viernes, 7 de agosto de 2015

Arreglos de eternidad - Capítulo 8 - Tácticas de guerra

Hi hi mis amores! ¿Cómo están? Sigo con la tirada diaria que llegaré hasta el diez y me tomaré un descanso que hacer esto todos los días es mucho (?) pero no se preocupen, que seguiré dando signos de vida como de costumbre y poniéndome al día con la historia que intento, esté puntual :D no voy a dejar a medias, como ya saben, siempre termino todo lo que empiezo y esto no va a ser la excepción, aunque me cuesta ponerme al día con las pinches portadas xD





No quería aceptarlo, pero tenía que vivir con eso: Saitou no estaba interesado en ella, era la
triste realidad, más, la joven, pensaba seguir con su vida como de costumbre, si ella no le gustaba ¡se iba a esforzar para llamar su atención a como dé lugar! Se echó en su cama pensando en ello cuando su pequeño acompañante entró: el zorrito de dos colas que escondía en su habitación, con él, se quedó hablando largo rato, pensando en la situación con el muchacho llegando a la conclusión de que pudiera que Saitou sintiera algo por ella, pero, había que ser sinceros, Myoun era del tipo de mujer que se llevaba al mundo por delante en pos de sus sentimientos y los arrebatos impulsivos que emergían de ella cuando menos lo esperabas, era normal que el joven no hubiese logrado reaccionar ante tal declaración de ella.



Se acostó a dormir, pensando en no tocar ese tema el resto de la noche pues, iba a empezar con sus planes al día siguiente. Pero el destino no se lo iba a poner tan fácil a la muchacha ¡eso nunca! Que las cosas fáciles, todos sabemos, no existen y tampoco, se valoran como se debieran.

Todo pasó con normalidad, apenas intercambiaron palabras hasta que como de costumbre, Myoun hizo el primer movimiento e invitó a almorzar con ella al muchacho, con la alegría y la actitud de siempre, como si el hecho de que ella se hubiese confesado, jamás hubiese sucedido. Más, uno de sus compañeros se interpuso entre ella, invitándola a pasar un tiempo juntos: Tetsuya, un joven alto, de cabellos negros, con reflejos azules, unos finos lentes que enmarcaban sus ojos negros como la noche. Myoun se detuvo un momento, aclarándole que ya había hecho planes para el almuerzo, más, Saitou intervino insistiéndole que fuera con él, que él, no tenía problemas en verse luego. La joven no iba a negar que esto le cayó como un balde de agua fría, pero antes de empezar a pelear y perder la media hora de receso que tenían, simplemente, aceptó: había perdido una batalla, pero la guerra por conquistar el corazón del pelirrojo recién estaba comenzando, así que daría batalla tras batalla hasta alcanzarlo. Tomó su bento y siguió a Tetsuya hasta la azotea, donde se quedaron a disfrutar de la comida con tranquilidad. Hablaron de mil banalidades hasta que llegó a un punto que ella casi no vio venir: la invitó a salir.

—Yo— hizo una pausa tragando saliva sin perder de vista los ojos del joven que brillaban a través del fino cristal —no sé qué decir.

—¿Es por Kurisu-san?

Ella no pudo evitar sonrojarse ante tal rapidez para darse cuenta de las cosas ¿tan obvio era que a ella le gustaba? ¡Y el otro idiota apenas si se daba cuenta de ello! Hizo un mohín pensando en ello cuando la voz de su compañero la trajo de nuevo a la tierra —sólo saldremos a ver una película y comer algo, tampoco será la gran cosa ¿Qué me dices?—

Al final, terminó aceptando, después de todo, sería un paseo inocente entre dos compañeros de clase ¿no? ¿Qué más podría suceder? Quedaron en verse el fin de semana, después de las actividades de los clubs, estarían listos para poder salir de paseo y así sucedió. Aunque, no era una cita, Myoun estaba nerviosa. Tuvo que pensar muy seriamente qué ponerse para no parecer muy arreglada pero tampoco para ir de entrecasa, llevándose casi más de una hora tan solo en eso. Para cuando quiso darse cuenta, salió corriendo de casa pues, ya se le hacía tarde para llegar al punto de encuentro.

