jueves, 10 de diciembre de 2015

Inspirándome con un elemento: Nutrientes

¡Hola de nuevo! ¿Cómo están? Yo vengo con un día bastante pasable. Aunque, me he levantado con un terrible dolor en mi tobillo sano, quizás, un golpe mientras dormía, quién sabe qué pasó. Lo cierto es que tengo un moretón allí por obra de vaya a saber qué xD

Les cuento que me he unido a otra iniciatva del mismo blog que la anterior: Ficción romántica. Esta vez, se trata de inspirarse con un elemento y hacer un relato del género que sea pero que haya surgido de la inspiración del elemento. Pueden apuntarse y chusmear un poco más por aquí.

La primera semana —que como ya saben, tengo la suerte de llegar siempre cuando están empezadas estas cosas— se trataba de inspirarse con una imagen, que es la siguiente:


Nutrientes


Lo desconocía por completo, pero papá atesoraba aquella fotografía desde que tenía memoria. Siempre había estado en la sala, con el impoluto vidrio que él limpiaba a diario. Siempre pasaba de ella. Una extraña sensación me invadía cada vez que la veía, como si fuera a ser absorbida por la fotografía. Sonaba estúpido, lo sé. Pero era cuestión de mirarla unos segundos y sentir como me desvanecía del mundo para pasar a estar allí, dentro de ella. El árbol más grande era quien siempre me estaba llamando.

Estoy loca. Los árboles no hablan. Pero volvía a verla y sabía qué quizás, no fuera simple imaginación. Más, yo no conocía el poder de esa fotografía. Una tarde, me quedé mirándola, pensando que pasando un tiempo de verla, iba a dejar de imaginar cosas, que tampoco escucharía aquella voz que susurraba algo que no entendía en lo absoluto. Era una voz cálida y perturbadora ¿por qué? Lo desconocía. Más, papá me dijo que quería presentarme el lugar en persona. Me sentí inquieta con eso, no quería ir y a la vez, quería ir allí. No sabía qué es lo que debía hacer en aquel momento ¿iría? Sí, papá había dicho que teníamos que ir hasta allá y debía hacerlo.

Al día siguiente, casi cerca del mediodía, salimos en la chata. Incluso, sentí que llegamos más rápido que nunca. Siempre sucedía algo, era un vehículo tan viejo que seguramente, podría quedarse, pero no lo hizo. Es más, anduvimos por un camino bastante inhóspito y ni se ahogó el motor. Por alguna razón, sentía que no debíamos llegar allí, aunque bien podrían ser imaginaciones mías al pensar sólo en la tétrica fotografía.

Bajamos y comenzamos a caminar, según papá, estábamos cerca, apenas a un kilómetro, más, la chata era vieja y el camino estrecho, así que debíamos hacer el trayecto a pie. Me sorprendió ver que todo parecía carente de color, mientras más nos acercábamos, los colores se iban perdiendo ¿o era que mi vista fallaba? ¡No! Estoy segura de que las cosas empezaban a cobrarse en escala de grises cada vez con más certeza. Siempre había pensado que era una fotografía en blanco y negro, pero, quizás, hubiese estado equivocada durante muchos años.

Me detuve en seco momentos después. Pude ver con total claridad el árbol que tantas paranoias había generado en mí.

—Si te paras allá, encontrarás el ángulo exacto de la fotografía— me contó señalándome el lugar. Tragué saliva, me había recorrido un escalofrío en toda la espalda, más, seguía allí, siguiendo órdenes, esperando que acabara todo para irme de allí. La atmosfera no era nada grata ¡en lo absoluto! No estaba cómoda más, papá no parecía nada incómodo con ello ¡con nada en realidad! ¿Era normal todo aquello? ¿De verdad era real este mundo sin color? Papá y yo contrastábamos, ambos aun estábamos en colores. No me había fijado hasta ahora, pero éramos lo único que destacaba de todo el paisaje.

