domingo, 25 de enero de 2015

Arreglos de Eternidad -Capítulo 3 - Haciendo nuevos recuerdos

¡Hola a todos de nuevo! ¿Cómo están? Espero que bien. Lamento la tardanza para actualizar el blog, anduve complicada con el tema de armar éste capítulo y quería poner una bonita portada junto con la publicación, así que me demoré bastante (?) De todas formas, lo importantes es que al fin está publicado. Espero que les guste el capítulo :D


Capítulo 3
Haciendo nuevos recuerdos

—¡Saitou-kun!— la joven estaba al frente de la clase, pero apenas lo reconoció en medio de todo el alumnado, se le arrojó encima, causando la sorpresa no sólo en el profesor que observaba sorprendido la escena, sino que del resto de los alumnos y del mismo muchacho que había sido víctima de la nueva —¡pero mira que pequeño es el mundo! Venimos los dos a la misma escuela y al mismo salón— ella estaba sumamente feliz pero no podía decir lo mismo el muchacho de cabellos rojizos que yacía debajo de ella: estaba realmente incómodo y no tenía mucha idea de quién era la joven que aseguraba, conocerlo, si hasta el nombre le sabía.


               —¡Kusanagi-san!— la reprimió el profesor llamándole la atención —siéntese, por favor— era mejor cortar todo por lo sano y guardar las cosas de ése tipo para el recreo o después de clases. Así, pronto puso orden. La joven, le dedicó una sonrisa al profesor que no supo si lo hizo sentirse más enojado o no al ver que la muchacha era tan descarada que pensaba que ese escándalo no había afectado en lo absoluto la clase. Se sentó junto a la ventana, el último asiento libre, aunque, no veía mucho debido a que su compañero de enfrente era más alto que ella, así que pasó gran parte de la clase estirándose hacia la derecha para poder copiar lo que había en la pizarra. Era una de las ventajas de ser petiso.
               



Era su primer día allí. Vivía con una familia numerosa: su padre, cuatro hermanos varones y ella. Y habían llegado a ése rincón perdido del mundo por trabajo de su padre. Desde hacía tiempo, quería trabajar en el área de ingeniería en aquel país y hasta entonces, se le había dado. Habían vivido antes unos cuatro o cinco años, más, después de la muerte de su mujer, no había podido seguir mucho tiempo más en aquel lugar pues, sentía que le traía muchos recuerdos. Así, tomó a sus hijos y se fue, volviendo casi diez años más tarde de nuevo con la fe renovada y las ganas también. Aunque no todos sus hijos lo aceptaban bien, no les quedaba otra de seguirlo, incluso al mayor que ya estaba en edad de irse por su cuenta, había decidido viajar con todos y no disolver a la familia, al menos, por ahora.



El muchacho de cabellos rojizos recordó eso, pensó en cómo la muchacha le cayó de nuevo en su vida de golpe y sopetón y pronto, sintió de nuevo, como lo sacaba de sus pensamientos exclamando su nombre con aquella fuerza tan única en ella.

—¡Saitou-kun!— se sentó en frente del muchacho con unos apuntes —prometiste ayudarme con algebra en el receso ¿lo recuerdas?— le reclamó la joven comenzando a pasarle todas las cosas que le había pedido. En sí, era todo lo que ella no entendía y por lo que veía, era… todo.

—Bueno, nos toca limpiar el día de hoy. Podemos ir a mi casa cuando acabemos— le sugirió el muchacho sin despegar la vista de todos los apuntes. No iba a ser suficiente ése día, hasta temía que la semana le quedase corta para eso, pero era uno de los mejores alumnos de la clase, podría enseñarle un poco de álgebra básica a Myoun ¿o no?



Así, quedaron en verse después de que las clases terminaran. Les tocaba el pasillo de arriba a ellos. Él estaba solo, esperando que la joven llegase a su lado. Sus ojos lavanda se centraron en unos tornillos que encontró en el suelo y no tuvo mejor idea que levantarlos, más, de una manera tan peculiar como él lo haría: los levantó en el aire. Estaba solo, no había nadie cerca, nadie notaría que él simplemente haría que ellos flotasen y llegasen hasta él. Poseía ciertas habilidades como esas las cuáles, sorprenderían a cualquier espectador, en especial, a la jovencita castaña que lo acababa de descubrir y ni procuró guardar silencio pues, estaba tan sorprendida que el decoro quedó de lado ante ella.



—¡Saitou-kun!— exclamó ella con mucho ánimo sintiendo el sonido del metal al caer al piso —¡No sabía qué podías hacer esas cosas!— sin pensarlo más, la muchacha sin pena alguna, se le arrojo encima abrazándolo —sabía que me gustabas por una buena razón— ella no se dio cuenta, pero aquellas palabras cayeron de golpe en el muchacho que aun, tenía a la joven encima, rodeándolo con sus brazos. Era una peculiar escena y una muy peculiar declaración la que había hecho en un momento de simple impulso —ups— lo soltó con una sonrisa dándole nuevamente su espacio, más, siguió como si nada —bueno, hay mucho que limpiar y poco tiempo. Recuerda que vas a hacerme de profesor también ¿vale?— tomó algunas de las cosas, cubetas y trapeadores y se las entregó a él antes de seguir con su camino —tu encárgate del pasillo que yo lo haré del aula— le asignó la tarea desapareciendo de su vista por un momento. Más, era buena en la limpieza, vivir con varios hermanos la había ayudado a aprender a hacerse cargo de las cosas, especialmente, cuando no se repartían las tareas o uno no estaba algún día, sin contar los trueques que hacían para cubrirse los unos a los otros. Así que podría con un aula, más, no venía con la costumbre por sus estudios fuera del país, normalmente, terminaban las clases y ahí acababa todo, cada quién a su casa, más, volver a Japón implicaba adaptarse de nuevo a las normas del país como limpiar el establecimiento de estudios.