Cruzó con la mayor rapidez que pudo las calles para llegar al parque donde habían quedado en encontrarse. Esto sólo hizo que se sintiera mucho más nerviosa todavía. Al fin, cuando estuvo cerca, comenzó a aminorar el paso hasta llegar caminando, recuperando el aliento y terminando de arreglar algún que otro mechón rebelde para que no se notara su prisa por el encuentro. Notó que el joven la esperaba más adelante, vestido con una camisa blanca, una chaqueta negra y un jean gris oscuro. No iba a negar que se veía mucho más guapo que con el uniforme escolar. El sweater y el pantalón de verano, realmente, favorecían a pocos, casi nadie, salvo, contadas excepciones y verlo así, era un cambio radical. Más, espantó esos pensamientos de su cabeza, saludando con una sonrisa al joven, quien, acabó mirándola amablemente.

Todo acabó ocurriendo normalmente. Se rieron, disfrutaron de la película, más, al salir al cine y dirigirse a la casa de comida rápida más cercana, algo sucedió que los detuvo. El edificio había empezado a derrumbarse, una explosión hizo se escuchó con fuerza de éste, haciendo que los fragmentos de la misma infraestructura salieran volando. Myoun y Tetsuya lograron salir corriendo, evitando así, lastimarse, más, se terminó encontrando allí con la última persona que hubiese esperado ver ése día: Saitou. No estaban cerca, pero ella lo reconoció al instante y es que iba a reconocer al muchacho así estuviera metido en una multitud de millones: nunca lo confundiría. Sin pensarlo, se separó de Tetsuya quien la había rodeado con su brazo al escapar y corrió hacia donde estaba su amigo, cerciorándose de que estuviera bien: era una muchacha enamorada, no podía negarlo en lo absoluto.

—¿Kusanagi? ¿Qué haces aquí?— preguntó Saitou sabiendo que había estado con el otro muchacho, más, la sorpresa no dejaba de sacudirlo con la joven que había preferido acercarse a él que seguir con su cita como toda persona normal hubiese hecho. Más, no hubo mucho más tiempo de contestar. Los gritos, el derrapar de los autos  y el sonido de las explosiones que iban sucediéndose no cesaban. Un rayo había caído con fuerza impactando en el asfalto, dejando un hueco enorme en el suelo: había que huir de allí cuanto antes. Pero el objetivo del pelirrojo era precisamente, acabar con aquello que estaba causando tanta destrucción, no contaba con que Myoun se quedará con él pues, no había forma de que pudiera hacer algo sino: no podía ponerse al descubierto.

No había mucho por hacer. Había una bestia de al menos, dos metros, más, grande fue la sorpresa de él al saber que su objetivo, no era la ciudad como había previsto antes, pues, al ver a Myoun, la sonrisa se vislumbró en su rostro y pronunció aquellas aterradoras palabras para él:

—Ahí estabas, niñita.

No tenía más qué decir, la tomó de la muñeca y se alejaron de allí, más, otro impacto iba a dar con ellos, más, gracias a Saitou, sólo los hizo salir volando. La cubrió con su cuerpo recibiendo él el mayor impacto después de todo: había herido su espalda, pero aun estaba con energias y fuerzas para seguir, después de todo, él no era un humano común y sabía que eso no lo mataría, y aunque dudaba de que a Myoun pudiera hacerle algo, no estaba dispuesto a comprobarlo.

—Maldición— bufó entre dientes tomando a la joven y escondiéndose detrás de una muralla. No iba a ser por mucho tiempo, sabía que tenían los segundos contados para que los encontrara aquella bestia gigante y horrible. Sus cuernos sobresalían de su cabeza encontrándose justo en su ceño, su piel, de un tono purpura casi grisáceo causaba destaque entre los demás, sin contar sus fuertes y grandes músculos dignos de un físico culturista, eso seguro. No entendía por qué, pero aquellas bestias, habían comenzado a aparecer con más frecuencia por la zona ¿a qué se debía? Lo desconocía pero sospechaba que la joven que cubría con sus brazos tenía algo que ver, especialmente, cuando había descubierto que ella era su objetivo desde el principio ¿por qué? Pronto tenía que descubrirlo.

—Saitou-kun, estás lastimado— sus ojos casi llenos de lágrimas a punto de escapar se clavaron en él. Tenía un raspón en la cara, más, sabía que su herida más grande se encontraba en su espalda y todo había sido por culpa de ella. Él le sonrió con ternura e hizo como si nada sucediese.

