martes, 11 de agosto de 2015

Arreglos de eternidas - Capítulo 11 - Problemas

Hi hi a todos! ¿Cómo están? Estamos volviendo con la historia nuevamente. Ya cumplí con el especial de dibujos, son poquitos pero sepan que tendrán edición nueva, así que ahora, vamos con el capítulo, espero que les guste. Aprovecho este espacio para avisar que publicaré entre semanas, así que no me verán sábado y domingo, pues, ando un poco complicada para pasarme por aquí x.x

Capítulo 11
Problemas

De todas las personas que se hubiese imaginado encontrar, a él era al último que pensaba ver. Su familia estaba lejos de ser lo que él quería, muy lejos, al menos, aquella familia que le había dado
la vida, pues, Jin, había conseguido una familia en el mundo humano para guardar las apariencias, más, la verdadera, dejaba mucho qué desearle a él.


Su mirada fría se veía más hiriente que nunca. Jin nunca había sido alguien muy expresivo, ni aun como Saitou lo era, más, cuando se topaba con cosas como estas, todo cambiaba repentinamente y algo en él emergía: un deseo de matanza y sangre sin comparación. Se puso de cuclillas, levantando el rostro del muchacho.

—¿Viniste a buscarme?— era directo, no se iba a andar con vueltas, menos con él.

—¡Claro que no!— se rió sin decoro alguno el joven sin perder de vista la mirada ambarina de su hermano mayor —si te mueres, me beneficiarás mucho. Me haría cargo de todo si no estás— una sonrisa burlona apareció en sus labios, más, Jin no estaba dispuesto a perder más tiempo. Si realmente, no era una amenaza, no le interesaba —hay algo más importante en los alrededores— aseguró —y la última vez que escuché algo, era sobre éste instituto, aunque jamás pensé encontrarte aquí— y se liberó de sus ataduras con una explosión luminosa: era su contraparte. Jin controlaba las sombras, su hermano, la luz, pero eso no quería decir que fuera más fuerte, por el contrario, a pesar de la clara desventaja que podría tener, siempre había superado a su hermano, de ahí que lo quisiera muerto antes que en su reino.

Jin sonrió con sorna cruzándose de brazos confiado, recordando viejos tiempos, todo esto, mientras Myoun husmeaba a través de su escondite ¡las cosas que se encontraba! Cada día, el mundo se veía más lleno de cosas raras y sorprendentes ¡maravillosas! Más, si quisiera hablarle de esto alguien, podría dar fe de que la tacharían de loca o algo peor.

Hitoshi, el hermano de Jin, saltó hacia el escritorio del salón quedando así, mirando de mayor altura a su hermano. Eran parecidos, sólo que Hitoshi poseía un cabello corto y de color café al igual que su cola y orejas. Sus ojos, eran verde musgo, brillantes y desafiantes, estaba con todo su espíritu dispuesto a acabar allí con su familia, sin tener que preocuparse más adelante por todo. Pero Jin tenía otras intenciones y lo estaba trabajando justo desde debajo del escritorio. Cuando él alzó los brazos lanzando aquellas esferas de luz, las sombras comieron la madera atrapándolo en un hueco hasta la altura de sus hombros. Jin movió la cola con tranquilidad mientras observaba todo, habiendo visto como la esfera de luz impactaba contra la puerta, destruyéndola en ese momento.

—¿Qué es lo que buscas?— se puso de cuclillas a la altura de su hermano una vez más, no pensaba matarlo, tenía aun que sacarle información más, por ahora, pensaba ser bueno, por sobre todo, porque si llegaban a una pelea seria, destruirían el aula y llamarían demasiado la atención y eso es algo que él no quería: mantenía un perfil bajo de estudiante, no podía estar en el centro de todos los desastres que sucedían en la ciudad, aunque hasta la fecha, así iba sucediendo.