Sin embargo, entre tanto silencio, ella misma dejó lo que estaba haciendo para volver con Saitou y hablarle. Se apoyó en el umbral de la puerta, mirándolo mientras él trapeaba el piso, manteniéndose un momento en silencio hasta que al fin, lo cortó.

—Ahora que lo pienso, tú no me has respondido nada— dijo ella apoyándose sobre el mango del trapeador —te dije que me gustabas y tú, no respondiste— aclaró al ver que el pelirrojo la mirada. Se perdió de nuevo en sus ojos lavandas y sus rasgos faciales un momento antes de volver a insistirle —es decir, no tengo por qué gustarte, pero quiero saber ¿Te gustó o no?— inquirió ella más, él seguía sin decirle nada lo que la ponía más intranquila.

—Myoun— habló él deteniéndose frente a ella —te estás ensuciando los zapatos — zafó gracias a que la muchacha había colocado entre ansias, el trapeador sobre su pie sin darse cuenta, haciendo que se sobresaltara y pasara a preocuparse por el calzado en ése momento, una buena forma de esquivar el tema pero conociendo a la muchacha, iba a necesitar mucho más que eso para dar todo por sentado.

El tema quedó en nada en ese momento, pero la muchacha no se iba a dejar ignorar de esa manera. Quería oír una respuesta por parte del pelirrojo y estaba dispuesta a sacarla de una u otra forma, aunque ya con todo lo que había sucedido en ése día, simplemente, el tema quedó en nada.


Aki estaba en casa, esperando a la joven. Ese día había llegado más tarde, así que sus hermanos se hacían cargo de la cena y lo demás mientras ella, subía a su habitación con el pequeño zorrito. Era su mascota desde que tenía cinco años de edad y se habían encontrado por esas vueltas de la vida. Pequeñito y de color azul con la particularidad de que tenía dos colas, lo cual, su padre le había dicho que era una mutación, pero era mucho más allá de eso, pues, ella sabía cuál era la verdad de la segunda cola del zorrito de color tan peculiar.

—¿Qué tal te fue?— preguntó el animalito al recibirla en su habitación. Esa era una de las peculiaridades extras que tenía el pequeño zorrito: no era un zorrito común, por el contrario, era demasiado especial, tanto que pocos conocían aquellas habilidades que sólo compartía con Myoun. Con el tiempo, ella se acostumbró a que nadie le creyera que hablara y hasta el mismo Aki le dijo que era normal pues, de esa forma, sólo ellos dos se entendían como era debido. Por lo que para todo el mundo, ella tenía tan sólo una mascota, pero era mucho más que eso, era su pequeño confidente y guardián.

—¿Recuerdas que volví a encontrarme con Saitou?— asintió con la cabeza moviendo sus colas con parsimonia —me le declaré y no me respondió— se echó de espaldas en la cama mirando el techo.

—¡Auch! Eso debió ser duro ¿Y qué harás ahora?— indagó.

—Haré que me responda— se rió ella —somos compañeros de clase, aun si quiere, no podrá ignorar el tema por mucho tiempo, así que saldrá eventualmente. Es más, lo invitaré a salir el fin de semana y aprovecharé ése momento para hacerlo. No podrá huir de mí— aseguró feliz ante aquella idea más, la charla quedó ahí al sentir el llamado de la cena, así que luego, seguiría ideando su plan de ataque.





En la mañana temprano, se encontraron en la puerta del parque acuático, la joven lo había citado allí, alegando que era un lugar divertido para pasar el día. Saitou no había puesto oposición alguna al salir con su amiga, así que quedaron en verse allí sin inconvenientes. Llegó ella temprano, estaba tan ansiosa que llegó quince minutos antes de la hora esperada y se encontró al muchacho recién llegando al punto de encuentro.

Comenzaron con el recorrido y acabaron mirando a los peces en un pasillo cerrado a través de los grandes vitrales que había allí, sin embargo, la paz se interrumpió. Así, de un momento a otro se vio a gente corriendo por el mismo pasillo y el agua que iba a todo da llevándose todo por delante. Algo malo pasaba en ése momento y sin que se dieran cuenta, ambos serían arrastrados con ella y las personas que habían sido atrapadas por el agua junto con los peces que estaban en su correspondiente acuario.
 



Bueno, espero que haya sido de su agrado. Intentaré subir más rápido el siguiente capítulo :D Gracias a todos por leer :D

Bye!

4 comentarios:

  1. Wao!! Que intensa que es Myoun!!! Me esta encantando!! Tiene un aire misterioso que engancha mucho y seme hacen cortos los capítulos, además que parece que empieza la historia siendo cotidiana de instituto y luego mezclas con la fantasía dándole el misterio, seme hacen cortos los capítulos ¡¡me encantan!!

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    1. Gracias <3 La verdad, me gustan mucho las historias con toque sobenatural, y esta, creo que es una de las que más me ha gustado escribir (mira que aun faltan muchos secretos por develar) Gracias por leer <3

      bye!

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  2. Siii!! Yo yo estaré atenta a esos secretos ¡¡gracias por compartirla!!

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