—Te daré tiempo a que te vayas— le avisó separándola de sí mirando hacia la calle, más, la joven se aferró a sus brazos dispuesta a quedarse con él sin importar nada: o se iban juntos o se quedaban juntos. No había otra alternativa.
Saitou suspiró con pesadez, la conocía, sabía que no iba a deshacerse de ella así nomás y no podía convertirse en frente de ella o su identidad sería rebelada justo a la persona que debía proteger de ello.

—Sólo, confía en mí— le dijo tomándola de los hombros y mirándola con seguridad. Myoun no podía resistirse a esos brillantes y expresivos ojos lavanda: la podían, simplemente, la podían. Aunque estaba preocupada, confiaba en él y si decía que podía hacerlo, podía hacerlo. Asintió con la cabeza conteniendo todo lo que estaba por soltar —cuando te diga, corres—.

Habiendo dicho eso, se puso de pie dispuesto a salir de su escondite, llamando la atención de su oponente, al correr frente a él, gritando el nombre de la joven, pensaba distraerlo haciéndolo creer que ella, había salido por otro lado, más, no tuvo suerte al descubrir a la torpe de la muchacha vigilarlo, así fue como todo su plan se fue al demonio pues, si había conseguido la atención de éste, se había esfumado al comprobar que ella aun estaba ahí ¡y bingo! Se fue por ella. Otro rayo cayó exactamente, donde estaba Myoun: le había dado. Los pedazos de asfalto salieron volando de allí, la cortina de tierra se había levantado, más, ella, estaba en brazos de otro hombre en ése momento: Sensui.

El demonio de un ojo, la bajó de allí, dejándola caer al suelo momento después al lado del pelirrojo, quien corrió a verla y revisar que ella estuviera bien. Una sonrisa cómplice se intercambió entre Sensui y Saitou sabiendo tan sólo con la mirada, lo que iba a ocurrir luego.

—Váyanse los dos antes de que me arrepienta de haberlos salvado. Yo me encargo— miró por sobre su hombro a la pareja, sin pasar por alto la marca que la joven llevaba al descubierto en su cuerpo. Todo tenía un poco más de sentido ahora para él.

Las calles ya habían quedado bastante deshabitadas, quedando tan sólo, ellos cuatro. Saitou, a falta de poder hacer algo más en ese momento, sólo tomó a Myoun del brazo listos para huir de allí, después de todo, tenía que pasar por un humano ordinario, luego, se encargaría de averiguar más las cosas, por lo pronto, lo que más le preocupaba ahora es que ella empezara a hacerle preguntas o sacara más conclusiones como lo había hecho días atrás ¡aun no se olvidaba de su encuentro en la azotea! ¿Y cómo  hacerlo también? Myoun lo dejaba sin reacciones a veces.



Suspiró al fin más tranquilo, tambaleándose a mitad de la calle. La joven, lo sujetó pasando su mano por su nuca para así, hacerle de sostén. Él, le devolvió una sonrisa.

—Te acompañaré a tu casa— le dijo con tranquilidad más, la muchacha lo miró molesta, casi con una vena a punto de estallarle en la frente.


—¡¿Pero qué eres idiota o qué?! ¡Casi te matan y pretendes acompañarme a casa! Irás al hospital— aseguró dispuesta a llevarlo por esa dirección, más, él la detuvo sosteniéndola por la cintura.

—Prefiero ir a mi casa— sonrió.

—Pero ¿Y tus heridas?

—Estaré bien, las trataré y mañana, todo estará bien.

Pero, era demasiado bueno para ser cierto. Lo miró de arriba abajo, sin creerle una palabra.

—¡Perfecto! Me quedaré de enfermera contigo— no hubo punto de retruque en la discusión. Era sencillo: si él no iba al hospital, ella no lo iba a dejar solo sin atención alguna, así que emprendieron rumbo a la casa del muchacho.

Abrió la puerta con ansias, sentía que si no atendía a su amigo con prontitud, no iba a poder llegar a verlo al día siguiente, así que apenas lo dejó cómodo en su cama, encargándose de quitarse la ropa manchada de sangre, ella fue a buscar lo necesario para curarlo.