Hitoshi se negó a darle información y de nuevo, logró escapar tras otra explosión de luz, saliendo hacia el pasillo, alejándose del demonio de plata, topándose justamente, con la joven que había estado espiando todo desde las sombras, bueno, no tan así, había sido bastante descarada para eso. Jin había olvidado que estaba ella ahí, más, al ver las intenciones de su hermano, corrió hacia éste y lo derribo de un golpe al suelo. La mirada de él al verla había sido justo la que temía, si él sabía algo sobre Myoun, tendría que tener mucho más cuidado, así que sin más, tomó a la joven en brazos y salió con ella saltando por una de las ventanas del edificio, dejándolo atrás, habiéndolo mirada con una sonrisa por sobre el hombro.

—Ella es mía— dijo antes de desaparecer de la vista de Hitoshi que quedó observándolo en el edificio. Más, no iba a ser la última vez que se vieran ¡claro que no! Esto recién era el comienzo de algo mucho, pero mucho más grande.

Sonrió mientras miraba por la ventana. Si antes había venido por ella, ahora tenía la intención de matar a su hermano mayor, sólo así se sentiría realmente complacido.



Llegaron hasta un callejón oscuro. Myoun agradeció la falta de luz pues, su cara estaba al rojo vivo después de escuchar aquella declaración ¡la había tomado así nomás y sin preguntarle nada de nada! Cada vez, se sentía peor y es que el calor era más fuerte mientras más tiempo pasaba ella entre sus brazos. En esos momentos, hubiese preferido simplemente, desaparecer y es que sentía incluso, que estaba traicionando los sentimientos que tenía por Saitou. Miró de reojo al muchacho de cabellos plateados, tragando saliva para volver su vista hacia sus manos y traer a su mente pensamientos menos indecorosos de los que tenia. Su corazón latía a mil por hora y ahora mismo, se había arrepentido de haberse quedado ahí, chismeando para saber qué pasaba. ¡Eso le pasaba por cotilla precisamente!

—Podrás irte de aquí sin problemas— aseguró el muchacho dejándola en el suelo. Myoun lo miró a los ojos y apenas vio aquel destello ambarino, corrió la mirada pues, el sonrojo volvía nuevamente a invadir su rostro, pero entonces, las palabras de el repiqueteaban en su mente, haciendo que volviera a sus cabales.

—¡Dijiste que soy tuya! ¿Con qué derecho?— hizo un mohín enfadada cruzándose de brazos haciendo brincar al escuchar a la joven gritarle de aquella forma, más, un momento después, se rio, encorvando su espalda y quedando a la misma altura de ella para robarle un corto beso.

—Lo eres— le guiñó un ojo y se despidió de ella brincando hacia el techo. Intentó alcanzarlo pero no tuvo suerte, perdiendo a mitad de la noche. Myoun suspiró molesta y acabó por patear un cesto de basura, tirándolo al suelo después de eso ¡estaba a rabiar en aquellos momentos! ¿Quién se creía? Más, pronto cayó en cuenta de algo sumamente importante ¡la había besado! Y para mejor, la había proclamado como suya, más, esto sólo la hacía irritar más: el único que tenía ese derecho era Saitou, más, hasta la fecha, apenas notaba de su existencia. Más, lo que Myoun jamás sospecharía es que Jin y Saitou eran la misma persona.
Bueno, espero que les haya gustado :D Gracias por leer . Pasen un lindo día y unas buenas noches, nos estaremos leyendo pronto :D

Bye!

2 comentarios:

  1. O_______O!!!!!!! Ohhhhhhhhhhh!! Que emocionanteeeee!!!! Besitoooooo *0*!!! Aunque Saitou y Jin sean la misma persona no lo parece, Jim no se corta ni un pelo!!! Quiero maaaaaaaaas!!! Estoy enganchada a tu historiaaa

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    1. Sí, ansiaba llegar a ésta parte <3 pues, me gusta mucho ésa división de personalidades que tiene. Como Saitou, tiene una apariencia que mantener, pero como Jin, hace lo que se le viene en gana, lo que resulta muy interesante para el personaje. Me encanta eso <3

      Gracias por leer <3

      Bye!

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