viernes, 20 de noviembre de 2015

Arreglos de eternidad - Capítulo 26 - Accidentes

¡Hola a todos, mis amores! ¿Cómo están? Voy medio lenteja con la historia, mis disculpas por eso x.x ando floja para escribir en éste tiempo, pero hago el intento por mantenerla al día y publicar a la brevedad posible. 

Confieso que me ha gustado mucho est capítulo <3 ansiaba llegar a esta parte ya :D Espero que les guste. Les cuento que la portada la hice y la pinté con lápices de colores, como para variar un poco pues hacia muchisimo que no subía una portada hecha cien por ciento a mano, aunque acabó en un noventa por ciento debido a que el fondo y los efectos son en Photoshop (?) pero la intención estaba (?). Quizás, haga una con acrílicos, he estado haciendo algunos cuadros, así que a futuro, es posible que lo termine. 

Sin más, los dejo con el capítulo. Disfrutenlo <3




Capítulo 26
Accidentes

Había una brisa fresca. El parque estaba completamente desolado, salvo por ella. Miró a su alrededor y recordó aquel parque de las visitas que hacían cuando era niña y su familia iba allí. Miró con una sonrisa a un gran árbol que había en medio de éste, recordando las veces que lo había escalado, las que habían caído o las que se había escondido en sus frondosas ramas.

—Myoun ¿Por qué te tardas tanto?— escuchó el grito desde el otro lado de la plaza, dirigiendo su mirada hacia allá para ver a su novio esperándola. Una sonrisa se dibujó sobre sus labios asintiendo para llegar hasta su lado cuando de repente, alguien la detuvo, jalándola de la muñeca. 

La muchacha volteó la mirada y vio ante sus ojos al demonio de cabellera plateada que le había robado su primer beso. En ése momento lo supo, algo que nunca había pensado antes, algo a lo que nunca le había puesto atención anteriormente: su corazón estaba dividido entre sus dos amores: el demonio y el humano.

Saitou la tomó de la cintura más, una sonrisa se formó en los labios del contrario: su rival. Myoun no supo qué hacer. Su corazón latía con la fuerza de mil demonios, estaba nerviosa y dudosa ¿Qué haría en ese momento? ¿Saitou o Jin?

—Myoun, vamos— su mirada se dirigió hacia ambos y entonces, fue cuando abrió los ojos. La alarma de su despertador sonaba ya desde hacía diez minutos y ella aún estaba en la cama. 

Como alma que lleva el diablo, la muchacha se puso de pie de un salto olvidándose momentáneamente del sueño para pasar a cambiarse, lista para salir. No podía llegar tarde aquel día ¡como nunca, debía ser puntual!  Así que buscó sus pertenencias con rapidez, se vistió con ropa abrigada y tomó la maleta a mil por hora dejándola en la entrada de la casa, lista para cuando saliera.

En la cocina, saludó a su familia y tomó el desayuno antes de salir. Tenía mucho qué pensar en aquel día y estaba realmente contenta. Se sentó en la mesa a acompañar a su familia y se despidió con una gran sonrisa de sus hermanos y su padre, siendo Yuuto, su hermano mayor, quién la llevaría hasta el micro.


—Myoun, quédate quieta o acabaras cayéndote— la regañó su novio por enésima vez al ver que la joven se levantaba para ir al lado de Yuri. Se la pasaba yendo de un lado a otro en el micro según ella, porque la habían sentado lejos de su amiga y quería estar al tanto de algo con ella.

A Yuri le gustaba Tetsuya y Myoun, estaba al corriente de eso y por lo mismo, intentaría hacer de cupido ahora que estaban fuera de la escuela. Lo había planeado todo, hasta el lugar donde ambos se sentarían, más, no contaba con que su novio fuera tan lejos de ellos pues, ella quería espiar qué sucedía, razón por la que iba y venía en el micro hasta que no sólo su novio la llamó sino que también un profesor le llamó la atención por ello.

Al final, acabó sentándose al lado de su novio una vez más y se quedaron hablando de sus expectativas. Myoun estaba emocionada, saltaba a la vista ¡parecía un niño a punto de entrar a una juguetería! Y eso que no era difícil hacer que se emocione de ésa manera. Saitou, por su lado, estaba mucho más tranquilo y simplemente, tomaba el viaje como para salir de la rutina y tomarse unos días de descanso después de todo lo que venía pasando en sus vidas. Demasiadas cosas y en muy poco tiempo, lo que no le daba mucho tiempo de meditarlo y pensar en la mejor forma de actuar a consecuencia. Especialmente, por su novia que era la epítome de lo impredecible. De un momento a otro, le salía con alguna locura y no había forma de tener planeado o previsto algo como eso, sólo podía estar atento a lo que sucediera.




Si algo sabía bien es que para tener a su merced el poder que buscaba, debería deshacerse de su hermano. Todo lo hacía por su padre y si su hermano no había sido capaz de poner a prueba su fidelidad, Hitoshi lo había superado con creces. Él estaba hecho para el liderazgo, para la conquista y mientras tanto, seguiría órdenes porque era lo lógico, así ganaría confianza al momento de ejecutar sus planes bajo su propia mano dura. Pero, primero era lo primero: hacerse con el poder que había ido a parar al mundo humano ¡uno de los peores a su percepción! No le gustaban los humanos y el hecho de saber que su hermano prefería mezclarse entre ellos le daba bastante repulsión. Si antes había tenido un poco de consideración, después de la primera vez que lo vio allí, la perdió. Habiendo tantos mundos para visitar y esconderse, ir hacia donde habitaban razas inferiores era sumamente denigrante ¡había tantas posibilidades! Alguna vez, se puso a pensarlo. Si hubiese sido él, se hubiese tomado la libertad de investigar otros sitios y recién, cuando se sintiera a gusto, quedarse en uno de aquellos mundos. Su madre alguna vez le habló del mundo humano, incluso, de un plano superior donde habitaban seres hechos de energía. Probablemente, habría sido interesante ver aquellos seres, más, sabía por ella que existían otras tierras capaces de brindar mucha información y quien sabe, algunas habilidades interesantes.

Una lástima que Jin no fuera como él. Por eso mismo, debería acabarlo y ya había pensado hasta el último detalle. Había analizado la ruta desde temprano y lo había estado esperando en el lugar donde iba a suceder todo: una cornisa. La ruta hacia una vuelta bastante estrecha en una de las montañas. El vacío se veía sin necesidad de estirarse mucho si ibas desde el vehículo, siendo el lugar perfecto para que el accidente sucediera sin dar lugar a que hubiese sobrevivientes.

Dos horas estuvo allí hasta que vio el micro aparecer. Aunque no había tenido en cuenta la posibilidad de que hubiese otro vehículo que viniese en contra mano ¡eso sólo hacía mejor las cosas! Fue un haz de luz lo que atacó al micro haciendo que este patinara y acabara cayendo, llevándose con él el auto que venía del otro lado. La explosión se sintió en el suelo, viendo una cortina de humo negro emerger desde la espesura de la naturaleza. Más, para rematar, había decidido incendiar a su alrededor las cosas, de esa manera, no habría sobrevivientes. Pero iría por alguien ahora, estaba seguro de poder capturar su alma antes de que muriera. Había practicado mucho, había esperado mucho. Así, se lanzó protegido por sus propios poderes para poder salir rápido de aquel mundo horrible victorioso.


¿Y qué les pareció? Espero les haya gustado y estaré actualizando prontito <3

Bye!

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