—¿Por qué todo es así?— me animé a preguntarle. Él me sonrió pero no respondió ¿por qué seguía tan tranquilo? ¿Qué es lo que sabía que yo no? ¿Desde cuándo conocía el lugar? ¿Por qué yo era la única que estaba nerviosa? —vamos, vamos. No me estoy sintiendo bien— dije caminando de nuevo hacia la chata, pero él me sujetó del brazo.

Nunca creí en las cosas raras del mundo, supuse que todo debía tener una explicación, más, ver a aquella mata hablarme fue lo que me terminó de hacer creer. No estaba loca, estaba segura de ello, sin embargo, en estos momentos, podrías decir que no estabas segura de nada. Sin embargo, yo lo estaba: aquel sitio no era seguro. Yo quería irme y la mata, la mata tenía una forma humanoide, aunque sólo movía sus labios, hechos por ramas y hojas diciéndome una sola palabra ‘huye’ y lo repetía. Y lo repetía. ¡Fue todo lo que necesité!

Si era real, si era falso, si era una estúpida broma, no estaba dispuesta a quedarme allí y averiguarlo. Me solté de mi padre molesta, ofuscada, asustada y me dirigí a la chata ¡era el único lugar seguro! Pero no podía correr. No podía moverme. Mis piernas y mis manos se vieron inmovilizadas por ramas, por lianas. No sé de dónde estaba saliendo tantas cosas pero, me estaban sujetando, me mantenían allí. Monocromáticas, oscuras, frías, pero no me dejaban escapar. Grité por ayuda, veía a mi papá observando tan sólo con una sonrisa sin que hiciera nada ¿Qué era todo esto? ¿Es que acaso era una broma? Muy divertido pero ya era demasiado. Quería irme. Intenté soltarme, intenté todo lo que era posible, sin embargo, la tierra comenzaba a abrirse y la mata volvió a hablarme: ya es tarde.

¡No podía ser tarde! Estaba llorando. Estaba desesperada. Quería irme y volver a la comodidad de la cama y mi habitación. Pedí ayuda a papá una vez más ¿Qué tan lejos iba a llegar todo esto? No podía seguir, mi rostro apenas estaba en la superficie, mi cuerpo había sido succionado por la tierra y ahora, ya casi no quedaba nada de mí allá arriba.

—Es necesario para que siga con vida— fue lo último que me dijo, fue lo último que escuché de él.

No volví a salir de allí. Estaba cubierta de tierra, enredada en raíces y lombrices. Más, antes de que mis ojos se cerraran escuché aquella voz amable y perturbadora que oía cada vez que veía la fotografía: morirás.

—Él árbol es una extensión de él, ahora, tan sólo serás abono para prolongar su vida. Será un placer absorverte—.


¿Qué les pareció? Espero, les haya gustado y ya pronto vendré con otra historia de esta iniciativa :D

¡Se cuidan!

Bye!

4 comentarios:

  1. ¡Qué miedo! Vaya historias más tétricas que han inspirado la fotografía ¿eh? Si has leído los otros, te habrás dado cuenta ;)

    Muchas gracias por participar, ha sido un placer ver lo que la imagen te ha inspirado.

    Saludos.

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  2. ¡Gracias! La verdad es que sospechaba que la imagen iba a dar algo tétrico xD aunque tenía pensado una historia alternativa a esta cuando me senté a escribir: iba a ser un cuento feliz y esperanzador. Pero cuando empecé a pasarlo en la pc, me di con que se escribió sólo esto xD el árbol no quería ser bueno (?).

    Gracias por leer <3

    Bye!

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  3. ¡Hola! Una historia intrigante y el final deja mucho a la imaginación. El recurso de haber usado la imagen como fotografía propia del relato ha estado muy bien.
    Un saludo.

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    Respuestas
    1. ¡Muchas gracias! Me alegra que te haya gustado el cuento <3 Gracias por comentarlo.

      ¡Cuidate!

      ¡Nos vemos!

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