sábado, 14 de julio de 2018

La fuerza del amor

¡Hola, hola, mis amores! ¿Cómo están? Les traigo una historia que hace un tiempito la tengo dando vueltas entre mis archivos y todavía, no he publicado ¡y sí! Es de Fuyuki y Kakashi <3 surgió a medias por un reto de un amigo de que Fuyuki debía mostrarle de alguna manera más... explícita sus sentimientos y ¡Alá! Cuento nuevo <3 Pronto les traeré actualización de mis otras historias (con dibujos incluidos), pero por  ahora, les dejaré éste <3 Si no han leído nada de ellos, los invito a pasar por El cielo a mi favor y de paso, leer los otros relatos que los tienen de protagonistas :)


La fuerza del amor

Saltó de techo en techo hasta que se cansó y se sentó a ver los rostros tallados en piedra de la aldea. Centró su vista en el rostro de él. Aunque esa piedra no le hacía nada de justicia a su parecer, el escultor no había sabido retratar el rostro de su amado como se debía. Y aun así se quedaba mirándolo y pensando en él. Era fácil para ella decir que todos sus deseos se traducían sólo en él y nada más. Pero cuando le dijo que se lo demostrara de alguna forma, no supo bien cómo hacerlo.

Fuyuki resopló haciendo que su flequillo se moviera ligeramente echándose de espaldas en el tejado mirando el cielo.

«Si siempre estoy mostrándole que es el único hombre en mi vida. Como si pudiera pensar en alguien más». Rodó y quedó de costado volviendo a mirar su rostro esculpido en la piedra y sonrió como quien tiene una brillante idea en curso. Así como cayó de espaldas se puso de pie de un salto y desapareció con una promesa que no dijo en voz alta, pero que pensó cumplir con toda el alma: se lo iba a demostrar.

Debía moverse rápidamente, no iba a tener mucho y tenía hasta el final del día para cumplir con aquel reto, así que empezó a mover hilos y entre tantas otras cosas, a pedir favores a algunos conocidos, aunque más de uno le costó dinero. Finalmente, había encontrado un buen uso a algunas de las tantas cosas que tenía en su escondite juntando polvo y telas de araña. No le importaba, tenía bien en claro que estaba dispuesta a todo por él y eso no era algo a lo que le tuviera afecto como para preocuparse ¡pero si era para preocuparse que sus sentimientos llegaran a Kakashi!

Casi al atardecer y cuando tenía casi todo para ser armado al momento, llamó a algunos ninjas a que irrumpieran en la torre del Hokage para sacarlo de ahí y armar todo, que si había un buen lugar para hacer su puesta en escena ¡iba a ser ese! Donde todos la vieran y supieran que ella sólo tenía ojos para él. Podría haber pensado en algo más íntimo, pero Fuyuki hacia las cosas a gran escala y le parecía que no había mejor forma de llevarlo a cabo que entre cientos de testigos.

Fue con cuidado, aunque se encargó de que la mayor cantidad de personas de la aldea se enterasen de ello, iba con sigilo de mantener al Hokage al margen y que siguiera atendiendo el pequeño asunto pendiente que ella había preparado cerca del bosque. Una pequeña riña entre algunos ninjas y ANBU que debían mantener hasta su primera señal: una luz amarilla en el cielo, de ahí, lo guiarían hasta donde ella lo esperaría con su escenario montado y su pequeño grupo improvisado, pero finalmente, bien armado.

Aunque no todo quedaba a lo aparatoso de la puesta en escena, que ella también haría lo suyo viéndose deslumbrante. Se calzó un vestido violeta hasta las rodillas con una faja que dibujaba bien su cintura y tacones a tono y su largo cabello suelto cayendo sobre su espalda descubierta. Dicho eso, ya sólo le quedaba esperar a que llegara y era, lo que más ansiosa la iba a dejar ahora.

