viernes, 18 de diciembre de 2015

Arreglos de eternidad: Capítulo 27 - Descubierto

¡Hola a todos! ¿Cómo están? ¡Al fin vengo con la continuación de esta historia. Me puse a hacer algunos dibujos y ya tengo varios terminados, así que poquito a poco, iré subiendo todo, y seguiré con la historia.

En esta ocasión, también el dibujo es coloreado a lápiz con retoques digitales. Me compré una caja de lápices de colores nueva y tenía que estrenarla, así que aproveché que tenía terminado este dibujo para darles uso. Me encantan <3 De paso, practico un poco más con el lápiz que es una técnica que nunca terminé de aprender del todo y me gustaría manejarla mucho mejor. Así que antes de mejorar en lo digital, procuraré mejorar a mano alzada que todavía me queda mucho camino por delante.

Les cuento que me sumé a una nueva iniciativa de entrevistas. Entrevistas románticas, pueden ver más en el link anterior. Ahora sí, los dejó con el capítulo:




Capítulo 27
Descubierto

El humo corroía la vista de todo aquel que estuviera cerca. El micro había quedado destruido pero había un campo de energía rodeando a los estudiantes inconscientes. O bien dicho, a la mayoría de ellos: Myoun había sido la que había logrado hacer aquello. Aun no lo entendía ni si quiera, supo cómo lo logró, más su instinto de supervivencia y sus poderes, fueron suficiente para lograr hacer aquello y hasta ahora, mantenerlos alejados del fuego y de la anterior explosión. Aunque había salido herida. Al intentar ponerse de pie, había sentido un fuerte dolor en las costillas, pensando qué, seguramente, estarían rotas por el golpe de la caída.

Saitou la ayudó a levantarse, más, la cubrió con su cuerpo cuando sintió el sonido del metal abriéndose por el costado, haciendo volar por los aires los restos de vidrios que habían quedado en las ventanillas y viendo al causante de la explosión y del accidente: su hermano. Hitoshi se las arreglaba siempre para todo, incluso, para causarle problemas a su hermano mayor. Más, el joven sabía bien algo: si quería no volver a tener problemas con él, sólo había una solución posible.


Las llamas se fueron apagando gracias a Saitou que con ayuda de sus poderes, hizo que disminuyeran, eran demasiados y no tenía mucho tiempo considerando que había un invitado esperándolo allí, con una sonrisa cínica y a la vez, con un reflejo de decepción al ver que todavía, seguía allí con vida.

Dejó a su novia en el suelo: había perdido el conocimiento una vez más. Eso, le resultaba mucho más beneficioso a él pues, tendría muchas menos cosas que explicar de esa manera. Brincó fuera de los restos del micro aprovechando al salir, derribar a su hermano de un golpe y caer al suelo de cuclillas. En esta ocasión, no tenía pensando contenerse en lo absoluto pues, los problemas seguirían llegando mientras su hermano siguiera intentando interponerse en el camino: no había más soluciones. Él quería una vida tranquila, sin problemas, no podía permitir que alguien llegara y quisiera arrebatarle todo lo que había logrado construir durante tanto tiempo. Por eso, aunque le doliera, llegaría el momento de ponerle fin a todo.

Abandonó su forma humana dejándose ver como lo que era: un demonio. Jin volvía a lucirse en aquel mundo pues, así era mucho más fácil. No necesitaba controlar sus poderes y su cuerpo se volvía mucho más resistente pues, había llevado el camuflaje de un humano hasta el más mínimo detalle.

Materializó su yari y atacó a Hitoshi quién rápidamente se defendió de él con una de sus explosiones de luz. Aunque había sido tan sólo para distraerlo unos momentos, Jin no iba a negar que su hermano iba mejorando con el pasar del tiempo, seguramente, su padre debía ser demasiado estricto con él desde que había partido de su hogar.

Logró atacarlo y atravesar su brazo, pero hubo algo que él no había previsto ¿Había alguien más? Lo dudó durante un momento, pero el ataque que había recibido en su espalda eran la respuesta suficiente para sospechar de ello ¿Cómo no lo había sentido? Se había confiado pensando que Hitoshi estaría solo como de costumbre y no había barajado la posibilidad de que hubiera una persona más por allí.