Con ánimos repuestos, volvió a la habitación del muchacho pensando recién en ése momento ¡que estaban solos en su casa! Su imaginación comenzó a volar nuevamente pensando en mil y una cosas terminando por abofetearse ella misma pensando que tenía cosas más importantes qué hacer. Al abrir la puerta, encontró a Saitou con el torso desnudo, sentando por los pies de la cama, mirando al suelo mientras la esperaba. Estaba tan metido en sus pensamientos que no la sintió llegar hasta que ella habló y se sentó justo detrás de él.

Myoun se sintió mal al ver el estado en que estaba el cuerpo de su compañero ¡sí habrían hecho bien en ir al hospital, eso seguro! Pero ahora estaban allí y debía hacer todo lo posible para ayudarlo, así que comenzó a limpiar la herida más grande que estaba en su espalda. Él hizo una mueca de disgusto al sentir el ardor en aquella zona, más, se quedó quieto, sin decir palabra alguna, dejando que ella se encargará de hacer todo. Tardó un rato en curar y cerrar todas sus heridas para al fin, vendarlo, aunque, aun mantenía esa expresión triste en su rostro pensando que todo había sido su culpa.

—Gracias— expresó Saitou con una sonrisa cuando sintió a la joven abalanzarse a su espalda y abrazarlo, apoyando su cabeza en su omoplato, sintiendo que las lágrimas querían escapar de sus ojos.

—Lo siento— dijo con prisas intentando controlarse —si no hubiese estado ahí, no te hubiese sucedido nada. Lo siento mucho. Todo esto, todas tus heridas, son por mi culpa—

La sorpresa se veía reflejada en el rostro del pelirrojo. Intentaba asimilar todo lo ocurrido pero iba a necesitar tiempo para ello. De momento, sólo tomó la mano que rozaba su pecho con una delicada caricia.

—Si no nos hubiésemos encontrado— comenzó a hablar con calma —probablemente, serías tú la que tuviese todas estas heridas— y sonrió elevando la mano de ella y dándole un beso en el dorso haciendo que ella mirase sonrojada por encima del hombro de él, agradeciendo estar de espaldas para que no la viera —es mejor que haya sido yo— finalizó.

Sus lágrimas no se contuvieron por más tiempo y al fin, se echó a llorar, siendo consolada por el muchacho. Aquel gesto que había tenido con ella sólo había hecho que se enamorase mucho más de él.


¿Qué les pareció? Ésta vez sí es un capítulo mucho más largo y tengo la portada a tiempo, así que espero, lo hayan disfrutado <3 Nos estaremos leyendo pronto :D Pasen un lindo día y tengan unas buenas noches <3

Bye!

3 comentarios:

  1. Mira que me pase esta mañana para ver si había capitulo nuevo para leer mientras desayunaba ( me estoy mal acostumbrando jaja) y no había.. Me da por entrar de nuevo y..¡¡sorpresa!! Capitulo nuevo ¡¡y que capitulo madre mía!!! Aunque es es verdad que es mas largo que el anterior seme hizo súper corto con tantos acontecimientos, que mejor no comento para no hacer espoiler ( pero me muero de ganas por comentar, sobre todo una cosa que dice el sobre la azotea días atrás XD ) y para terminar ¡¡momentazo final!! Con ese abrozo por la espalda, me lo iba imaginando conforme iba leyendo y seme iba poniendo el bello de punto!! Ainnns me encanta!! Jaja cuando llegues al capitulo 10 y te tomes tu merecido descanso creo que me lo volveré a leer ¡¡te agradezco muchísimo que compartas esta historia tan fantástica!! De verdad, me tiene fascinada ¡¡Mil Gracias!!
    Saludillos y que descanses, nos leemos <3

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    Respuestas
    1. ¡Demoré en subir el capítulo! XD estuve con algún que otro problemilla, pero estuvo que es lo importante (?)

      Y ya me has dejado con la duda a mí del spoiler —y eso que yo soy la autora (?)— más, dije que habría química y hubo química <3 adoro como van estos dos, lento pero seguro, eso sí (?)

      Gracias por leer <3 y comentar <3 ¡Cuidate!

      Bye!

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  2. Jajajajajaja que bueno, eso de dejar con la duda a la autora es nuevo xD jajajajajaja ¡¡ha sido emocionante!! Todavía seme pone el bellito de punta cuando lo vuelvo a leer

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