A lo lejos lo divisó después de quince eternos minutos de espera y el riff de la guitarra se oyó rompiendo el murmullo de la multitud. La melodía, rápidamente improvisada en la tarde junto con sus versos estaba lista para que llegase a sus oídos y ella, esperaba que calara un poco más profundo en él, dándole un poquito más de forma a todos esos sentimientos que danzaban en su interior sin ton ni son, así, torpemente como ella solía ir por la vida, sin más planes que el que se le ocurría al momento y llegaba a poner en marcha así como surgía: a las prisas.

Cerró los ojos, tomó aire y lo mantuvo con el apoyo de su vientre y dejó oír su melodiosa voz, dirigiendo su mirada hacia donde estaba él, al único al que iba dirigida su canción.

A un beso de distancia
Quiero besarte ¡ahora, sí!
Es como un sueño que vive en mí
Todos los días por ti.

Amaría cumplir todo lo que deseas
Entrelazar tus dedos e ir al mañana que nos espera
Porque sé que entre todos los sueños
Sólo voy a soñar aquellos que esté contigo.
Dulce amor mío.

Si encuentras una veta de amor entre mis versos
Me darás una razón para seguir sonriendo
Te amo, el cielo es demasiado vasto para comparar mi amor

Quédate entre mis brazos
Y revolotea mi corazón con tu gentileza
Desbórdame de amor con tus besos.

A un beso de distancia
A un ‘te amo’ de soñar juntos
Yo sé que mi único lugar es entre tus brazos.

Apenas terminó la canción, dejó el micrófono colocado en el pie, encontrando su mirada con la suya entre todos los presentes porque ella no tenía ni vista ni olfato ni un oído agudizado, pero era capaz de encontrarlo entre todos como si no hubiera nadie alrededor, como si fuera su don. Exhaló el aire rápidamente, había algo en ella que temblaba de emoción cuando lo veía dirigir su vista sólo a ella. Sin pensar mucho en lo que estaba haciendo, como de costumbre, tomó cartas en el asunto subiendo a la baranda del balcón y saltando hacia donde estaba él.

Kakashi abrió los ojos entre el susto y la sorpresa, reaccionando a correr y atraparla, dando un giro apenas ella cayó en sus brazos, manteniéndola contra su pecho mientras la sostenía por la espalda, Fuyuki enlazaba sus brazos sobre sus hombros tan feliz que juraba que le gustaba darle ese tipo de emociones.

—¿Por qué hiciste algo así? —preguntó y aunque se veía tranquilo, su corazón latía a mil por hora, tanto como el de ella.

—Porque estaba segura de que me atraparías —se sinceró ella riéndose suavemente, dejando sin palabras al hombre al pensar en la confianza que le tenía, que ni si quiera había hecho una pirueta, había confiado plenamente en él.

—¿Y por qué hiciste esto? —siguió un poco avergonzado de todo el amontonamiento de gente que estaba tan sólo por aquella declaración con música que había hecho tan sólo para él.

—Porque me pediste que te demostrara mi amor y fue la mejor idea que tuve.

—¿Te lo pedí? —ladeó la cabeza sin recordar exactamente cuándo había dicho algo como eso.

—No me digas que no lo recuerdas. Dijiste que querías una prueba de que te amo en la mañana. Y aquí la tienes.

Reprimió un suspiro y cerró los ojos bajando la cabeza ligeramente, no había pensado que se lo tomara en serio y mucho menos, que convocara a más de media aldea por algo como eso.

—Me habría bastado con una cena en casa.

—¡Qué poco ambicioso! —dijo ella mordiendo su cuello haciendo que sus ojos se pusieran blancos y sus mejillas tomaran un ligero color carmín luego de sentir sus labios sobre los suyos, aun a través de la máscara podía sentir su calidez y su sabor ¡y a la vista de todos!— prometo que intentaré hacer una cena para ti —dijo apoyando su mejilla contra la de él en medio de los aplausos de los presentes. Eso era lo que mantenía atento al ninja de todo lo que sucedía a su alrededor, aunque Fuyuki seguía tan metida en su mundo como si sólo estuviesen ellos dos.

Miró a su alrededor, agradeció a todos por los buenos deseos que les dedicaban y pasando su mano por la parte posterior de las rodillas de Fuyuki mientras mantenía la otra en su espalda, la cargó más cómodamente, desapareciendo del lugar a uno más silencioso y menos concurrido.

