miércoles, 12 de agosto de 2015

Arreglos de eternidad - Capítulo 12 - Razones

Hi hi mis amores! ¿Cómo están? Espero que muy bien :D les traigo de nuevo la conti del capítulo, espero, sea de su agrado <3 No tengo mucho qué agregar hoy, así que pasaremos al capítulo directamente, espero lo disfruten :D Gracias por leer <3 agradezco todos sus comentarios tan lindos siempre y que estén siguiendo la historia, me animan un montón de ésa manera :D

Oh, mañana editaré y subiré la portada, tuve un problema con el escaner que espero, mañana logré solucionar. Gracias por la paciencia :D

Como única advertencia del capítulo, dejaré dicho que contiene escenas un poco sangrientas. Sigan leyendo bajo ésta advertencia (?)


Capítulo 12
Razones


Era oscuro, demasiado oscuro. El cielo nunca aclara allí, siempre está oscuro, con el cielo
cubierto de tonos morados y luces azules. Al amanecer, se vuelve todo rojizo y como todo el que vive allí sabe, no existen soles y lunas, sólo una luna que cambia de color al pasar las horas del día. Un paisaje hermoso para todos sus habitantes, llegando a sentirse incómodos cuando van al mundo de los humanos y se encuentran con tantas diferencias, no sólo en los cielos, sino en las plantas, animales, entre lo que más destaca entre ellos.

Jin había crecido allí, siendo el primogénito del gobernante más poderoso del reino y quizás, del más cruel que haya existido. Siempre hubo un respeto implícito, nunca hubo que enseñarle eso a los niños, tan sólo con verlo en sus ojos, sabían qué es lo que debían hacer al respecto, en todos los sentidos, claro está. Eran cuatro hermanos, Jin era el mayor, estaba Hitoshi, Kenji y la única niña de la familia: Aya.

Eran niños, pero de todas formas, el ambiente de crianza era muy estricto, debían aprender a controlar sus poderes para poder servir a su reino como era debido por eso, quien llevaba la peor parte de todo era Jin. Siempre pasaba días enteros entrenando hasta caer rendido, incluso, su padre llegó a castigarlo duramente cuando las cosas no salían como lo esperaba. Así, fue aprendido a controlar sus poderes y a dominar el arte de la pelea: debía sobrevivir y para ello, debía seguir las enseñanzas de su padre. Más de una vez estuvo al borde la muerte por los duros entrenamientos, más, siempre escuchaba la misma frase: si sobrevives, saldrás más fuerte de ésta habitación. No lo entendía, se negaba a aceptarlo, más, todo aquel esfuerzo llegó a rendir sus frutos al convertirse en digno hombre de heredar el reino. Pero eso, le costaría caro, muy caro.



Peleaba constantemente con su padre, a pesar de ser el hijo predilecto, él estaba lejos de querer llegar a aprovechar todo lo que había aprendido durante sus primeros años de vida. Combatió en algunas batallas, dio con el gusto a su padre y por ello, también, ganó enemistad con sus hermanos, a quienes siempre acababa derrotando en las peleas, todos menos a la pequeña Aya, su pequeña adoración, a quién cuidaba y mantenía alejada de aquel oscuro mundo del que eran parte los hombres de la familia. Le gustaba verla sonreír y jugar con sus muñecas. Solía encontrarla incluso, cuando la luna estaba roja, anunciando la madrugada en el jardín observando las flores, era entonces cuando salía a buscarla para llevarla hasta su habitación y dejarla durmiendo. Era una de esas pequeñas cosas que disfrutaba, era feliz cuando se olvidaba del mundo en que estaba metido. Ella y su madre vivían tranquilas, ajenas a ése mundo cruel en el que él estaba sumergido, aun así, sonreía por ellas y las protegía de todo. Había tomado la decisión de hacerse fuerte tan sólo para conservar su sonrisa.

Pero eso nunca sucedió.




Llegó el día que cambiaría para siempre a Jin. Había llegado el momento que cumpliría sus primeros cien años, eso quería decir que su primera cola iba a aparecer. La raza se caracterizaba por obtener una cola nueva cada cien años de vida, considerándose el tópico de la edad al tener nueve colas, es decir, novecientos años, entonces, el cabello de todo demonio, se volvía blanco como la nieve y adquiría un poder superior gracias a ello. Jin iba de camino a ello, por lo que pasaría por una gran celebración.

Era una orgía de placer, locura y sangre, era común celebrar de ésa manera. El demonio, había ido sin mucho entusiasmo a la fiesta por ser simplemente, en honor a él, por no defraudar a su padre, más, algo temible le esperaba allí. Recorrió los largos pasillos hechos por los mismos demonios que comían, desmembraban y asesinaban a los que se le cruzaban en el camino: la ley del más fuerte primaba en el reino y en la fiesta, por supuesto. Había un jacuzzi de sangre donde se podía ver a varios hombres devorando a una kitsune, tal y como él. Pasó sin prestarle mucha atención a todo lo que había, cuando al fin, visualizó a su padre, esperándolo junto a su joven hermana allí. No esperaba verla a ella presenciar tal cosa, jamás había pensado en ello considerando que siempre estaban ajenas las mujeres a todo lo que cernía a su progenitor, pero esa noche, fue distinta.

—Es tu regalo— dijo tomando a Aya del hombro y arrojándola a los brazos de Jin. Él miró sin comprender mucho a la jovencita, sus cabellos rubios estaban peinados en dos hermosas trenzas, portaba un vestido hermoso, pero demasiado revelador a gusto de su hermano, más, sus ojos, sus cristalinos ojos azules, lo miraban con miedo. Jin la sostuvo con él, en actitud protectora, como siempre había hecho con ella.

