domingo, 15 de noviembre de 2015

Suspensión de la incredulidad

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que muy bien. Hago este tema y a modo de debate no sólo informativo ¿por qué? Porque últimamente, odio encontrarme con esas cosas de 'la novela no me gustó porque no era realista'. Considero que, una novela no debe ser realista sino, creíble por sobre todo. El realismo no tiene nada qué ver con creer que se está contando una buena historia. Probablemente, no tenga nada de real Odín, pero el sólo hecho de escuchar una de sus odiseas nos hace pensar y creer en ello. No importa si es posible o no: lo creemos y lo aceptamos. La veracidad de una historia creo, queda en segunda o tercera etapa si somos capaces de creerlo.

'Una imposibilidad probable es preferible a una posibilidad improbable' dice Aristoteles y es algo totalmente cierto.

Afortunadamente, existe algo en la literatura que se llama 'suspensión de la incredulidad' y se aplica no sólo a la literatura, sino al cine, la televisión y todos los géneros artísticos que se le ocurran.

¿Qué significa después de todo? Que el autor es capaz de hacernos creer que es posible algo que no lo es, que es capaz de hacernos cómplice en su historia. Por ejemplo, cuando Harry tiene que atravesar la plataforma 9 3/4 ¿Y cómo va a existir semejante plataforma? Sin embargo, cuando leen Harry Potter, Rowling es tan buena escribiéndolo que no sólo te hace creer que existe dicha plataforma, sino que hasta quieres estar ahí. Eso es porque has hecho un buen uso de la credibilidad que tiene el autor.

El autor, debe tener esto de recurso, más, debe ser bueno para llegar a que el lector crea que lo que le estás contando, por muy imposible que sea, es creíble y ¡mejor todavía! Puede ser posible. Esto es demasiado importante.

Es casi un pacto implicito entre el lector y el escritor: yo te contaré esto y tú lo vas a creer. Si llegamos a disfrutar obras de manera que queremos leerlas de nuevo, es porque el escritor ha cumplido con su cometido. Sin embargo, si no estamos deteniendo a pensar a cada rato el por qué, el que no es realista o cosas así, hay dos fallas posibles: o eres demasiado esceptico como para poder apreciar un buen escrito o el autor ha fallado al contar las cosas como tales.

Es como cuando vemos a Superman transformarse y tan sólo quitarse los lentes y pensar que nadie jamás lo asoció con Clark Kent. Esto no es una tontería, sino, la suspensión de la incredulidad. Mientras estemos leyendo Superman o viendo algunas de sus películas, estamos seguros de que nadie se dará cuenta de que Clark Kent es Superman.

Es por eso, que cuando hablan de novelas realistas me molesta. Todo el que va buscando una novela está buscando ficción. ¿Qué es ficción? es un suceso imaginado con sus personajes que lo protagonizan. Es una simulación de la realidad, y según su etimoogía 'ficción' viene de fictus que es 'fingido, inventado'. Desde ya, sabiendo que el libro ha sido escrito, no tiene nada de real. Incluso, había leído una vez una autobiografía en que el autor decía que era ficticia. Y se preguntaran: si lo ha vivido ¿Qué tiene de ficticio? Y él mismo lo explicaba: muchas de las cosas que contaba como experiencias propias habían sido contadas por alguien más. Por ejemplo, cuando era niño y había hecho tal cosa. Es una ficción porque uno no lo recuerda, nos los cuentan y lo asumimos como que lo hemos hecho de esa manera aunque quizás, haya diferido en algo. Quizás sea un detalle, quizás, sea una estupidez, quizás, hasta un falso recuerdo que estos, existen. Tengo una amiga que tiene cierta tendencia a crearse falsos recuerdos y si no te das cuenta, lo asumes como un recuerdo. Las memorias de los demás, todo lo que escribamos, es ficción. Por lo que no se puede encontrar realismo en algo que no lo tiene desde su concepción. Sí, podemos pedir que sean creíbles, podemos pedir que los personajes sean más sueltos, que incluso, que no parezcan forzadas las acciones, pues, a veces pasa que parece que uno quiere hacer que hagan algo y sin más ni más, lo hacen, sin haber hecho el debido recorrido para que esto parezca que sucede con naturalidad.

[...]Yo creo que la memoria es siempre un poco imaginaria. Por ejemplo: lo que nosotros llamamos nuestra biografía, la vida que hemos vivido, es un relato donde lo imaginario y lo fantástico intervienen de una manera que muy pocos pueden apreciar en su verdadera dimensión. En general, nosotros decimos que cuando fuimos chicos nos pasó tal cosa y fuimos de tal manera; eso lo creemos, lo sentimos y sobre eso hemos construido nuestro yo. Sin embargo, eso que decimos que fuimos es un relato que puede ser de una tía, de tu propia madre, y que lo asumís e internalizás como propio. En realidad, vos no lo viviste así. Pero te han asegurado que cuando eras chico hacías tal cosa y vos incorporás a tu recuerdo una historia que es ajena. La memoria tiene un enorme componente imaginario. [...] Este es el trabajo sobre una memoria que tal vez sea falsa, hasta que el personaje decreta que esto ya ni importa. Que todo lo que él imagina ya sucedió. No importa si sucedió históricamente, fácticamente, porque lo que él imagina se transforma en un suceso cierto. Ya es real aquello que imagina que sucedió.
Abelardo Castillo

Creo fervientemente, que la literatura es maravillosa por esto mismo que podemos creer que las hadas mueren cuando alguien dice que un hada no existe;  que el Gran Hermano es capaz de alterar la realidad tan sólo porque él lo quiere y que, incluso, si alguien desaparece, es capaz de que nadie se de cuenta de que ha desaparecido hasta el punto que pareciera que nunca haya existido aunque saben —o quizás no— que el día anterior almorzaba con ellos quejándose por la escasa ración de tabaco o que habían aumentado la ración de chocolate cuando la habían disminuido. Es maravilloso porque Simbad viajando por el mundo pudo encontrarse con los Liliputienses como si fueran parte de cualquier isla tropical. Es maravilloso porque Sherlock pudo morir y revivir en la saga siguiente con una explicación tan rebuscada como posible.

Creo, creo que hay que ser menos escépticos o cambiar de autores en el último de los casos. Que si vamos a sumergirnos en un mundo fantástico, ficticio, incluso, en un mundo verosimil pero no realista, debemos aprender a confiar y dejarnos llevar por lo que el otro nos está contando.

Esto es todo.

Bye!

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