—¡Ahora sí te puedo besar bien! —el entusiasmo que había en su tono de voz era increíble, preguntándose de donde sacaba tanta energía mientras le quitaba la máscara y enlazaba sus labios a los suyos de esa manera voraz y apasionada en que lo besaba aprovechándose del hecho de que estaban solo ellos dos— ¿te gustó mi canción? —la felicidad no disminuyó después de volver a colocar la máscara en su lugar y acomodar sus brazos en sus hombros, inquieta aun jugando con los mechones de cabello que rozaban su nuca.

—Me encantó. No imaginé que pudieras hacer algo así —dijo entregándole un beso en la mejilla pensando en sus palabras anteriores mientras la llevaba en brazos a su casa. No podía ser más ambicioso ni aunque ella lo pidiera que ya era sumamente dichoso con Fuyuki en su vida como para abusar de su suerte y pedir más todavía.

—Kakashi-kun —susurró en su oído apoyando su cabeza en su hombro, la miró de lado sonreírle jovialmente— gracias por existir. 

Sus palabras lo dejaron blanco viéndola por el rabillo del ojo tan plácida entre sus brazos como si no importara nada más que ese momento en que estaba con él. Acercó sus labios a su frente depositándole un beso sobre su flequillo.

—Si tú supieras lo feliz que me haces con tan sólo tener tu presencia aquí conmigo —le dijo haciendo que ella se irguiera ligeramente entre sus brazos— te amo —sus miradas se conjugaron en ese momento como si sus corazones pudieran volverse uno con esa cercanía, con ese beso que probaron sus labios al instante siguiente y supo al paraíso: si el cielo existía, debía ser entre sus brazos.

—Quizás sea momento de que tú me demuestres qué tan feliz eres conmigo —dijo ella sin perder el encanto de su brillante sonrisa.

—Dime lo que quieres y lo haré.

Fuyuki se tomó un momento para pensar en ello. El suspenso era algo que podía manejar muy bien, pero en ese momento, sentía que estaba más ansioso de lo que debía. Su novia corrió su flequillo y lo miró riéndose ligeramente haciendo que sus ansias crecieran más rápidamente.

—A ti —respondió finalmente —todo lo que necesito para ser feliz, para sentirme plena y completa es que tú estés a mi lado. 

—Te conformas con muy poco.

—Por el contrario —intervino ella antes de que dijera algo más— tú eres mi mayor tesoro. Uno que no estoy dispuesta a perder ni a ceder a nadie más —dijo contorneando sus labios con la yema de los dedos dejándole un beso en la mejilla y una cálida sensación en su corazón.

Fuyuki era demasiado sincera para todo, especialmente, para lo que tenía que ver con él, dejándolo sorprendido en más de una ocasión por todo lo que estaba dispuesta a hacer por él. Kakashi la apretó más fuerte entre sus brazos, teniéndola más cerca de su corazón de esa manera. La cobijó contra su pecho y siguieron su rumbo hasta su casa. Había cambiado sus planes, él se encargaría de hacer la cena y de buscar alguna forma dar lo mejor de sí y hacerla tan feliz como lo era él.




ANBU: son ninjas que trabajan en las sombras, bajo el mando del Hokage. (Porque sí, hay ninjas que trabajan de incognito y hay otros que no).

Monumento a los Hokage: cada vez que asume un Hokage, se talla su rostro en piedra, como una especie de monte Rushmore, justamente, es lo que miraba Fuyuki, en donde veía el rostro de Kakashi tallado.