—¿Qué quieres decir con ello?—

Su padre sonrió.

—Es tradición de la familia: espero que te deshagas de ella—.

Había dejado sin palabras al demonio. Aya, se resguardó en los brazos de él, era su hermano después de todo, estaba segura de que no iba a hacerle daño. No podía después de todas las cosas que habían pasado juntos: eran hermanos.

—¿Estás loco?—

—Claro que no, Jin. Tu hermana siempre ha sido una deshonra. Sus poderes no se han desarrollado por completo y por sobre todo, es una mujer. Las mujeres no tienen cabida en el gobierno, menos, en nuestra familia.

Por un momento, dudó de aquellas cosas que le estaba diciendo. Debía ser una clase de broma o algo semejante ¡no iba a dar fe de semejante estupidez! Rodeó a la pequeña con sus brazos, aunque no era tan pequeña ya, el pasar de los años la habían convertido en una hermosa jovencita, sin embargo, eso no había afectado en lo absoluto a su padre. El hombre, arrojó a manos de Jin una empuñadora, advirtiéndole que él podía darle forma del arma que prefiriese para proceder en ése momento.

Su sangre se heló. Era en serio todo lo que le había dicho.

Miró a su hermana al borde de las lágrimas y apretó la empuñadura en sus manos. Acarició su cabello y se encorvó quedando a la altura de la joven, dándole un fuerte abrazo.

—Corre—le susurró a su oído y la empujó detrás de sí, llamando a las sombras para crear una lanza con la empuñadura en mano. Iba a matar a alguien ¡claro que lo haría! Pero no sería a su hermana: su padre debía pagar por ello.

La muchacha comenzó a correr mientras Jin, se lanzaba dispuesto a atacar a su padre, más, el hombre se veía sumamente tranquilo ante el primero. No entendía por qué pero sentía el corazón en la mano en esos momentos y estaba, dispuesto a todo. Después de tantos años padeciéndolo, tantas cosas que había visto por su mano y ahora ¡esto! No iba a perdonar algo como eso, degradar así a su familia, a su pequeña hermana sólo por ser mujer, sólo por ser más vulnerable que los otros.

Más, no entendió como fue, apenas logró hacerle un rasguño antes de que desapareciera y sintiera una mano atravesarle la espalda, hasta el pecho. Escupió sangre, cayendo al piso apenas la extremidad abandonó su cuerpo. Jin miró de reojo, había perdido la lanza y sintió lo peor: el grito de su hermana al ser capturada por su padre. El dolor en el pecho no era nada comparado con eso y como pudo, se puse de pie, intentando hacer algo por ella, pero pronto, aquellas llamas azules que era capaz de crear su progenitor, fueron las que lo ataron al suelo, observando con horror, como Aya era decapitada por sus manos. Lanzó el cuerpo como si fuera un costal de basura a los invitados que ni lentos ni perezosos, hicieron buen uso de él.

Jin, aunque estaba débil y ahora, con su cuerpo lleno de quemaduras, se levantó con la empuñadura en mano. Sintió como la sangre de nuevo se iba atorando en su garganta, pero hizo caso omiso a esto e hizo que la lanza se formara de nuevo, logrando atravesar el omoplato de su padre, antes de desaparecer de allí. Conocía sus límites, conocía la profundidad de sus heridas y algo más importante aun: no podía morir de esa manera, no sabiendo que aquel hombre horrible seguía con vida, así que debía ser capaz de regresar a acabar con su vida, por Aya, por el dolor que había dejado, porque necesitaba desahogarse y vengar su muerte, porque después de todo, era su familia y la quería y no podía perdonar ni perdonarse el haber visto como su vida era cegada de un sólo golpe sin haber podido hacer nada.
 

Espero que les haya gustado :D Gracias por leer y comentar <3 ¡Se cuidan! Pasen un lindo día y tengan unas buenas noches :D

Bye!

4 comentarios:

  1. Me encanta esa primera descripción del lugar, te quedo preciosa y conforme vas leyendo te lo vas imaginando a la perfección, te iba ha decir que me siento identificada con Aya ya que tengo tres hermanos y yo soy la única chica pero conforme he seguido leyendo.. Como que no X__D jo... Pobrecita Aya, me ha dado mucha penita jo, que crueldad, aunque era de imaginar, así da sentido a todo lo relacionado con Jin... Ains me quedo con ganas de mas como de costumbre, gracias por compartir tu fabulosa historia.
    Saludillos ^.^

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    1. Gracias <3 la verdad, pensaba hacer un capítulo extra para habar de la relación de Jin y sus hermanos y terminó siendo así xD quizás, más adelante haya unos cuantos recuerdos de eso, como ampliar el tema, aunque principalmente, era contar un poquito de su pasado :D como que de más trasfondo al personaje <3

      Me alegra que te haya gustado y sí, fue cruel, adoré escribirlo —me gusta hacer sufrir a mis personajes (?)—

      Gracias por seguir leyendo <3

      Cuidate, pasa un lindo día y unas buenas noches :D

      Bye!

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  2. Ei!! Has subido la portada de Ay ¡¡que guapísima es!! Y que penita me da jo, ahora mas aun

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    Respuestas
    1. Gracias <3 me tardé en subirla, pero al fin está :D me alegra que te guste <3 en otro especial de dibujos, subiré un par más de ella :D

      Gracias por comentar :D

      Bye!

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