lunes, 5 de enero de 2015

Te amo hasta los huesos

Hi hi a todos! ¿Cómo están? Vengo a publicar uno de mis cuentos. Me agradan este tipo de personajes retorcidos que figura la protagonista del cuento, así que, espero que les guste. Advierto que tiene escenas un poco fuerte en cuanto a gore, así que personas sensibles, abstenerse, sino, están avisados (?)

Te amo hasta los huesos



Una noche mágica. El telón está manchado. El cielo está oscuro y tus ojos rodaron por el piso de mármol. Me has ensuciado el hermoso y brillante piso por última vez.

Hacia un mes que lo conocía y salían juntos. Lo había visto y seguido porque le gustaban sus ojos. Ojos ambarino y el otro, azul. Aquel hombre alto y moreno poseía ése gen tan extraño de la
heterocromía, algo que fascinaba a aquella estirada aunque excéntrica mujer. Era una actriz de teatro que se caracterizaba por el toque excéntrico y único de sus personajes, además de macabros, siendo conocida entre sus colegas por llevar siempre una calavera con ella y posicionarla en una mesa, justo en frente del escenario, así los estuviera viendo en todo momento. Había sido cábala desde que había empezado a trabajar, aunque jamás había contado cómo había obtenido la calavera o si realmente era genuina. Sus compañeros creían que era sólo una baratija o imitación muy buena por lo que apenas si le prestaban atención, más, todo se remontaba a su primer casamiento, aquel que había sido tan pobre y humilde, que ni si quiera habían tenido el dinero para sacar el turno en el registro civil, por lo que había sido bajo la luz de la luna, a pura promesa de ambos enamorados.

—Yo lo amaba con locura. Locura que me llevó a quererlo y tenerlo sólo para mí. Él es mío por y para siempre— aseguró con una sonrisa. Lo había descubierto con otra mujer pero, eso no le iba a impedir que fuera suyo, por supuesto. Entró a la habitación tan sólo con un cuchillo tramontana. Su cabello estaba desarreglado pero se podía ver su sonrisa. Él, intentó decir algo a la mujer mientras se acercaba exhibiendo el arma, más, no lo logró. Un ataque certero a la pierna de ella fue lo que le impidió moverse y luego, uno a la de él. Los tendría a los dos allí. Pero primero sería ella, por haberle querido quitar a su amado. Se le echó encima, clavándole repetidas veces el cuchillo en distintas partes de su cuerpo. Estaba llena de sangre y él, del miedo, no podía moverse pero tampoco dejaba de mirar, tan sólo había quedado helado al ver la sangre y la frialdad con la que ella seguía haciendo que el cuchillo comiese en el cuerpo de ella.

Fueron 136 puñaladas las que recibió en diferentes partes de su cuerpo para que momentos después, comenzara a cortarlas. El cuchillo cortaba todo su cuerpo, viendo como la sangre salía a brotes por todos lados. Las manos, los pies y sus senos, que fueron arrojados contra la pared y pateados por la mujer. No podía permitir que su cadáver gozara de la belleza. No, no, sería absolutamente horrenda, para que nadie pudiera si quiera reconocerla.

—Hazme una herida obscena como el amor— le dijo a su amado al voltear a verlo. Su rostro estaba completamente torcido, manchado por la sangre y una mejilla arañada debido a que su víctima había intentado en vano, defenderse, pero no había conseguido absolutamente nada de ello. Más, ahora, le tocaba a él.

Intentó convencerla. Le susurró dulces palabras de amor y que todo había sido un malentendido, las típicas cosas que se dicen siempre al cometer una infidelidad.

—Te amo— dijo él en un último intento de alejar a la loca que ahora, estaba encima de él, con el cuchillo en mano todavía.

—Shhh— dijo ella sonriendo poniéndole un dedo sobre sus labios –calladito te verás mejor. Sabes que yo te amo. Y te quiero sólo para mí— aseguró ella con dulzura, una dulzura que era ajena a la imagen que mostraba ahora, corroída por los celos y el deseo. Más, no iba a ser buena con él. Claro que no. Clavó el cuchillo en su baso, extendiéndolo hasta las caderas donde se encontró con el hueso. El alarido fue grande más, ella en vez de sentirse mal por eso, lo disfrutó, sonriendo más profundamente por ello. Era tan maravilloso verlo sufrir de aquella manera. Le estaba pagando con lágrimas de sangre todo lo que había pasado ella. Todo. Traiciones, mentiras, burlas. Todo, pero, lo amaba, por eso, hacia aquello —calma y deja que acabe con mi trabajo. Te verás más bello que nunca cuando acabe— aseguró la mujer  tomando la cuchilla para deslizarla por su cuello. Atravesó incluso su quijada después de aquello para así, hacerlo callar. No había nada peor que una obra de arte que no se quedaba quieta. Convulsionó unos momentos, manchó las sábanas, fue todo un desastre, pero ella seguía demente, impasible, buscando qué más poder hacer con él. Estaba a punto de acabarlo ciento treinta y seis veces más antes de desaparecerlo por completo.

Fue un éxtasis de placer, lujuria y demencia. Cuando se dio cuenta, había cercenado su cuerpo en varias partes. Su cuerpo estaba completamente manchado de sangre, olía a sangre y desesperación entre los restos de carne, músculos desgarrados y huesos cortados dispersos en toda la habitación.

Nunca nadie supo qué pasó con él. Nunca me atraparon. Mi versión fue que simplemente, me dejó por otra, pero, yo lo sé todo. Sé el origen de éste cráneo. Lo llevó conmigo desde aquel día en que se volvió uno sólo conmigo. Su sangre me bañó completamente y me hizo sentir viva de nuevo. Y ahora, para que no se pierda ni un solo movimiento mío, va siempre conmigo.


Espero que les haya gustado <3  Tengan un bonito día :D

Bye!

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