Espero les haya gustado <3

¡Un abrazo!
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jueves, 12 de julio de 2018

Relato juevero: Historia de un nick

¡Hola, hola, mis amores! ¿Cómo están? Poquito a poco me voy reincorporando a las actividades del blog y entre ellas, a los encuentros de los jueves que los he tenido mucho más que abandonados >.< Y justo llega un tema del que hace un año más o menos, no tengo nada de qué hablar xDDDD 

Esta semana, nos convoca Mujer virtual y nos propone hablar de nuestros nicks. Si quieren enterarse de los nicks de los compañeros, no tienen más que pinchar aquí y van a leerlos a todos <3


¡Empecemos con el mío! Mi nombre real es Roxana B. Rodriguez (no les voy a decir el significado de la B. (?) ). No he empezado a usar mi nombre de pila desde hace mucho, de hecho, el blog me conoció con dos nicks si mal no recuerdo: Azaly9 y Fuyumi Ai.

Azaly9 es parte de uno de mis nombres favoritos (de hecho, tengo un par de historias de un alter ego que se llama de esta manera) es un nombre bonito, suave y me gusta cómo se ve estéticamente. Para mí, que el nombre se escriba bonito suma muchísimos puntos a la hora de escoger uno, pues, si se ve atractivo para mí, es algo que puedo usar, un recurso que uso muchísimos en mis escritos. ¿De dónde viene? La verdad, es que no lo tengo muy claro, que mis recuerdos no está claro cuando empecé a usar el nick y por qué. El 9, sí, es mi número favorito, así que generalmente, cuando me piden un nick con números, ahí va mi querido 9 <3

Fuyumi Ai tiene una razón de ser mucho más sencilla, a decir verdad. Existe una serie de novelas ligeras, adaptadas al manga, adaptadas al anime, adaptadas a doujinshi, que tiene un personaje protagonista que se llama de esa manera. Fuyumi Ai, no quiere decir otra cosa que *bello amor de invierno* y a mi ese significado me ha encantado y cuando pensé en usar un nick, estaba decidida a usar ese mismo ¿a que no suena bonito?



Rahzel, es un nick que no he usado dentro del blog, pero sí he usado mucho fuera de éste, para otras cuentas y algún registro en foros. Rahzel es un nick que surge por un cuento donde se habla que existe un ángel que guarda los secretos de Dios: Raziel. La historia comienza a narrarse y antes de que llegue a revelar algo, se lee un fragmento que dice: el resto de la historia ha desaparecido o algo por el estilo. Como una conspiración para no revelar esos secretos, que bien podría ser cosa de los refutadores de leyendas. A mi me gustó mucho y quedó haciéndome tanto ruido el nombre que lo tomé de nick (de hecho, en los foros de fanfics es el que uso) y también, uno de mis personajes ha tomado ese nombre y modificado ligeramente, pero viene exactamente de ahí <3

Y básicamente, esos son mis nicks, que no he usado más a lo largo de mi vida virtual (???) ¿Por qué dejar el nick y tomar mi nombre? Me había decidido a publicar mi primer libro este año y con esa intención, pensé que era momento de dejar atrás los pseudónimos y usar uno con el que me sintiera realmente cómoda, porque siendo sincera, si he cambiado de nick es porque a pesar de que me gustaban, no acababa de resultarme cómodo que me llamaran así, que no me sentía ni como una Azaly ni Rahzel ni Fuyumi Ai, pero sí con Roxana ¡ajá! Así que empecé a firmar de esa manera y es el nombre que seguiré usando <3 que después de todo, me gusta mucho <3

¿Y ustedes, han tenido muchos nicks?

¡Un abrazo!


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sábado, 7 de julio de 2018

El sacrificio de Isaac — Parte II

¡Hola, hola, mis amores! ¿Cómo están? Como prometí ¡estoy de nuevo! Un día tarde,  pero más vale tarde que nunca >.< (?) ¡Finalmente! Después de tanta entrega, tanta intriga y tanto todo ¡tengo la continuación de este cuento! Y tendrá una tercera parte, que me ha quedado larguito, así que ahora sí, sin falta y con menos espera, (ya lo subiré mañana), dejaré la continuación <3

De momento, los dejo con la historia :)



La cerradura había sido fácil de abrir. A pesar de que había obras valiosas en el lugar, no tenían ningún tipo de alarma que delatara su presencia. Entraron los cuatro, en esta ocasión, Maya se quedó cerca de Ciro para evitar que hiciera alguna tontería.