—¿Cuándo te vas a rendir y vas a dejar de estorbar?— dijo Hitoshi con una sonrisa —estorbas en los planes de nuestro padre. Deberías tener un poco más de respeto al hombre que te hizo lo que eres hoy—.

Jin no respondió. Gruñó por lo bajo y atacó nuevamente a su hermano con su yari. Fue poco para que sacara su arma y se desenvolviera una batalla cuerpo a cuerpo. Ah, pero si él jugaba sucio, Jin no iba a ser menos.

Las sombras se levantaron desde el suelo. Un ataque desde la espalda podría haber sido más preciso, pero si dañaba sus piernas, iba a inmovilizarlo de manera mucho más eficaz. Así, las púas se alzaron desde el suelo atravesando la planta del pie derecho, llegando a fallar gracias a que él se percató de ello. Aun así, había dejado una de sus piernas inutilizadas.

Faltaba poco para cumplir con su deseo. Pero había descuidado algo por estar pensando en su hermano: al segundo en cuestión. Fue suficiente verlo saltar en el aire y hacerle una seña a su hermano para saber qué había sido demasiado descuidado, se había dejado llevar demasiado por sus emociones y había terminado fallando.

Una cortina de humo se formó gracias a uno de los trucos de Hitoshi, teniendo el momento justo para escapar. 








Refrescaba mientras el tiempo transcurría. Hacía frío y aun temía por lo que pudiera pasar a los demás, más, Jin intentaba estar en todas y por eso mismo, había terminado perdiendo la concentración. Pero estaba cerca, los podía ver allí, abriendo el portal para volver a casa. Pero si había algo que no estaba dispuesto a perder era a su novia, no al menos, de aquella manera tan terrible pues, si tenía que ver con su familia, la situación no iba a ser nada confortable ¡en lo absoluto!

Iría a lo primero. Hizo un domo con las sombras rodéandolos a ellos para que no escaparan y aunque eso ya había sido una forma de delatarse, tenía todo para ganar. Aun su herida sangraba, pero en esta ocasión, sí estaba con toda su mente en la batalla. Fue suficiente lanzar su yari hacia el sirviente de Hitoshi para que le atravesara la garganta y convulsionara en el suelo al lado de su novia, quien, aún  seguía inconsciente. Sólo faltaba su hermano. Pero tenía un plan para él: las sombras lo ayudarían. 

Esquivó el ataque de Hitoshi y aprovechó a inmovilizar su brazo atravesándolo con una punta oscura hecha con las mismas sombras. Sonrió y luego de eso, dio un salto hacia atrás para cargar a Myoun en sus brazos y salir de un salto de aquel domo, para que se redujera a nada en momentos, aplastando todo lo que había en su interior.

Ahora, tan sólo, debía encontrar la forma de dejar a su novia a salvo, más, primero, debía conseguir abrigo extra o temía que pasara algo peor con las heridas que tenía. Y después de todo, no podía permitirse otro deliz.





Encontró una cabaña en medio del camino. Buscaba ir a la ciudad, encontrar un hospital, pero, estaban en medio de la nada, lo que costaba llegar con rapidez, especialmente, porque iba con demasiado cuidado por su compañera. 

El lugar estaba bastante venido abajo. Incluso, al entrar, había visto que faltaba un pedazo de techo por el que llegaba a entrar algo de nieve, pero podrían pasar un rato allí, precisamente, para huir de la tormenta de nieve. Se encargaría de taparlo. 

La dejó en una cama, bastante vieja que se encargó de sacudir y buscar entre las cosas viejas que había, algo decente para poder cubrirla mientras él, se encargaría de hacer pasable la noche allí.





—Saitou-kun ¿Tú eres Jin?— sus palabras sonaron incrédulas ante lo que había visto. Había despertado y al encontrarse en un lugar totalmente desconocido, adolorida y con frío, se sintió mal, peor de lo que ya estaba. Escuchó ruidos fuera de la habitación y se asomó a ver, más, jamás pensó en encontrar eso. Saitou se había descuidado transformándose frente a ella sin haberse dado cuenta.

Él apenas volteó a ver a la muchacha con sorpresa. Un estúpido descuido, el segundo del día, pues, había pensado en que lo encontrara como Saitou en el refugio, más, no había sentido su presencia.

