nuevo a su casa, no podía permitirle que algo le pasara o no se lo perdonaría nunca.
—¿Qué es lo que buscas?— preguntó Saitou mientras seguían por aquel rumbo. El lugar era más grande de lo que parecía  —¿y quién es el tal Toru que mencionaste antes?—

—El que me robó mi ojo—

El pelirrojo quedó sin mucho qué decir después de eso ¿buscaba venganza? Era lo único que se le ocurría por ese momento, realmente, nada más pasaría por su cabeza en una situación así, casi como la que él pasaba intentando salvar a su joven compañera de correr un destino que no merecía en lo absoluto.

Avanzaron un poco más deteniéndose de golpe frente a una silueta alta y bien fornida que poco a poco fue dejando verse al salir de las sombras: estaban justo donde los quería. A los lejos, él vio a Myoun tendido en el suelo manchada con sangre. No lo entendía, no podía creerlo ¿ella estaría? Sin pensarlo si quiera, se lanzó a atacarlo más, el ataque fue esquivado, pero ahora era buen momento para hacer uso de sus poderes, desarmando los grandes armazones metálicos que pronto se fueron convirtiendo en pequeñas y filosas dagas que atravesarían al contrario. Algunas le dieron, sentía el olor de su sangre pero su furia no se calmaba y tampoco se vio más apaciguado después de recibir un fuerte azote por parte de las sombras. En ése momento entendió porque todo estaba tan oscuro, más, a su vez, entendió también la razón de la escasa luz que había allí: sin luz no había sombras. 

—¿Por qué la trajiste aquí? ¿Qué quieres de mí?

—Tan engreído. No te quiero a ti. La quiero a ella. Tiene un poder increíble.

Saitou no entendió lo que dijo en aquel momento. No le cabía sobre lo que le acababan de decir ni mucho menos, las condiciones de Myoun, mirándola en el suelo, lejos de él.

El extraño del parche actuó por su lado también sin obtener grandes resultados: ambos acabaron en el suelo, pero, todavía quedaba mucho camino por delante. Eran dos contra uno, algo debían sacar de bueno de ello y eso sería actuar en conjunto.

Primero fue acabar con toda la luz del lugar. No era demasiado pero iba a ser bueno para ambos. Se separaron rodeándolo. Uno por el frente, el otro por detrás. Un ataque rápido, una pequeña distracción para que se fuera por un lado mientras entre ambos, los despedazaban, sintiendo como la sangre los salpicó en ése momento y pronto, el ruido sordo del resto del cuerpo cayendo al suelo. Había acabado todo allí.

El hombre del parche, se las ingenió para devolver la luz al lugar o al menos, algo de ella. Él seguía por su lado, había algo que quería de vuelta pero no estaba allí. Así había sido como había desperdiciado su tiempo con un demonio de categoría inferior. En el suelo, apenas quedaban las ropas que llevaba encima en un montículo de cenizas: se había desvanecido en la nada al tocar el suelo. Así mismo, había comprado que la mayoría de las cosas del lugar eran parte de una ilusión. La misma joven se encontraba con bien, no como antes, cubierta de sangre pero seguía inconsciente, sin embargo, Saitou respiró tranquilo al ver que seguía con vida lo que hizo que se preocupara un poco menos por ella. Ahora, era sólo cuestión de irse de allí.

La tomó entre sus brazos, cargándola consigo.

—¿Qué harás con ella?— preguntó el hombre de cabellera negra al ver su actitud con ella siguiéndole el paso mientras salían de allí.

—La llevaré a su casa. Su familia la debe estar esperando a estas horas—

—¿Y cómo le explicaras todo?— preguntó curioso al ver a la joven.

Saitou guardó un momento silencio. Sinceramente, esperaba que no recordase nada en lo absoluto, pero lo del parque acuático lo recordaría. Y no sabía qué tanto habría hablado con aquel demonio. Sin pensarlo, le dio un beso en la frente. De sus labios un leve destello salió para fundirse en la piel de la joven. Su acompañante se quedó mirando aquello con una expresión expectante en su rostro.

—¿Qué fue eso?—

—Manipulé sus recuerdos. Mañana, no sabrá nada de esto— le contó al joven que aún seguía consigo a pesar de su actitud en el primer momento, sin embargo, Saitou no se veía en afán de correrlo ni nada, habían estado ambos en la misma situación en ése momento y quizás eso los habría acercado un poco más.

—Muchas molestias por una simple humana—

—Quizás para ti lo sea, pero Myoun es especial—

—¿Especial? ¿Es por lo que dijo aquel tipo sobre sus poderes?—


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viernes, 6 de febrero de 2015

Retazos de mí

Hi hi! ¿Cómo están todos? Espero que más que bien :D justo hoy me puse a escribir esta historia y vengo a compartirla con todos ustedes. Espero que les guste. Es un género que me encanta, ya sabrán: el gore con algo de demencia (?) más de la de costumbre (????) Ok, no (?) Pero, sí, algo de ello tiene XD Espero que sea de su agrado :D


La había perdido. Aquel día, después del accidente, ella se había ido para siempre pero había dejado aquel cuerpo con vida. Sí, ella estaba ahí pero no estaba. Y lo peor, a esta altura, estaba segura de que cada día que pasaba la alejaba más y más de ella, hasta el punto en que llega el sin retorno y todo acaba. Un golpe de realidad, uno muy fuerte y duro era el que llevaba ella encima, viendo a la mujer que había amado deteriorarse día con día, cayéndose a pedazos hasta no quedar nada reconocible en su ser más que el cuerpo que le daba forma pero que ya, no contenía el alma que le daba todo su ser.

Todo había acabado.
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