Myrddin iba más cómodo en el bolso con Maya hacia el pasillo clausurado. Se detuvieron ahí y Maya iluminó la habitación haciendo aparecer una bola de fuego en su mano pudiendo ver a la perfección el lugar. 

—¿Lo sientes de nuevo? —Le preguntó a Ciro quien negó con la cabeza sin decir nada más.

—Afortunadamente, vinimos preparados —dijo Francis poniéndose de cuclillas en el suelo y sacando sus herramientas de trabajo. Si había algo ahí, lo iban a encontrar con un buen hechizo.

Hizo un dibujo en el suelo con tiza amarilla, formó un circulo con una espiral en su interior y líneas oblicuas a su alrededor, al lado de cada una de ellas, fue dibujando una runa hasta que terminó el dibujo completando la primera parte del hechizo. 

Mientras Francis trabajaba,  Ciro se fue por el pasillo y Maya lo siguió deteniéndolo de la manga de su abrigo.

—Oye, dijiste que no actuarías solo de nuevo.

—Está por aquí, se mueve —le dijo señalándole el final del pasillo. Maya sabía lo sensorial que era Ciro y si decía que aquello que buscaban estaba en ese lugar, le creería sin dudarlo, pero quería avisarles a sus hermanos, sin embargo, el fénix estaba decidido a encontrarlo en ese momento, teniendo que dejar ese pequeño detalle para después.

Maya forzó la entrada de tesorería y buscaron en la pequeña habitación. Ciro se paró frente al escritorio con el ceño fruncido a causa de su fallo una vez más. Se  frotó la frente y miró a su alrededor y acabó enfocando la vista en el techo encontrando la misma pintura del pasillo en el techo.

—Maya, Ciro, salgan de aquí ahora —dijo Myrddin desde el bolso. Ambos lo miraron sin entenderlo— Ahora —insistió. Maya asintió dirigiéndose hacia la puerta cuando ésta se cerró y se bloqueó, impidiéndoles salir de allí.

Forcejeó un instante, el fénix la ayudó sin éxito mientras la habitación se comenzaba a llenar de un humo de blanco impoluto, cubriéndolo  hasta las rodillas en escasos segundos hasta que finalmente, cubrió toda la habitación dejándolos sin punto de visión.

El fénix tanteó el aire y tomó la mano de la mujer y la atrajo hacia él, ambos sabían que en ese momento, debían permanecer juntos y buscar la forma de escapar. 

La visibilidad fue haciéndose mayor con el pasar de unos minutos y pronto pudieron darse cuenta de que habían desaparecido de la tesorería y estaban en un ambiente al aire libre. No había muebles ni puertas ni paredes, era como si hubiesen sido transportados fuera por causa de aquella niebla que los había envuelto en tan pocos segundos.

Un viento frío que helaba los huesos soplaba en medio de la nada. Había unos cuantos abedules alrededor de ellos, pero no más signos de que hubiese vida a varios kilómetros a la redonda. A lo lejos, algunos edificios relucían imponentes, sin embargo, llegar hasta allí no parecía ser algo sencillo, caminando, posiblemente les tomará todo el día y un poco más por la lejanía de la urbanización.

Maya se dio cuenta de que aún seguía abrazada a Ciro y se separó de él ligeramente sonrojada mientras que el fénix la veía sin entender nada de lo que sucedió, pensando que era raro verla con ese tono en sus mejillas, palpó su frente preguntándole si estaba bien.

—Los humanos no tienen ese color natural ¿no es así? —preguntó y ella sólo sintió sus mejillas arder mientras corría el rostro y se lo tapaba con las manos. Sonrojarse en frente del fénix no era una de las cosas más fáciles de llevar considerando que no quería explicarle exactamente por qué había ocurrido.

—Estoy bien, ya se me pasará —advirtió comenzando a caminar por el sitio— ¿no te suena familiar este sitio? —Volteó a verlo intentando recordar por qué el sitio le resultaba tan familiar.