—¿Por qué? ¿Cómo? ¿Por qué me lo ocultaste? ¿No confías en mí?— preguntó con tristeza, acomodando su cabello por meros nervios de saber la respuesta —y yo que creía que me estaba enamorando de Jin también— tapó su cara más, acabó bajando los brazos molesta —y tenía miedo por ti y estaba confundida y ¡Aish!

—Lo siento—

—¿Por qué?— preguntó acercándose un poco más a él. Saitou apenas podía sostenerle la mirada a aquellos ojos verdes que amaba reflejando aquella decepción en su mirada. Nunca se había sentido digno de contarle aquello, era un demonio después de todo que simplemente, había usurpado el lugar de un humano.

—Por ti— respondió al fin después de suspirar —por protegerte de lo que soy. Siempre había evitado estar cerca de las personas por esto. Había prometido durante un tiempo no volver a tomar esta forma sin embargo, eres demasiado problemática— le sonrió — y era la forma más segura de hacerlo. Hacerlo como Saitou hubiese levantado demasiadas sospechas como ya sabes, sin contar a todos los que me rodean — hizo una pausa —Myoun, soy un demonio—.

—¿Un demonio?

—Sí. Mi verdadera identidad es la de Jin. Hace diecisiete años que llegué a éste mundo. Tenía que desaparecer sin dejar rastros y camuflarme entre los humanos. Era la forma más segura de hacerlo. El hijo de Atsuki había fallecido al nacer, más, me hice pasar por él. Nadie sospecharía nunca de un recién nacido, así que ella pudo vivir feliz con su hijo y yo, tenía un escondite. Iba a resultar tan sólo temporal pero pasaron muchas cosas— le dedicó una sonrisa a la muchacha al mirarla —y volviste tú y empezaron a suceder tantas cosas que abandonar esto no resultó una opción. Siento no habértelo dicho antes. Es difícil encontrar la forma de decirle a tu novia que eres un demonio— y dicho esto, le dio la espalda a la muchacha — puedes irte y terminar conmigo. No volveré a interferir en tu vida de nuevo si es que así lo deseas.

El silencio reinó en la habitación mientras las lágrimas de la joven caían deliberadamente por sus mejillas. Se quedó viéndolo un momento. Caminó un poco hacia la puerta que se había abierto por el viento y acabó por cerrarla 

Al fin, todo había terminado. Sabía que era lo mejor para Myoun. Seguir con una vida normal, se convencía de ello aunque quisiera ser egoísta y tenerla para él. La quería, realmente, la quería y siempre había velado por ella en todo momento, pero, estaría bien si ella podía ser feliz.

—Idiota— lo regañó la muchacha apenas pudiendo pronunciar la palabra debido a las lágrimas que se agolpaban en su ojos, en su garganta, en su corazón. Lo abrazó por la espalda, apretando fuertemente sus brazos a su alrededor —idiota. Idiota. Eres un grandísimo idiota— tomó aire, quería poder hablar con más soltura —a pesar de tu pasado. A pesar de que eres un demonio. A pesar de que me mentiste. A pesar de todo, yo conocí a Kurisu Saitou y quiero que él se quede conmigo. No me importa qué eres ahora, no me importa qué fuiste. No me importa realmente mientras seas tú. Quiero estar contigo.

Él volteó incrédulo al ver a la muchacha haciendo que levantase su rostro y pudiera correr sus lágrimas. Como de costumbre, su novia era una caja de sorpresas, nunca podía dar por hecho algo pues, llegaba ella y acaba haciendo que todas sus convicciones cayeran sin tregua alguna. La miró con una sonrisa amable, sintiendo aquella calidez de la muchacha que, había sido una de las cosas que lo había cautivado desde siempre.

—¿Te quedarás entonces?—

—Sí— asintió abrazándola durante un largo rato. Ambos necesitaban de aquel abrazo, sin palabras, sin nada más que su cercanía.


Lamento muchísimo la demora x.x He estado algo lerda con absolutamente todo, pero espero ponerme más al corriente y subir más rápidos los capítulos siguientes.

¡Cuidense! Pasen un lindo día y unas buenas noches <3

Bye!

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