El fénix enseguida comenzó a seguirla mirando el cielo rojizo, los colores no cambiaban como naturalmente pasaría al anochecer, sino que seguía el mismo cielo rojizo como si fuera consumido por el fuego, algo extraño, hasta las nubes que cubrían el firmamento parecían transmitir esa misma sensación: todo combustionaría pronto.

—¿No se parece a la pintura? Salvo por el cielo —dijo Ciro con las manos en el bolsillo. Maya giró sobre sus talones dándose cuenta de la similitud cuando vio a alguien acercarse por detrás de él.

Gritó advirtiéndole elevando su mano lista para atacar al hombre que llegaba con unas cuerdas y un hacha en su mano y se dio cuenta de que no podía usar su magia ni sus conjuros ni invocar el fuego para ello.

—¡Agáchate! —gritó corriendo hacia él, sin embargo, el fénix la sorprendió tomando al hombre del brazo, dándole un golpe en el plexo solar y echándolo al suelo con tan facilidad que dejó a la mujer anonadada. ¿En qué momento había aprendido eso? El fénix parecía ser una caja de sorpresas y no se daba cuenta de todo lo que era capaz de hacer y por eso mismo y su falta de memoria, tampoco podía decirles exactamente todo lo que sabía de él.

Maya se acercó y vio al hombre yacer en el suelo hasta desvanecerse como la misma neblina que los había llevado hasta allá. Miraron los restos de la neblina que se desvanecía en el aire e intercambiaron miradas entre ellos.

—Hay que salir de aquí cuanto antes —aseveró Maya tragando saliva tomando la mano de Ciro y alejándolo de aquel lugar. No podían darse el lujo de separarse un poco si quiera, de usar sus poderes al menos— ¿puedes usar tus poderes? —preguntó mientras andaban.

Él extendió su mano e intentó cubrirla por el fuego sin éxito alguno, dándoles a entender que lo mismo que los había llevado hasta allí, los estaba privando de sus habilidades y seguramente, no era por algo bueno. Tendrían que ser cuidadosos en ese momento.

—Myrddin —llamó al libro dentro de su bolso, sacándolo del mismo sin conseguir una respuesta de él.

—Posiblemente, su magia sea muy débil para poder usarla aquí dentro —asumió el fénix al ver que el libro era sólo un libro. 

La expresión de tristeza de Maya no se redujo por saber eso, sabiendo que necesitaban salir de ahí cuanto antes ¿Myrddin estaría bien tanto tiempo sin magia? No quería averiguar cuáles eran las posibles consecuencias de eso, por lo que se apresuró en su camino junto con su compañero: perder tiempo no estaba entre sus opciones.

Avanzó unos pasos cuando Ciro la detuvo señalándole su lugar a la derecha y viendo a sus hermanos del otro lado, como si hubiera una pared invisible que los separaba. Se acercaron hacia ellos y notaron que todo ‘su mundo’ terminaba ahí como estuviera cortado.

—Realmente estamos dentro de la pintura —murmuró despacio poniendo su mano en la pared notando que tanto Johann como Francis podían verlos apresurándose a intentar sacarlos de allí, sin éxito. La pintura era sólo una pintura y a menos que encontraran la forma de sacarlos de ahí, estarían perdidos.

—Quédense ahí, buscaremos la forma de traerlos de nuevo —dijo Francis sabiendo que la invocación que estaban haciendo con anterioridad no serviría de nada.

Ambos asintieron, no tenían mucho más qué hacer que esperar, que si estaban en lo cierto, la pintura tenía un espacio delimitado y no tendrían mucho para donde moverse. Sin embargo, la neblina que los había llevado hasta ahí de nuevo, volvió a hacer de las suyas, cubriendo todo a su alrededor. Maya tanteó la mano del fénix, sin éxito cuando sintió que algo la tomaba de la cintura y la golpeaba en la espalda. Cayó al suelo adolorida, intentando incorporarse para combatir aunque no tenía visibilidad más allá de su nariz.

Pronto cayó inconsciente con el nuevo golpe que recibió en su cabeza. Lo último que escuchó fue la voz de Ciro y sus hermanos, preocupados por su destino y lo que verían al disiparse la neblina.






<<Primera parte

¡Un abrazo!


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